El Perte para la Salud de Vanguardia encara su fase final con el 98% de sus recursos comprometidos y ejecutados: 2.168 millones de euros de inversión pública hasta junio de 2026, según los datos provisionales que maneja su comisionada, Raquel Yotti, a los que se suman 374 millones de inversión privada movilizada. El reto ahora es que las capacidades construidas en cinco años sobrevivan a los fondos europeos. Esa continuidad se articula en el Programa Estratégico Salud de Vanguardia 2025-2027, dentro del cual, según revela Yotti en esta entrevista, ya se han movilizado más de 415 millones al margen de la envolvente del Perte, con fondos nacionales y Feder.
P. ¿Qué balance hace del Perte para la Salud de Vanguardia cuando se acerca el final de su ejecución?
R. Tenemos datos provisionales a junio de 2026. Se han comprometido y ejecutado 2.168 millones de euros, el 98% del presupuesto total tras la adenda de simplificación. A esto se suman 374 millones de inversión privada movilizada, con lo que superamos los 2.542 millones. Desde el punto de vista de la ejecución de aquello a lo que nos habíamos comprometido, creo que es un éxito. Además, habría que considerar otros programas vinculados con la capacidad de la ciencia, la innovación y la tecnología para transformar la salud, como el Plan Inveat, que supuso casi otros 800 millones de euros del Plan de Recuperación.
P. Más allá de la ejecución presupuestaria, ¿cuáles considera los principales legados del Perte?
R. Hay más de 50 actuaciones, pero me quedo con cuatro grandes impactos. El primero es el avance hacia una medicina con mayor capacidad de identificar riesgos individuales, anticiparse y responder de una manera más rápida. Ahí están Impact, proyectos de colaboración público-privada, la compra pública precomercial, el catálogo de pruebas genómicas o el Plan de Atención Digital Personalizada. El segundo es disponer de mayor capacidad para desarrollar y acceder a medicamentos muy sofisticados, especialmente terapias avanzadas. Ahí tenemos Certera y Terafront. El tercero es el fortalecimiento de nuestra posición de liderazgo en ensayos clínicos, mediante la modernización de unidades de investigación clínica, la incorporación de tecnologías, una mayor capacidad de reclutamiento y más presencia de la atención primaria. Y el cuarto es el Espacio Nacional de Datos de Salud, que nos permite agregar, conectar y explotar información que hasta ahora estaba muy fragmentada. El impacto será enorme. Todo ello son legados del Perte que deberían continuar en un futuro.
P. ¿Qué ha quedado pendiente? ¿Hay alguna espina clavada?
R. No quiero caer en la complacencia, pero no diría que tengamos una espina clavada. Lo que tenemos es la convicción de que, si todo esto se abandonara ahora, muchas cosas decaerían. Las infraestructuras creadas tienen que mantenerse y en salud, ciencia e industria los ciclos de cinco años no son suficientes, necesitan plazos largos. Todos estos proyectos necesitan planes de continuidad e inversiones a medio plazo. Necesitamos, como mínimo, otro ciclo de cinco años.
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“Tenemos la convicción de que si el Perte se abandonara ahora, muchas cosas decaerían. Las infraestructuras creadas tienen que mantenerse y en salud, ciencia e industria los ciclos de cinco años no son suficientes, necesitan plazos largos”
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P. Sin los fondos europeos de recuperación, ¿cómo se garantiza esa continuidad?
R. Para eso diseñamos el Programa Estratégico Salud de Vanguardia 2025-2027, aprobado en diciembre de 2025. En estos meses ya hemos movilizado más de 415 millones de euros dentro de ese marco. Son fondos adicionales a la envolvente del Perte. Sabíamos que no íbamos a disponer de nuevo de los fondos del Plan de Recuperación y nos hemos preparado programando fondos Feder y orientando inversiones de los diferentes ministerios hacia las prioridades estratégicas. Queremos seguir haciéndolo en estas prioridades porque creemos que son necesarias.
P. ¿Incluso con los presupuestos prorrogados desde 2022?
R. Sí, incluso con presupuestos prorrogados se puede decidir dónde invertir y tenemos más recursos que en 2018.
P. ¿Cómo se distribuyen esos 415 millones?
R. Son fondos ya distribuidos. El programa estratégico mantiene las prioridades del Perte, pero las amplía e incorpora ámbitos que entonces no estaban suficientemente desarrollados. En medicina personalizada pasamos a hablar de medicina de las cinco P: personalizada, predictiva, preventiva, participativa y poblacional. Una actuación fundamental es la convocatoria de consolidación de Impact, dotada con 50 millones de euros por el Instituto de Salud Carlos III que permiten garantizar la continuidad de sus tres pilares: medicina predictiva, medicina genómica y ciencia de datos. El segundo gran objetivo amplía el foco desde las terapias avanzadas hacia la biotecnología, las tecnologías sanitarias y los medicamentos innovadores. Ahí se consolidan instrumentos como las Misiones Ciencia e Innovación del CDTI. En 2026 se han programado misiones sobre amenazas NRBQ, resistencias antimicrobianas y salud de las mujeres.
P. ¿Qué papel tienen la salud digital y la inteligencia artificial?
R. Son el tercer pilar. Tenemos RedIA Salud, una convocatoria de 50 millones de euros gestionada por Red.es, dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. La propuesta de resolución definitiva incluye 159 empresas beneficiarias con proyectos muy potentes. A ello se suman los convenios entre Red.es, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, con 223 millones de euros reservados, 138 millones procedentes de fondos Feder y el resto del Ministerio de Sanidad. Están muy orientados a monitorización remota de enfermedades crónicas, teleasistencia y casos de uso concretos de inteligencia artificial para mejorar los procesos asistenciales, con mucho foco en atención primaria y enfermedades raras. También se da continuidad a la red Únicas, Profarma y otros programas para movilizar préstamos participativos (Enisa) y proyectos en relación con la equidad territorial, aspectos socioeconómicos y de género. En este caso queremos reducir los gaps de evidencia científica existente en salud de las mujeres.
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“Necesitamos un ecosistema atractivo para la inversión, que permita que grandes fondos internacionales inviertan en empresas españolas y que nuestras propias empresas tengan capacidad para invertir más en I+D”
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P. ¿Qué papel ocupa la atracción de talento en esta estrategia?
R. Es una de las cinco líneas transversales y contamos con el programa Atrae, gestionado por la Agencia Estatal de Investigación, para que vuelvan o vengan científicos de altísimo nivel ya consolidados, con una dotación importante para construir su grupo y el compromiso de integración posterior en la institución receptora. Estamos en un momento especialmente relevante para Europa: hay investigadores que buscan nuevas oportunidades y tenemos que ser capaces de aprovecharlo.
P. ¿Está asegurada la continuidad de las actuaciones más relevantes desarrolladas con el Perte?
R. Creo que sí. El Plan de Recuperación no estaba concebido para financiar indefinidamente las actuaciones, sino para generar infraestructuras y capacidades que después fueran sostenibles. Además, los beneficiarios, incluidas las comunidades autónomas, se comprometían a garantizar esa sostenibilidad. Por tanto, es una cuestión de corresponsabilidad.
P. El Perte ha movilizado 374 millones de inversión privada. ¿Es una cifra suficiente?
R. Esos 374 millones son únicamente la inversión privada movilizada mediante instrumentos públicos. No incluyen las inversiones que realizan directamente las empresas, que probablemente sean las más importantes. Cuando diseñamos el Perte calculamos unos 332 millones de inversión privada movilizada. Pero a España todavía le falta inversión privada pura en I+D, no vinculada necesariamente a instrumentos públicos. Necesitamos un ecosistema atractivo para la inversión, que permita que grandes fondos internacionales inviertan en empresas españolas y que nuestras propias empresas tengan capacidad para invertir más en I+D. Ese es uno de los elementos que todavía nos separa de la media europea.

