La inclusión del cribado neonatal sistemático de la enfermedad de Pompe en la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) afronta un escenario de baja eficiencia económica. La causa principal no reside en la prueba analítica en sangre seca mediante espectrometría de masas en tándem (MS/MS), sino en el impacto del gasto en medicamentos derivado de la Terapia de Reemplazo Enzimático (ERT) en los pacientes identificados de forma presintomática.
Así lo concluye un informe de evaluación de tecnologías sanitarias realizado por la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS) en el marco de la Red Española de Agencias de Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS (RedETS) y financiado por el Ministerio de Sanidad. El documento señala que el programa presenta una razón de coste-efectividad incremental (RCEI) de 1.205.742,36 euros por Año de Vida Ajustado por Calidad (AVAC) ganado, una cifra que supera los umbrales de eficiencia de 22.000 a 25.000 euros por AVAC habitualmente considerados en España.
El modelo económico evidencia que la ERT representa la variable con mayor peso e influencia sobre el RCEI. El análisis contempla la posología y las deducciones aplicables del Real Decreto Ley 8/2010 de los medicamentos autorizados y financiados por la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos: alglucosidasa alfa, avalglucosidasa alfa y la combinación de cipaglucosidasa alfa con el estabilizador oral miglustat.
Para un peso adulto tipo de 60 kilos, el coste medio anual de la ERT se sitúa en 296.704,76 euros por paciente. A ello se añaden los costes de la profilaxis inmunomoduladora preventiva en neonatos de inicio infantil con estado de material inmunológico de reacción cruzada (CRIM) negativo, estimada en 7.631,62 euros durante el primer año para evitar la formación de anticuerpos neutralizantes.
La evaluación refleja una divergencia según la forma clínica de la enfermedad. En la enfermedad de Pompe de inicio infantil (IOPD), caracterizada por una progresión agresiva y alta mortalidad en el primer año de vida sin tratamiento, la intervención farmacológica temprana ofrece beneficios en supervivencia y función cardiaca, con un RCEI de 222.432,11 euros por AVAC.
Por el contrario, en la enfermedad de Pompe de inicio tardío (LOPD), que representa el 92,6 % de los casos en España, el cribado adelanta el diagnóstico aproximadamente una década respecto a la detección clínica convencional por síntomas. Esta identificación temprana genera la prescripción e inicio anticipado de la ERT de forma cronificada a lo largo de décadas. En este subgrupo, el RCEI se eleva a 1.746.101,14 euros por AVAC, sin que el modelo atribuya un cambio en la progresión clínica respecto al escenario sin cribado al no existir evidencia suficiente en pacientes asintomáticos.
En el plano financiero, la implantación del programa supondría un impacto presupuestario de 1.562.243 euros acumulados en sus tres primeros años para las arcas del SNS. El sobrecoste se concentra principalmente en el primer año de vida de cada cohorte por el coste del test universal en toda la población nacida de unas 322.000 personas al año, mientras que los costes de tratamiento y seguimiento presentan una contribución menor en ese trienio.
El análisis de sensibilidad probabilístico determinó que la probabilidad de que el cribado sea coste-efectivo es inferior al 10 % para umbrales por debajo de 100.000 euros por AVAC, y alcanza el 50 % en torno a los 650.000 euros por AVAC. Bajo supuestos favorables de mayor retraso en la progresión a síntomas graves o descuento diferencial del 1,5 % para beneficios, el RCEI se reduce a 694.834,56 euros por AVAC.
Falta de evidencia en la efectividad directa
La revisión sistemática incluyó 26 estudios de nueve países que analizaron a más de tres millones de recién nacidos entre 2008 y 2024. La tasa global de detección se fijó en uno por cada 19.927 nacimientos, con variaciones regionales que oscilaron entre uno por cada 14.699 en Europa y uno por cada 20.803 en América del Norte.
Sin embargo, no se identificaron estudios comparativos sobre la seguridad clínica, la eficacia o la efectividad clínica directa del cribado frente a la no intervención. Ninguno de los trabajos analizados verificó los resultados negativos al cribado, lo que impidió estimar con precisión la sensibilidad y especificidad reales. Los valores predictivos positivos mostraron una variabilidad entre el 1 % y el 100 %, influidos por la estrategia analítica y los puntos de corte. La certeza global de la evidencia sobre el rendimiento diagnóstico se clasificó como muy baja según la metodología GRADE.
Grado de cumplimiento del marco poblacional
El informe evaluó el cumplimiento de los requisitos del 'Documento marco sobre cribado poblacional' del Ministerio de Sanidad. Con la evidencia disponible, el programa cumple plenamente ocho de los 16 criterios aplicables, presenta un cumplimiento parcial en cuatro, incumple uno, varía según el tipo de enfermedad en otro —cumple parcialmente en IOPD pero no en LOPD— y se mantiene en incertidumbre en los dos restantes.
Entre las recomendaciones de investigación futura, el documento señala la necesidad de desarrollar estudios epidemiológicos que clarifiquen la prevalencia real en España y análisis observacionales comparativos que midan la efectividad de la ERT en fases presintomáticas. También plantea establecer mecanismos para verificar falsos negativos, reducir la heterogeneidad entre laboratorios y evaluar la factibilidad organizativa de la medida a nivel estatal.




Lilisbeth Perestelo: