Política

“El mundo ha cambiado, pero la Estrategia sigue siendo la de hace año y medio”

Entrevista al director general de Farmaindustria, Juan Yermo sobre su balance respecto de la Estrategia de la Industria Farmacéutica tras 18 meses de trayectoria, así como de otros retos en el sector.
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.

Dieciocho meses después de aprobarse la Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028, Juan Yermo, director general de Farmaindustria, hace balance con una idea de fondo: el mundo que la vio nacer ya no existe. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y el giro de su política farmacéutica, junto con el empuje chino han movido el tablero mientras la estrategia se mantiene inamovible. Yermo reivindica el plan y su gobernanza y reclama herramientas inmediatas para no perder inversiones, al tiempo que critica el diseño de los precios dinámicos del anteproyecto de Ley del Medicamento y la extensión de la disposición adicional sexta, y sitúa la confidencialidad de precios, ante el MFN, como una cuestión de Estado.

Pregunta. La Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028 cumple año y medio. ¿Qué balance hace de este primer tramo?

Respuesta. Es un hito en la historia industrial y de política económica de España, la primera estrategia sectorial, y hay que reconocerlo, ya que permite a toda la Administración asumir el valor estratégico de la industria y buscar cómo apoyarla.

P. ¿Y en el plano de la gobernanza?

R. Ahí está el segundo hito, menos conocido ya que por primera vez pone a cinco ministerios a trabajar juntos, en lo político y lo técnico, junto a la industria y las patronales. Otros países han lanzado estrategias industriales o de ciencias de la vida, pero ninguno ha logrado esta capilaridad. Acabamos de empezar, y ojalá ese marco de diálogo continúe con un gobierno o con otro, porque ya de por sí es valiosísimo.

P. Más allá del diálogo, se han creado grupos de trabajo para llegar a resultados concretos. ¿Cuáles son los principales?

R. Hay grupos clave de estudio como de la Ley de Biotecnología, la directiva de aguas residuales urbanas, el de producción y autonomía estratégica y el de sostenibilidad, al que añadimos la coletilla de acceso al mercado, porque el eje uno de la estrategia no es la sostenibilidad, sino el acceso al medicamento en un marco de sostenibilidad económica.

______

“La confidencialidad de los descuentos es todavía más esencial con el MFN; es una cuestión de Estado”

______

P. ¿Y se traducen ya en resultados tangibles?

R. Sí. Hemos bajado en dos años de 22 a 18 meses en el informe WAIT, la demora media hasta la decisión de precio y financiación. A eso se suman iniciativas legislativas que aterrizan lo previsto en la Estrategia, como reconocer el valor social del medicamento, clínico, económico y social, como procedimiento administrativo; el Real Decreto de Registro, con los precios notificados; el desarrollo del artículo 94.7 para un precio privado o público, y ahora el borrador del Real Decreto de Precio y Financiación.

P. ¿Y los problemas de fondo?

R. Persisten, y son importantes. Hemos reducido tiempos y elevado la tasa de financiación, pero España sigue siendo líder en restricciones, por pacientes, por indicaciones y económicas, así que el acceso tiene que seguir siendo la prioridad.

P. ¿Y en investigación y producción?

R. En investigación clínica hay avances, con el fast track de la Agencia Española de Medicamentos, más fases I y la descentralización de los ensayos, aunque en la parte traslacional y preclínica queda mucho recorrido; por eso proponemos un programa público-privado para la preclínica y el crecimiento de las biotech. Profarma, con unos cuarenta años, necesita una reforma de calado en el cuatrienio 2027-2030, con incentivos a los hubs digitales, producción por terceros y la colaboración público-privada. Y en producción están la reserva estratégica, la RECAPI y la transposición del reglamento de medicamentos críticos. Es una industria de largo plazo y nada se resuelve de un día para otro. Estamos satisfechos con el inicio.

P. Aun con ese balance positivo, ¿qué les preocupa?

R. Dos cosas relacionadas. La primera es que el mundo ha cambiado. En noviembre de 2024, un mes antes de aprobarse la estrategia, Estados Unidos eligió a Trump como presidente, y su política farmacéutica, de precios y comercial, dio un giro radical, un cambio estructural con enormes consecuencias para la capacidad de la industria de financiar la innovación. Europa no tiene aún respuesta, y la distancia inversora con Estados Unidos en innovadores es muy grande. A medio plazo debería haber convergencia en esta inversión, pero hace falta más concienciación del valor que generan los medicamentos, no solo el sanitario, también social y económico, con ahorros en bajas, hospitalizaciones y pensiones e impacto en productividad.

______

“España puede ser un hub de innovación y producción si se dan las señales correctas y se evitan medidas incorrectas”

______

P. ¿Y la segunda?

R. La consecuencia es que la estrategia sigue siendo la de hace año y medio, y cuando el mundo cambia hay que adaptarse. No lo hemos visto, y ese viraje coincide con una apuesta china que ya deja a Europa atrás en la rapidez de autorizaciones regulatorias de medicamentos y de ensayos. Necesitamos acciones que puedan ser inmediatas para responder.

P. Europa tarda años en un paquete farmacéutico aún sin publicar, mientras Estados Unidos cambia el entorno con una orden ejecutiva y China decide sobre la marcha. ¿Cómo puede reaccionar?

R. Los procesos democráticos europeos son muy robustos, pero lentos, Esto no son los Estados Unidos de Europa y va a seguir así. Pero, en cualquier caso, siempre hay que aplicar el principio médico de ‘primero, no hacer daño’. Lo peor ahora sería hablar de cambios que reduzcan el atractivo inversor, de contención del gasto o de nuevos impuestos a la industria. Cualquiera de estos serían devastadores para la confianza, porque solo la señal ya pesa. Lo vimos con la directiva de aguas residuales urbanas, donde por una razón política se decidió que pagasen solo la industria farmacéutica y la cosmética, ignorando un principio elemental, quien contamina paga, además de la proporcionalidad y la equidad.

P. ¿Dónde ve entonces margen de maniobra?

R. La oportunidad está en la Ley Biotech y que a nivel europeo solo cabe tocar la propiedad intelectual, y pedimos subir el certificado complementario de protección de uno a dos años, como reclama la patronal europea.

P. ¿Y a nivel nacional?

R. A nivel nacional rige el mismo principio. Si ahora piensas en mantener precios dinámicos para medicamentos maduros o extender la disposición adicional, lo que lanzaría una señal que perjudica a España. Hace falta trabajar en un diagnóstico compartido de lo que representa en toda su extensión la inversión pública en medicamentos. Las cifras oficiales muestran que ese mal llamado gasto farmacéutico lleva veinte años estable respecto al PIB, entre el 1,5 y el 1,6 por ciento, y ha bajado respecto al gasto público total, del 4,1 al 3,4 por ciento. Las pensiones, en cambio, han subido cuatro puntos pese a que el envejecimiento afecta igual a ambas, pero en el medicamento ha habido una contención absoluta.

P. Pero, no se interpreta así…

R. Cierto. Nosotros querríamos que esa inversión aumente, siempre que se reconozca el valor de la innovación, porque si genera más crecimiento y productividad también crece el PIB, base de la regla de gasto. Chocan dos miradas, la del fiscalista, de corto plazo y visión de túnel, y la del economista macro, que mira el crecimiento, el capital humano y el valor del medicamento. Ahí falta aún un poco de diálogo y pedagogía.

______

“Es un hito en la historia industrial y de política económica de España, la primera estrategia sectorial de un sector”

______

P. Decía que los precios dinámicos son una señal negativa, pero también fue una propuesta de Farmaindustria al anteproyecto de Ley de los Medicamentos…

R. El diseño es muy diferente al nuestro. Además, fijar bajadas concretas en la propia ley y no en el desarrollo normativo. Me parece una aberración como economista y como jurista, y desde la competencia me parece peligroso. Proponíamos generar competencia, que baja precios, pero respetando y mejorando los de medicamentos ya en niveles irrisorios, que ni cubren el coste de producción. Además, hay que saber que las empresas de marca son las que garantizan el acceso a todas las presentaciones. Y otro aspecto poco conocido, que el original de marca y el genérico o biosimilar financiados están al mismo precio. Donde existe genérico o biosimilar del mismo medicamento, la cuota de los genéricos supera los dos tercios, por encima del 66 por ciento. Nos preocupa un enfoque por tipo de producto y no por criterios de competencia, teniendo en cuenta situaciones de ausencia de interés comercial, porque las soluciones sin matices dañan a la industria innovadora y de marca. No podemos olvidar que el 80 por ciento de las 111 plantas de uso humano en España son de marca.

P. Comentaba su visión acerca del gasto. Hemos sabido que en el grupo de sostenibilidad y acceso de la Estrategia les pidieron propuestas para contener u optimizar el gasto. ¿Las han presentado?

R. La fecha límite era ayer [por el jueves 18 de junio] y, tras la Junta Directiva, enviamos nuestras ideas como propuestas de colaboración con todos los ministerios y con Presidencia del Gobierno. Hoy hay silos, y lo primero es alcanzar un diagnóstico compartido con cifras; el nuestro parte de fuentes oficiales, mientras que de la Administración solo hemos visto el crecimiento del gasto frente a la regla de gasto y al instrumento de sostenibilidad.

P. ¿Qué opinión le merece ese instrumento de sostenibilidad?

R. Es lo que más me cuesta digerir como economista, y lo rechazo como principio de buena gestión fiscal. En su momento, sirvió en plena crisis para buscar ahorros, pero no en una situación moderada, porque limita el crecimiento del gasto farmacéutico al del PIB de medio plazo, hoy en el 3,2 o 3,3 por ciento, y lo aísla del resto del gasto sanitario. Esa visión de túnel ignora los ahorros que genera el medicamento, que alcanza unos 0,6 euros por cada euro invertido, siendo una valoración a mínimos. Debemos ampliar esa visión.

______

“Hemos bajado en dos años de 22 a 18 meses en WAIT, pero España sigue siendo líder en restricciones de acceso”

______

P. ¿Y qué medidas concretas plantean?

R. Son tres grandes bloques, uno de prevención, diagnóstico y tratamiento; otro de adherencia, resultados en vida real y eficiencia del día a día de la gestión; y un tercero de gestión futura de la inversión pública, el horizon scanning, ver qué medicamentos llegarán a la autorización en Europa y luego en España y cuáles pierden la patente, para calibrar el equilibrio entre lo que entra y lo que sale. Son un primer borrador, y hasta no trabajarlo no lo publicaremos. Nada sorprende: parte de un análisis estratégico de hace tiempo, pero queremos ir de lo general a lo específico para demostrar el valor, los ahorros y la contribución de nuestras propuestas.

P. ¿Puede bajar al detalle?

R. Creemos que se puede mejorar mucho la gestión y la prestación, y ya trabajamos con las comunidades autónomas, que gestionan el gasto y donde hemos encontrado a muchos responsables de Farmacia interesados en las propuestas. Por ejemplo, medir resultados en vida real, crear un sistema de riesgos compartidos, avanzar en el precio basado en valor, con revisiones según el resultado y no por superar un volumen o un techo de gasto. Hay que ligar mejor la prevención y el cribado a los tratamientos: no puede ser que haya terapias avanzadas y comunidades sin cribado para esa patología, algo que vimos en el informe con Feder sobre enfermedades raras. Y la adherencia: según la OCDE, el despilfarro por su falta, en torno al 50 por ciento, ronda los 11.000 millones de euros, casi la mitad de la prestación, y en algunas patologías se ahorran cientos de millones subiendo unos puntos. Es un camino constructivo en el que Farmaindustria quiere aportar conocimiento y proyectos concretos.

P. ¿Qué otras propuestas manejan?

R. Algunas no las he mencionado, como monetizar las deducciones fiscales por I+D para pagar la disposición adicional sexta, de modo que esos créditos, que se acumulan hasta dieciocho años, tengan valor real en caja. A eso se suman cambios en Profarma, evitar la extensión de la disposición adicional sexta y unos precios dinámicos más razonables. Conviene empezar por ahí, aunque también hay que pensar en grande, lejos de aplicar todo lo de Draghi y Letta. Nos conformamos con reformas incrementales, pero de gran calado, porque el simbolismo importa casi tanto como el valor económico.

P. Hablemos del MFN. Ayer la junta directiva de Farmaindustria y EFPIA se reunieron con César Hernández. ¿Qué lectura hace de la reunión?

R. Primero, un reconocimiento al diálogo, regular, con César Hernández, Javier Padilla y el Ministerio de Sanidad en general y también con los grupos políticos. La reunión de ayer [por el jueves pasado] fue muy positiva. El director general es muy consciente de cómo cambia el mercado y de la oportunidad de España como hub de innovación y producción si se dan las señales correctas y se evitan medidas incorrectas. Vemos voluntad de construir resultados a corto plazo en materia de reducir tiempos de acceso, aumentar la inversión pública en innovadores y buscar eficiencias. El Gobierno debería concentrarse en las medidas de la Estrategia y el paquete de 15 medidas que les hemos propuesto.

______

“El gasto farmacéutico lleva veinte años estable respecto al PIB y ha bajado respecto al gasto público total”

______

P. ¿Y qué papel juega ahí la confidencialidad de precios?

R. Es aún más esencial con el MFN, porque por primera vez se ligan de forma regulada, por orden ejecutiva, los precios de Estados Unidos a los europeos. La mayoría de los grupos políticos con los que hemos hablado lo reconoce como una cuestión de Estado, y las comunidades autónomas son las más afectadas, porque el gasto sanitario es el 40 por ciento de su presupuesto. Somos optimistas y esperamos que triunfe el sentido común, pese a la dificultad de aprobar leyes. Esperamos que, si no es en la Ley de Discapacidad, sea en la del cribado o en un real decreto ley, porque no es algo que se pueda ignorar mucho tiempo y los efectos de la inacción serían devastadores para el acceso y la inversión.

Comentarios

Noticias relacionadas

Actividades destacadas