El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos para reivindicar su estrategia de reducción del precio de los medicamentos con receta, una de las políticas sanitarias que, según defendió, marcó su acción de gobierno. Habló de esta cuestión en diversos momentos de su extensa alocución.
Trump aseguró que la aplicación de la política de precios de “nación más favorecida” permitió reducir de forma significativa el coste de los medicamentos en Estados Unidos. Según explicó ante los asistentes, “el coste de los medicamentos con receta está bajando hasta noventa por ciento”, una cifra que atribuyó a la equiparación de los precios estadounidenses con los más bajos pagados en otros países.
El presidente estadounidense insistió en que, durante décadas, Estados Unidos asumió precios muy superiores a los de otros mercados para los mismos medicamentos. En este sentido, ilustró su argumento con una comparación directa entre países, al afirmar que “un compromido que cuesta 10 dólares en Londres cuesta 130 dólares en Nueva York o en Los Ángeles”, una diferencia que, a su juicio, reflejó un desequilibrio sostenido en el tiempo.
Trump sostuvo que esta situación se mantuvo porque otros países se beneficiaron de precios más bajos mientras el mercado estadounidense absorbía el mayor coste. En su intervención, afirmó que “Estados Unidos estaba subvencionando a todos los países del mundo”, una dinámica que, según explicó, decidió corregir mediante una combinación de presión política y comercial.
Presión a países europeos
En este contexto, Trump relató un episodio de negociación directa con el presidente francés, Emmanuel Macron, al que situó como ejemplo de su estrategia. Según explicó, reclamó a Francia que incrementara el precio de los medicamentos para equipararlos parcialmente a los estadounidenses, lo que supondría, según dijo, duplicar o incluso triplicar su coste en ese país.
De acuerdo con su relato, el presidente francés se negó inicialmente a aceptar esa subida, a lo que Trump respondió asegurando que acabaría accediendo. El presidente estadounidense afirmó que esta postura se repitió con otros países, a los que transmitió el mismo mensaje en negociaciones que, según señaló, duraban “una media de tres minutos por país”.
Trump vinculó este proceso a la amenaza de imponer aranceles comerciales, con porcentajes variables en función del país, como mecanismo para forzar cambios en la política de precios de los medicamentos. Según explicó, el uso de estas medidas comerciales fue clave para lograr la aprobación de su política de precios internacionales.
Crítica al modelo previo
Más allá de las negociaciones bilaterales, Trump criticó de forma general el funcionamiento previo del mercado del medicamento, al afirmar que durante años otros países “se aprovecharon” de Estados Unidos en materia de precios farmacéuticos. A su juicio, esta situación fue tolerada por anteriores administraciones y solo se corrigió mediante una estrategia de confrontación directa.
El presidente estadounidense presentó su política como una respuesta a lo que consideró un desequilibrio estructural en el mercado global del medicamento, situando la reducción de precios en Estados Unidos como uno de los principales resultados de su actuación.











César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: