Terapéutica

“RedETS trabaja bajo un principio de reconocimiento mutuo para ganar eficiencia”

Entrevista a Lilisbeth Perestelo, presidenta de la Red Española de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS (RedETS) y responsable del Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud (SESCS).
Lilisbeth Perestelo

Lilisbeth Perestelo, presidenta de la Red Española de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS (RedETS) y responsable del Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud (SESCS), hace balance de las XII Jornadas de la RedETS que tuvieron lugar a finales de noviembre en Santa Cruz de Tenerife. Unas jornadas que marcan un punto de inflexión para la evaluación de tecnologías sanitarias no farmacológicas en España. Tres días de trabajo intenso, con sesiones internas y una jornada abierta que combinaron reglamento europeo, Real Decreto español, inteligencia artificial y dominios no clínicos, con un objetivo claro: preparar al sistema para la nueva etapa que se abre en 2026. Además, las jornadas profundizaron en aspectos organizativos y de metodología para asegurar el trabajo colaborativo y en base al principio de reconocimiento mutuo que permite ganar en eficiencia y evitar duplicidades.

P. ¿Qué balance hace de las XII Jornadas de la RedETS y qué objetivos se han cumplido?

R. Las XII Jornadas de la RedETS han supuesto un punto de inflexión para el conjunto del sistema de evaluación de tecnologías sanitarias no farmacológicas en España. Han sido un espacio de alto nivel, tanto metodológico como estratégico, en el que se ha reforzado la coordinación entre todas las agencias y unidades de evaluación que componen la red, armonizando procedimientos y alineando nuestras estrategias con el nuevo reglamento europeo, que entró en vigor en 2025, y que espera en 2026 sus primeras Joint Clinical Assessment o en las Joint Scientific Consultations de dispositivos. Estas jornadas han permitido trabajar internamente cuestiones clave como la inteligencia artificial, los dominios no clínicos o la adaptación al Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias que está en trámite, pero también abrir el debate al conjunto de agentes del sistema a través de una jornada abierta que buscó compartir y proyectar una visión de futuro.

P. Las jornadas se estructuraron en tres días. ¿Cómo se organizó el programa y cuáles fueron los focos principales?

R. La programación se diseñó en tres grandes bloques. El primero fue un taller prejornada, el 17 de noviembre, centrado en la aplicación de la inteligencia artificial (IA) en los procesos de evaluación de tecnologías sanitarias. Fue la primera vez que RedETS dedicaba una actividad monográfica a este tema, y el enfoque fue muy práctico: identificar en qué fases del proceso de revisión de evidencia podría la IA aportar valor. Hablamos de cribado de estudios, extracción de datos, análisis de sesgos o incluso redacción de documentos.

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“Contamos con un algoritmo que ayuda a decidir si deben evaluarse todos los dominios ELOSA (éticos, legales, organizativos, sociales y ambientales ) o solo algunos, en función de la tecnología”

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P. ¿Y los otros días?

R. El segundo día, el 18, celebramos la jornada interna de la red. Reunimos a los responsables de las agencias, la Subdirección General de Cartera Común, la Secretaría Técnica y contamos con la participación de José Valverde, desde la Dirección General de Salud de la Comisión Europea. En paralelo, los técnicos trabajaron en grupos sobre retos metodológicos concretos: evaluación económica, salud digital, datos del mundo real, pruebas ómicas y participación de pacientes. Finalmente, el día 19 celebramos una jornada abierta a todos los agentes implicados: profesionales, pacientes, gestores, industria, sociedades científicas. Fue el espacio para debatir sobre cómo adaptar el reglamento europeo a nuestro contexto nacional y qué rol debe tener RedETS en esa transición.

P. ¿Qué ventajas tiene el modelo de trabajo cooperativo de RedETS ante el nuevo reglamento europeo, pero también a nivel nacional?

R. La cooperación entre agencias y el principio de reconocimiento mutuo son dos de las grandes fortalezas que tiene España en el panorama europeo. Desde la creación formal de RedETS en 2012, hemos trabajado bajo una metodología común, con procesos coordinados y compartiendo conocimientos entre agencias de diferentes comunidades autónomas y de la Administración General del Estado. Eso nos ha permitido no solo homogeneizar la evaluación de aspectos clínicos como eficacia o seguridad, sino también avanzar en la incorporación de dominios no clínicos, los denominados ELOSA (éticos, legales, organizativos, sociales y ambientales). Gracias a esta base común, España puede hablar con una sola voz en los foros europeos, participar en las Joint Clinical Assessment o en las Joint Scientific Consultations con una propuesta cohesionada y adaptarse más rápidamente a los requerimientos europeos sin duplicar esfuerzos.

P. Es interesante esa actividad bajo reconocimiento mutuo. Una de las críticas históricas en la evaluación de tecnologías de medicamentos es la multiplicación de reevaluaciones: primero en una comunidad autónoma, luego en un hospital, después en un servicio… ¿Cómo se evita esta ineficiencia y qué papel juega el reconocimiento mutuo?

R. Precisamente por eso trabajamos desde hace años en armonizar metodologías. Cuando dedicas tiempo a consensuar cómo evaluar, lo que estás haciendo es crear las condiciones para confiar en el trabajo de las demás agencias. En nuestro caso, que informamos directamente a la comunidad autónoma, lo primero que hacemos al recibir una solicitud es revisar qué se ha evaluado ya y preguntar a los colegas si han trabajado ese tema, tanto dentro de RedETS como en el ámbito de su propia comunidad. La idea es clara: aprovechar lo que existe y evitar duplicidades. Ese principio de reconocimiento mutuo es la base para ganar eficiencia y asegurar que los recursos se emplean donde realmente aportan valor.

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“La IA no se está utilizando de forma sistemática, pero varias agencias de la red han comenzado a explorar su potencial. El reto ahora es generar un manual interno de buenas prácticas”

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P. ¿Qué lectura hacen del futuro Real Decreto de evaluación de tecnologías sanitarias?

R. Valoramos de forma positiva el contenido del Real Decreto que está en fase final de tramitación. Este texto recoge muchos de los elementos que ya forman parte del trabajo habitual de RedETS y supone una validación normativa del esfuerzo realizado en la última década. No introduce cambios disruptivos, pero sí ordena, clarifica procedimientos, refuerza las relaciones institucionales y reconoce oficialmente nuevas tipologías de productos evaluativos que necesitamos desarrollar. Esto es especialmente importante para poder responder con más agilidad a la evaluación de tecnologías innovadoras, emergentes o disruptivas, que no encajan bien en los marcos tradicionales.

P. La inteligencia artificial fue uno de los ejes de las jornadas. ¿En qué punto se encuentra su incorporación en la evaluación de tecnologías?

R. A día de hoy, la IA no se está utilizando de forma sistemática, pero varias agencias de la red han comenzado a explorar su potencial. Desde nuestro servicio realizamos una encuesta previa para tener una fotografía real de en qué puntos del proceso se estaba usando la IA, y los resultados fueron muy valiosos. En el taller, comparamos de forma práctica los resultados obtenidos por una herramienta de IA con los del equipo humano, para ver en qué fases era realmente útil y dónde necesitaba validación. Identificamos ventajas claras en tareas repetitivas como el cribado de literatura, identificación de sesgos o la extracción de datos, y también posibles riesgos si no se supervisa su uso. El reto ahora es generar un manual interno de buenas prácticas, que defina cómo se puede usar la IA, con qué condiciones y en qué partes del proceso, de cara a 2026. Es una cuestión sobre la que queremos reflexionar ya que hay limitaciones, pero también nos puede ayudar muchísimo en automatización y permitir más trabajo de pensamiento crítico.

P. ¿RedETS también evalúa tecnologías digitales que incorporan IA?

R. Así es. De hecho, ya disponemos de un marco conceptual específico para la evaluación de tecnologías sanitarias digitales, que ha sido adaptado para contemplar las particularidades de aquellas que incorporan IA. Este marco está en fase de pilotaje. Es importante entender que estas tecnologías tienen peculiaridades propias, como la opacidad de los algoritmos, la necesidad de actualizaciones constantes o la dependencia del contexto de aplicación. Nuestro enfoque es bidireccional: las comunidades autónomas nos plantean casos concretos que alimentan la mejora del marco, y desde RedETS les transferimos los avances que logramos para su aplicación territorial. Esta interacción es clave para acompañar el ritmo de la innovación.