P. Otro déficit recurrente es la transferencia del conocimiento científico hacia el tejido empresarial. ¿Está cambiando?
R. No tengo ahora mismo indicadores concretos. En la última reunión del grupo interministerial se incorporó la Oficina Española de Patentes y Marcas precisamente para trabajar en indicadores más sólidos, especialmente en biotecnología. Pero sí percibimos un cambio cultural. La Estrategia Deep Tech España 2026-2030 tiene una vertical específica de biotecnología y estamos desarrollando instrumentos como Innvierte Deep-Tech Tech Transfer para construir puentes entre investigadores y empresas. Estos cambios necesitan tiempo y por eso la continuidad del programa estratégico es tan importante.
P. En desarrollos de medicamentos es habitual que un grupo de investigación transfiera sus logros en fases iniciales y no continúe hasta el final para llegar al mercado…
R. Lo primero es que las ideas lleguen a los pacientes y eso debe facilitarse por todos los medios. Pero, si utilizamos adecuadamente los instrumentos y las inversiones estratégicas, podemos conseguir además que ese conocimiento y ese valor económico permanezcan aquí, alimenten nuestro tejido empresarial y refuercen las capacidades académicas. No se trata de ir contra el modelo tradicional en el que una multinacional compra un activo desarrollado en el ámbito académico, que va a seguir ocurriendo y no es malo, sino de crear alternativas para quien quiera mantener ese desarrollo en España.
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“No se trata solo de financiar de manera ‘bottom-up’, sino de decidir estratégicamente dónde invertir, y se puede ir un paso más allá de la subvención o el préstamo, con el Estado participando y compartiendo riesgo”
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P. ¿Implica eso que el Estado debe asumir un papel inversor y compartir riesgo, y no limitarse a conceder subvenciones?
R. Ese es uno de los cambios más importantes. No se trata solo de financiar de manera bottom-up, sino de decidir estratégicamente dónde invertir, y se puede ir un paso más allá de la subvención o el préstamo, con el Estado participando y compartiendo riesgo, como en el caso del instrumento Innvierte, de CDTI. Naturalmente debe existir retorno económico y los proyectos deben ser sostenibles, pero en determinadas inversiones estratégicas también tiene que haber un retorno en términos de interés general. Terafront responde a esa filosofía: identificar el espacio de mercado donde una iniciativa con participación pública aporta valor sin sustituir al desarrollo comercial, conviviendo con él.
P. Hablando de Terafront, ¿se mantienen los objetivos con los que nació de disponer de dos proyectos en desarrollo para 2027?
R. Tengo que ser muy respetuosa porque es una empresa con su consejo de administración y su propia estrategia de mercado, pero el objetivo de Terafront sigue plenamente vigente. No se ha modificado. Por los pasos que está dando y la estructura empresarial que está construyendo, mi visión es que alcanzará sus objetivos. Veremos cómo se despliega el porfolio en ámbitos que pueden ir desde la inmunoterapia del cáncer y las CAR-T hasta la terapia génica para enfermedades raras. El objetivo del Perte de crear, poner en marcha y dotar esta nueva plataforma de transferencia tecnológica está cumplido.
P. Desde el ámbito industrial se percibe que la exención hospitalaria se está utilizando durante demasiado tiempo como alternativa a la licencia de la EMA, lo que generaría competencia en condiciones distintas…
R. No tengo esa sensación. El modelo español se está monitorizando de forma estrecha por las autoridades nacionales y está siendo muy seguido por Europa y por muchos países. Se está haciendo de acuerdo con la normativa y está resultando muy beneficioso para los pacientes.
P. ¿Qué aporta Certera en ese mismo ecosistema?
R. Certera favorece la transferencia desde el ámbito público y facilita la producción in house en hospitales del Sistema Nacional de Salud en unas condiciones regulatorias muy concretas. El objetivo es coordinar capacidades que hasta ahora estaban fragmentadas y construir una estrategia común de país. Con el modelo Certera queremos que diferentes centros con capacidades de producción, expansión, servicios y ensayos clínicos puedan actuar como una única entidad con personalidad jurídica. Eso permite además disponer de unidad de acción en Europa y estar preparados para las oportunidades que se abran con la política europea de biotecnología y terapias avanzadas.
