Terapéutica

Cataluña prioriza la revisión de antipsicóticos en mayores ante el aumento del consumo

La estrategia de la Consejería incide en la importancia de las alternativas no farmacológicas frente al delirium y el insomnio, situaciones clínicas donde la evidencia científica sobre la eficacia de los tratamientos antipsicóticos es limitada.

El Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña ha puesto en marcha una nueva línea de actuación enmarcada en el proyecto 'Pastilles, només les necessàries'. Esta iniciativa busca mitigar el uso cronificado e inadecuado de los medicamentos antipsicóticos, con una especial atención en las personas que presentan criterios de fragilidad, ya sea por condiciones clínicas, sociales o de su entorno propio. La estrategia se dirige de forma preferente a aquellos pacientes polimedicados que toman diez o más fármacos de manera simultánea.

La urgencia de esta intervención viene respaldada por la evolución de los datos de consumo en la comunidad autónoma. En los últimos cuatro años, el número de envases de antipsicóticos dispensados experimentó un crecimiento del 50,7%. Las autoridades de Salut advirtieron de que, aunque este incremento se observa de manera generalizada, la escalada resulta especialmente acelerada y preocupante en las edades avanzadas, franja poblacional donde se concentra una mayor vulnerabilidad.

Los antipsicóticos provocan modificaciones en el sistema nervioso y conllevan riesgos significativos que se incrementan cuando los tratamientos se prolongan temporalmente. Entre los principales efectos adversos asociados se encuentran la somnolencia diurna, que eleva la probabilidad de sufrir caigudes y fracturas, así como los problemas de memoria, que pueden confundirse con manifestaciones de demencia. El uso de estas sustancias también puede originar palpitaciones, temblores, movimientos involuntarios, hipotensión y una mayor propensión a padecer golpes de calor.

Riesgos en insomnio y delirium

La evidencia científica actual muestra limitaciones respecto a la eficacia de estos fármacos para abordar cuadros de delirium o insomnio. Salut recordó que las opciones no farmacológicas constituyen la primera opción terapéutica ante estas situaciones. La revisión periódica por parte de los profesionales médicos permite adecuar las dosis o pautar una retirada progresiva cuando los síntomas basales se estabilizan. Las directrices sanitarias señalan que, si durante el proceso de deprescripción el paciente experimenta empeoramiento, nerviosismo o malestar general, la situación debe comunicarse al equipo asistencial.

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