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“Se ha reforzado la coordinación entre todas las agencias y unidades de evaluación que componen la red, armonizando procedimientos y alineando nuestras estrategias”

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P. ¿Qué avances hay en la evaluación de los dominios no clínicos?

R. La evaluación de estos dominios ha sido una de nuestras apuestas diferenciales. No partimos de cero: varias agencias ya hemos publicado informes en los que se incorporan estos aspectos. Además, contamos con un algoritmo que ayuda a decidir si deben evaluarse todos los dominios ELOSA o solo algunos, en función de la tecnología. Estos dominios exigen metodologías más complejas, cualitativas o mixtas, por lo que hemos priorizado la formación interna. Durante las jornadas dedicamos sesiones específicas a aspectos como el impacto ambiental, la equidad, la participación de pacientes o la sostenibilidad económica en contextos de recursos limitados. El objetivo es que esta evaluación no clínica pase a ser parte troncal de los informes.

P. ¿Todo esto será la base para la elaboración de las futuras guías metodológicas para esa evaluación?

R. RedETS está bien posicionada para liderar la parte metodológica de las guías que deberán acompañar la implantación del nuevo reglamento europeo y el Real Decreto nacional. Llevamos más de dos años trabajando en este escenario, participando incluso en el ámbito no farmacológico con el fin de adquirir experiencia transferible. Nuestra intención es que estas guías recojan tanto la evidencia generada en España como la europea, pero adaptada a la realidad de las tecnologías no farmacológicas y a nuestro modelo organizativo. No es solo una cuestión técnica, sino también de contexto y aplicabilidad.

P. ¿Existe coordinación entre lo farmacológico y lo no farmacológico?

R. Cada vez más. Aunque la Agencia Española de Medicamentos (Aemps) lidera la evaluación de tecnologías farmacológicas y RedETS las no farmacológicas, estamos colaborando activamente en ejercicios metodológicos comunes, aunque hay que profundizar más en esto, es un reto. Nos interesa entender cómo se están resolviendo ciertos aspectos en farmacológico para poder aplicar soluciones similares, o al menos coherentes, en tecnologías no farmacológicas. A nivel nacional también hemos ganado espacios de encuentro compartidos. Se está generando una cultura de colaboración que antes no existía.

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“Las jornadas han contribuido a generar una mayor conciencia sobre el nuevo marco regulador y la necesidad de cooperación entre todos los actores: autoridades sanitarias, hospitales, pacientes, industria, profesionales”

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P. ¿Qué esperan que haya aportado esta edición de las jornadas a los asistentes?

R. Desde el punto de vista interno, ha sido fundamental para reforzar el alineamiento entre agencias, identificar retos compartidos y actualizar enfoques. Y desde una perspectiva externa, creo que la jornada abierta ha contribuido a generar una mayor conciencia sobre el nuevo marco regulador y la necesidad de cooperación entre todos los actores: autoridades sanitarias, hospitales, pacientes, industria, profesionales. Recibimos a casi 200 personas presencialmente y más de 300 en streaming. Salieron con una idea clara: el futuro de la evaluación de tecnologías sanitarias pasa por el trabajo conjunto.

P. De cara a los próximos meses, hasta que ceda la presidencia en marzo de 2026, ¿cuáles son los principales retos de RedETS?

R. Estamos finalizando el Plan Estratégico 2022-2025 y tenemos tres grandes objetivos. El primero, que se apruebe el real decreto de desarrollo del estatuto de la RedETS, porque nos permitirá formalizar nuevos productos evaluativos, más ágiles y adaptados a las necesidades del sistema. El segundo, consolidar los diálogos tempranos no como una actividad puntual, sino como una estrategia estable de anticipación tecnológica. Y el tercero, mejorar la visibilidad de todo lo que hacemos. Nuestra web actual no refleja la riqueza y el volumen de trabajo de la red. Por eso hemos creado un grupo específico de Comunicación y Web, con el fin de construir un espacio digital más dinámico, accesible y transparente.

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