P. La autonomía estratégica se ha convertido también en una prioridad. ¿Cómo se traslada a actuaciones concretas?
R. Dentro del Programa Estratégico Salud de Vanguardia aparece vinculada a la modernización de las capacidades industriales. Uno de los instrumentos principales es Profarma. En la edición 2025-2026 hemos incorporado elementos de autonomía estratégica. Para valorar determinadas ventajas para las empresas consideramos cuestiones como la fabricación en España y la contribución a las cadenas europeas de suministro. También se está trabajando dentro de la Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028 en medicamentos críticos, principios activos y otros ámbitos donde existen vulnerabilidades.
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“Sabíamos que no íbamos a disponer de nuevo de los fondos del Plan de Recuperación y nos hemos preparado programando fondos Feder y orientando inversiones de los diferentes ministerios hacia las prioridades estratégicas”
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P. ¿Cuál es tu valoración de la Estrategia de la Industria Farmacéutica como mecanismo de coordinación?
R. He visto muchas estrategias en España y en Europa, y al final solo perduran las que son útiles. Su gobernanza se inspiró en cierta medida en el propio Perte: coordinación interministerial real, diálogo con el sector y grupos de trabajo concretos. Nunca habíamos tenido tanta capacidad de alojar propuestas en un órgano estructurado y con vocación de permanencia. Creo que es algo muy innovador también en Europa.
P. España ha construido una posición muy relevante en datos de salud. ¿Puede mantener ese liderazgo?
R. Creo que estamos en una posición muy buena gracias a la hoja estratégica que dibujamos en 2021. Creo que nuestra estructura autonómica, que a veces se ve como una dificultad, resulta muy interesante desde Europa porque se parece, a menor escala, a la relación entre la Unión Europea y los Estados miembros. Con la Estrategia de Salud Digital hemos generado un modelo de liderazgo compartido con las comunidades autónomas. Esa gobernanza federada es precisamente la que va a utilizar el Espacio Europeo de Datos de Salud. Quiero destacar que España puso en marcha muy pronto su Espacio Nacional de Datos de Salud para uso secundario. Tenemos que seguir trabajando e invirtiendo, pero estamos bien posicionados.
P. ¿Existe riesgo de perder el liderazgo en ensayos clínicos ante los movimientos de países como Alemania?
R. La investigación clínica es y será una prioridad de Estado que ocupa y preocupa y por eso hemos hecho inversiones en este ámbito. Lo hicimos en 2021, lo mantenemos en la programación 2025-2027 y está también en la Estrategia de la Industria Farmacéutica. Los últimos datos muestran que España continúa creciendo, y ya no solo en fase III, donde descansaba nuestro liderazgo hace años, sino también en fases tempranas. Somos líderes y creo que vamos a seguir siéndolo. En cualquier caso, nuestros competidores no deberían ser Alemania ni otros países europeos. Europa tiene que fortalecerse conjuntamente y el Biotech Act va en esa dirección. Las amenazas están en otro lado.
P. ¿Qué espera España del Biotech Act y qué papel quiere desempeñar en su desarrollo?
R. España tiene, dentro de la Estrategia de la Industria Farmacéutica, un grupo de trabajo específicamente dedicado a el Biotech Act, en el que participan Ciencia, Sanidad, Industria, y Economía, además de existir diálogo con las asociaciones empresariales. Queremos ser actores muy activos, tener opinión, posición política y capacidad de propuesta. Esperamos que el Biotech Act simplifique y agilice procesos y que haga a Europa más competitiva a lo largo de todo el recorrido, desde el desarrollo científico y biotecnológico hasta la innovación, la transferencia, la industrialización y finalmente el acceso de los pacientes. Para conseguirlo necesitamos esa visión conjunta de Ciencia, Industria, Sanidad, y Economía.
P. En los últimos días se ha conocido una propuesta que España plantea en materia de acceso para incluir en el Biotech Act, lo hemos publicado en Diariofarma. ¿Cómo lo valora?
R. Aún estamos en la fase de propuestas y el desarrollo de una ley muy compleja. No me corresponde en este momento hacer comentarios.




Lilisbeth Perestelo: