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SIGFAR: la plataforma que devuelve tiempo clínico al farmacéutico hospitalario

De una necesidad cotidiana en Farmacia Hospitalaria a una plataforma clínica con IA que prioriza seguridad, trazabilidad y decisión profesional.
Francisco Moreno, José Joaquín Machi y Gabriel Agulló

En los servicios de Farmacia Hospitalaria, la validación farmacoterapéutica es uno de los procesos clínicos de mayor impacto en la seguridad del paciente. También es, paradójicamente, uno de los más fragmentados desde el punto de vista digital. Pantallas múltiples, módulos desconectados y una enorme carga de información clínica dispersa obligan al farmacéutico a invertir una parte sustancial de su tiempo en “navegar” datos antes siquiera de poder decidir.

“Validar no es solo comprobar prescripciones; es interpretar en poco tiempo una enorme cantidad de información clínica y farmacológica dispersa en muchos sistemas”, explica Gabriel Agulló Esclapez, farmacéutico del CHGUV.

De esa realidad diaria nace SIGFAR, una plataforma desarrollada desde el Servicio de Farmacia del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia (CHGUV) que utiliza inteligencia artificial como asistente clínico para concentrar información relevante, estandarizar el flujo de trabajo del farmacéutico y devolver tiempo de alto valor asistencial.

Dos detonantes muy concretos

“SIGFAR no nace porque la inteligencia artificial esté de moda, sino porque teníamos un problema real de tiempo, fragmentación de la información y necesidad de priorizar mejor”, señala Santiago Herrero Sangon, farmacéutico especialista del servicio. El primero se produce a finales de 2024, cuando la jefa de Servicio de Farmacia del CHGUV, Pilar Blasco Segura, plantea al equipo un objetivo claro: explorar de forma realista cómo la inteligencia artificial podía ayudar a optimizar procesos del servicio, especialmente aquellos con mayor impacto clínico y de seguridad, como la validación farmacoterapéutica.

El segundo detonante surge de la práctica cotidiana. En la Unidad de Nutrición Artificial y Farmacotecnia (UNAF), un farmacéutico observa que ya se estaban utilizando herramientas de IA de forma informal para analizar casos clínicos anonimizados y estructurar decisiones. La pregunta fue inmediata: ¿y si esa idea se convierte en una herramienta real, integrada en el flujo de trabajo del farmacéutico?

A partir de ahí se desarrolla una primera aplicación en entorno low‑code (Oracle APEX) sobre Oracle Cloud Autonomous Database, utilizando modelos GPT como apoyo al desarrollo. Lo que comenzó como una prueba conceptual pronto evolucionó hacia algo más ambicioso.

De la UCI al hospital completo

La primera versión operativa fue SIGFARUCI, centrada en la validación farmacoterapéutica en unidades de críticos.

“Decidimos empezar en UCI porque es el entorno donde todo es más complejo y el margen de error es mínimo; si funcionaba ahí, sabíamos que tendría recorrido en el resto del hospital”, explica José Joaquín Machí Ribes. No fue casual: la UCI concentra pacientes complejos, polimedicados, con cambios frecuentes de pauta y una necesidad constante de correlacionar tratamiento, analítica y evolución clínica. En ese entorno, cada minuto de búsqueda de información tiene un coste clínico evidente.

La experiencia fue suficientemente sólida como para dar el siguiente paso. Entre enero y julio de 2025, el proyecto evoluciona hacia SIGFARClinic, ampliando el alcance a la validación de prescripciones del conjunto del hospital. El mensaje de fondo era claro: la validación farmacoterapéutica no es una función “de una unidad”, sino un proceso nuclear del farmacéutico clínico en cualquier ámbito asistencial.

Ese recorrido culmina en lo que hoy se denomina Plataforma SIGFAR, un entorno único que integra validación, seguimiento, registro de intervenciones e indicadores, con el objetivo de optimizar tiempo y reforzar la presencia clínica del farmacéutico “subiendo a planta” y trabajando de forma más integrada con el equipo médico.

Un problema real: demasiada información, poco tiempo

Durante la entrevista se insistió en una idea clave: validar farmacoterapia no es solo detectar errores, sino interpretar en poco tiempo una enorme cantidad de información clínica y farmacológica. El problema no es la falta de datos, sino su dispersión.

SIGFAR se concibe precisamente para reducir ese “coste de navegación”. La plataforma concentra en una única vista la información verdaderamente relevante para decidir, intervenir y documentar con rigor lo realizado. El objetivo no es sustituir al profesional, sino liberar tiempo cognitivo y asistencial para que el farmacéutico pueda centrarse en lo que aporta mayor valor clínico.

IA como asistente, no como decisor

Desde el punto de vista funcional, SIGFAR se conecta a un modelo LLM

“La clave no es la IA en sí, sino quién la gobierna: aquí es el farmacéutico quien decide cuándo, cómo y para qué se utiliza”, subraya Gabriel Agulló Esclapez. (actualmente GPT‑5.2) mediante API. Pero el enfoque se aleja deliberadamente de la idea de una “IA genérica”.

