El Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (Micof) ha advertido a la población sobre los riesgos asociados al uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores. La institución colegial recuerda que estos dispositivos no resultan inocuos para la salud humana, con independencia de que contengan o no nicotina en su composición.
Frente a la percepción social aún existente en una parte de la ciudadanía, la utilización de estos productos no implica la simple inhalación de vapor de agua. El mecanismo interno de los vapeadores calienta un líquido específico con el fin de generar un aerosol que posteriormente se inhala. Este compuesto resultante puede contener nicotina, así como partículas y diversos elementos químicos potencialmente perjudiciales para el organismo.
La organización colegial consideró especialmente preocupante la actual normalización de estos dispositivos en la sociedad. Este fenómeno vino favorecido por factores como la disponibilidad de múltiples sabores, la presencia de diseños visualmente atractivos y una menor percepción del riesgo en comparación con el consumo de tabaco convencional. Por este motivo, los profesionales sanitarios insistieron en que la ausencia de combustión no significa una ausencia de sustancias nocivas.
Riesgos asociados en jóvenes y no fumadores
Uno de los principales peligros vinculados a los cigarrillos electrónicos radica en la presencia de nicotina, catalogada como una sustancia altamente adictiva. Su consumo genera un impacto de elevada preocupación durante la etapa de la adolescencia, periodo vital en el que el cerebro continúa su proceso de desarrollo y donde la exposición continuada a esta sustancia favorece la aparición de dependencia.
Los problemas de salud originados por el vapeo no quedan limitados de forma exclusiva a la adicción. La evidencia científica disponible relaciona de forma directa la exposición a sus aerosoles con efectos nocivos sobre las vías respiratorias y el sistema cardiovascular. Por su parte, las consecuencias orgánicas derivadas de una exposición mantenida a largo plazo todavía no se conocen completamente.
En este contexto, el equipo de Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales (SPFA) del Micof subrayó que la ausencia de combustión no debe confundirse con la ausencia de riesgo sanitario. Asimismo, los profesionales recordaron que aquellas personas que nunca fumaron, con especial énfasis en adolescentes y jóvenes, no deberían iniciarse bajo ningún concepto en la utilización de cigarrillos electrónicos.
La afección a la salud tampoco se circunscribe únicamente al usuario que sostiene y utiliza el dispositivo. Los aerosoles liberados de forma directa al ambiente circundante incrementan la concentración de partículas en espacios cerrados. Al contener nicotina y otros elementos potencialmente tóxicos, estos vapores exponen de igual forma a la salud de las personas presentes en el entorno.
El papel asistencial de la farmacia comunitaria
Ante el escenario descrito, la corporación farmacéutica reivindicó la relevancia de la educación sanitaria, la prevención y la formación profesional desde la red de farmacias comunitarias. La cercanía geográfica y la accesibilidad de estos espacios permiten al farmacéutico detectar situaciones de consumo en la población, resolver dudas puntuales, combatir falsas creencias extendidas y ofrecer un consejo sanitario basado en la evidencia.
Para canalizar esta labor de apoyo y prevención, el Colegio desarrolla desde hace años el Servicio de Atención Farmacéutica en Cesación Tabáquica SENSE FUM. Esta iniciativa permite articular desde las farmacias de la provincia de Valencia una intervención profesional, individualizada y protocolizada dirigida a todos aquellos ciudadanos que toman la decisión de abandonar el consumo de tabaco o nicotina.
Mediante la aplicación de este servicio asistencial, el farmacéutico comunitario asume la tarea de identificar a posibles candidatos, efectuar una valoración inicial completa, proporcionar información rigurosa y asesoramiento personalizado, orientar sobre el tratamiento más adecuado, derivar al médico cuando la situación clínica lo requiera y realizar un seguimiento continuado del paciente a lo largo de todo el proceso de abandono.
Hasta el mes de septiembre de 2026, el programa registrado por el Colegio alcanzó más de 1.000 pacientes o intervenciones únicas en las farmacias comunitarias valencianas. Esta cifra pone de manifiesto la capacidad de la red asistencial para contribuir de forma activa a la prevención de las adicciones a la nicotina y acompañar a los usuarios durante el proceso.
Ante cualquier duda sobre estos dispositivos o la intención de interrumpir su uso, la red farmacéutica ofrece información sanitaria, ayuda a identificar cuadros de dependencia y orienta sobre las distintas alternativas disponibles para abandonar la nicotina.




Lilisbeth Perestelo: