Profesión

La farmacia comunitaria avala la educación sanitaria de los mayores vulnerables

Un total de 126 farmacias comunitarias ofrecieron formación dentro del programa ‘Escuelas Rurales de Salud a personas mayores vulnerables’, impulsado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) presentó este jueves los resultados de la iniciativa ‘Escuelas Rurales de Salud a personas mayores vulnerables’, realizada en colaboración con Laboratorios Cinfa.

El objetivo del programa fue garantizar, desde la farmacia comunitaria, una atención sociosanitaria integral a las personas vulnerables, favorecer la detección precoz de signos de deterioro funcional o cognitivo para su derivación al médico cuando resultara necesario y promover el autocuidado y la prevención de enfermedades crónicas.

Esta iniciativa forma parte de la Estrategia Social de la Profesión Farmacéutica y da continuidad a las ‘Escuelas Rurales de Salud’, un proyecto que se puso en marcha en 2023.

Jesús Aguilar, presidente del CGCOF, comentó que en esta edición centraron los esfuerzos en las personas mayores en situación de vulnerabilidad y en quienes las cuidan, conscientes del papel fundamental que desempeñan en su bienestar y en su propia calidad de vida. “Para ello se han impartido formaciones en las que los farmacéuticos han trabajado en cuestiones muy vinculadas a su día a día como son la prevención y el autocuidado, las enfermedades crónicas, el uso de los medicamentos, la alfabetización de la salud y las necesidades específicas de los cuidadores”.

En este sentido, Aguilar expuso las conclusiones obtenidas de la experiencia. En primer lugar, identificaron que las personas mayores y cuidadoras necesitan más información, más formación y más herramientas para cuidar de su salud y manejar mejor los medicamentos.

La segunda conclusión fue que los mayores vulnerables y sus cuidadores no solo necesitan formarse, sino que quieren hacerlo y están muy satisfechos de que sea su farmacéutico quien les ayude en esta labor. “Esta es una demanda de los propios ciudadanos y una oportunidad para poder seguir desarrollando educación sanitaria desde la proximidad”, dijo Aguilar.

La tercera conclusión fue que “la farmacia comunitaria puede dar respuesta a esa demanda social, porque el farmacéutico forma parte de la comunidad, conoce a las personas, a su entorno y además mantiene con ellas un contacto cercano y continuado. Eso nos permite actuar no sólo sobre el paciente, que ya presenta una enfermedad sino también sobre su entorno, fomentando los hábitos y las conductas que favorecen una mejor salud. Nos permite intervenir de forma preventiva sobre aquellos factores que puedan influir o acabar condicionando la salud de las personas a lo largo del tiempo, porque la vulnerabilidad no siempre comienza con una enfermedad. En definitiva, hay una demanda por parte de los mayores y de los cuidadores. Tenemos una red de farmacias cercana y preparada para contribuir a darle respuesta”.

Resultados del programa

Por su parte, Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General, explicó que el programa se desarrolló mediante la prestación de un Servicio Profesional Farmacéutico Asistencial (SPFA) de Educación Sanitaria a pacientes vulnerables y cuidadores, con dos sesiones formativas remuneradas. Para llevar a cabo esta actividad, los farmacéuticos recibieron formación previa online y materiales formativos proporcionados por el Consejo.

Entre los temas abordados por los farmacéuticos comunitarios figuraron el autocuidado, la prevención, el tratamiento de las enfermedades crónicas prevalentes, la alfabetización en salud y el acceso a recursos digitales, además de información específica para los cuidadores.

El programa se desarrolló entre abril y junio de este año y contó con la participación de 33 Colegios Oficiales de Farmacéuticos y 150 farmacias comunitarias de municipios de menos de 30.000 habitantes. De ellas, 126 farmacias comunitarias, el 84% del total, ofrecieron la formación.

En total, el programa llegó a 3.318 personas, de las cuales 1.855 eran mayores vulnerables y 1.463 eran cuidadoras. Entre estas últimas, solo el 18,6% eran cuidadoras profesionales y, del resto, el 75% de los cuidados eran realizados por familiares.

Al finalizar las sesiones se realizaron encuestas a los participantes para conocer el nivel de comprensión de la información recibida y su satisfacción con la formación.

En total se recogieron 2.111 cuestionarios, con predominio de mujeres y de personas de 61 a 80 años. Para el 65% de los participantes fue la primera formación de este tipo en su municipio y, para el 97% de los encuestados, mejoraron sus conocimientos sobre el uso seguro de los medicamentos.

El 98% de los participantes consideró que la formación recibida contribuyó a mejorar su estilo y calidad de vida. Asimismo, el 96% consideró necesario repetir esta formación en otros municipios ya que el nivel de satisfacción fue muy alto. El 97% afirmó que le gustaría volver a asistir a una formación de este tipo y recibir estas sesiones con más frecuencia. La valoración global del programa fue de 4,7 sobre cinco.

De la Plaza comentó que el programa se desarrolló con una colaboración interdisciplinar entre los farmacéuticos comunitarios y las administraciones municipales, que cedieron espacios como salones de actos, bibliotecas, centros cívicos o colegios públicos para realizar las sesiones formativas.

“La valoración final es muy positiva. La educación sanitaria desde la farmacia muestra una alta aceptación y demuestra su utilidad en la mejora de los conocimientos de pacientes vulnerables y cuidadores, con un previsible impacto positivo en su salud y calidad de vida. La elevada participación y finalización, junto con la voluntad de continuidad de los farmacéuticos, respaldan la viabilidad de la remuneración de este servicio y su potencial para reforzar la farmacia rural y la colaboración local”, aseguró.

Para concluir, Enrique Ordieres, presidente de Laboratorios Cinfa, afirmó que este programa fue una oportunidad para participar en una iniciativa que permite acercar la educación sanitaria a quienes más lo necesitan en el entorno rural de la mano de los profesionales farmacéuticos. “Este programa está alineado con la misión y compromiso social de Cinfa. Promover y aportar valor a toda la formación del farmacéutico para que puedan dar un servicio excelente a la población y por otro, acercarnos a los pacientes y cuidadores, especialmente, los cuidadores no profesionales”.

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