La plataforma incorpora una biblioteca de prompts clínicos personalizables, gobernada por los propios farmacéuticos. Existen prompts orientados a validación farmacoterapéutica general, nutrición parenteral, conciliación, antimicrobianos o farmacocinética, entre otros. El profesional selecciona el prompt adecuado según la unidad y la casuística y lanza el análisis solo cuando lo considera oportuno.

Cada análisis genera dos salidas complementarias:

Un Plan de Optimización Farmacoterapéutica (POF) en texto libre, pensado como una síntesis clínica orientada a decisión.

Una salida estructurada en formato JSON, donde se identifican y clasifican posibles Errores de Medicación y Problemas Relacionados con Medicamentos (EM/PRM).

El matiz es fundamental: la IA propone, pero la decisión final es siempre del farmacéutico. El POF se revisa, se ajusta y solo se traslada a la historia clínica aquello que el profesional considera pertinente.

Human‑in‑the‑loop y trazabilidad clínica

SIGFAR se apoya de forma explícita en un enfoque human‑in‑the‑loop.

“La IA propone, pero la decisión final siempre es humana. No es un eslogan: está diseñado así desde el propio flujo de trabajo”, recalca Santiago Herrero Sangon. Los EM/PRM detectados por el modelo se muestran en una tabla interactiva y es el farmacéutico quien decide si deben comunicarse al médico prescriptor.

Además, si el profesional identifica un problema que la IA no ha detectado, puede registrarlo manualmente para que el sistema lo clasifique y lo incorpore al mismo circuito. De este modo, queda trazado qué propone la IA y qué detecta el farmacéutico, reforzando la seguridad y permitiendo analizar el impacto real de la herramienta sin sustituir el criterio clínico.

Un paciente, un caso clínico

Otro de los principios operativos de la plataforma es la idea de “un paciente, un caso clínico”. Cada ingreso se representa como una ficha única que integra medicación activa, diagnósticos, analítica, evolución y citas de seguimiento.

Desde un único panel, el farmacéutico puede priorizar pacientes (por polimedicación, alteraciones analíticas o situación clínica), validar tratamientos, documentar intervenciones y dejar registro trazable de todo el proceso con un solo clic. SIGFAR no es solo un visor, sino un entorno de trabajo clínico.

Este enfoque tiene además un impacto formativo, especialmente para los Farmacéuticos Internos Residentes, al disponer de un circuito estructurado, reproducible y orientado a objetivos.

Indicadores, objetivos y cultura de mejora

La innovación de SIGFAR no se limita al uso de IA. Un elemento central del MVP son los dashboards de validación, intervenciones e indicadores, que permiten priorizar tareas, monitorizar actividad y cerrar el ciclo de mejora continua con datos.

Como elemento de motivación y cultura de seguridad, la plataforma incorpora incluso un reconocimiento interno, el “Farmacéutico del mes”, calculado con criterios objetivos derivados de la trazabilidad del sistema (pacientes validados, líneas de prescripción revisadas, POF generados o EM/PRM comunicados).

Piloto prudente y hoja de ruta

En cuanto a resultados, “ahora mismo no buscamos titulares de impacto, sino métricas reales de uso, trazabilidad y viabilidad operativa en un entorno controlado”, explica José Joaquín Machí Ribes. SIGFAR se encuentra en fase de MVP funcional y el foco actual no está en resultados clínicos finales, sino en medir viabilidad operativa, usabilidad, trazabilidad y costes reales.

A partir del 2 de febrero de 2026 se inicia un piloto offline en dos unidades (Medicina Interna y Cirugía General Digestiva), con aproximadamente 30 pacientes por unidad. La plataforma funciona en modo desconectado de la historia clínica, con datos anonimizados, para garantizar la seguridad y el cumplimiento de protección de datos.

En paralelo, el equipo busca un socio tecnológico que permita escalar el MVP hacia un producto integrado, seguro y gobernado, con capacidad de implantación multicentro.

Más tiempo clínico, no menos profesionales

SIGFAR no pretende sustituir al farmacéutico “Nuestro objetivo es devolver tiempo clínico al farmacéutico para estar más cerca del paciente y del equipo médico, no reemplazar su criterio”, concluye Gabriel Agulló Esclapez., sino devolverle tiempo clínico, estandarizar su circuito de trabajo y dotarlo de un asistente que sintetiza información para ayudar a decidir mejor y antes.

En un contexto de creciente complejidad terapéutica, la plataforma se plantea como una herramienta para reforzar el papel clínico del farmacéutico hospitalario, mejorar la comunicación con el equipo médico y avanzar hacia una cultura de seguridad del medicamento basada en datos, trazabilidad y mejora continua.

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