El Instituto de Investigación Sanitaria Incliva, del Hospital Clínico Universitario de Valencia, coordina un estudio que analizó si la composición de las heces puede servir como herramienta para mejorar el diagnóstico de la infección por Clostridioides difficile. El objetivo fue diferenciar con mayor precisión a los pacientes con infección activa de aquellos que solo presentan colonización intestinal por esta bacteria.
La infección por Clostridioides difficile es una de las principales causas de diarrea asociada al uso de antibióticos y representa un problema de salud pública en hospitales de todo el mundo. Las limitaciones de las pruebas diagnósticas actuales dificultan la distinción entre infección y colonización, lo que puede derivar tanto en tratamientos innecesarios como en retrasos terapéuticos en los casos que sí requieren intervención.
“El diagnóstico actual de la infección por Clostridioides difficile es complejo, ya que las pruebas habituales no siempre permiten distinguir entre infección y colonización intestinal. Esto puede llevar tanto a tratamientos innecesarios como a retrasos en el inicio del tratamiento en los casos de verdadera infección”, explicó Carlos Bea Serrano, investigador principal del estudio.
Un diagnóstico más preciso permitiría optimizar el uso de antibióticos, reducir complicaciones clínicas y disminuir los costes sanitarios asociados, además de limitar el impacto derivado de su uso excesivo.
En el estudio se analizaron muestras fecales de pacientes con infección activa, pacientes colonizados y controles sin Clostridioides difficile. Para ello se emplearon técnicas de metabolómica, que permiten estudiar de forma simultánea un elevado número de metabolitos presentes en las heces.
Los resultados mostraron que los pacientes con infección activa presentaban alteraciones específicas en su perfil metabolómico en comparación con los pacientes colonizados, lo que sugiere la existencia de marcadores capaces de mejorar la diferenciación diagnóstica entre ambos grupos.

Implicaciones clínicas
“Los resultados muestran alteraciones específicas en el perfil metabolómico de los pacientes con infección activa, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas capaces de distinguir mejor los casos que requieren tratamiento de aquellos que no lo necesitan”, señaló Bea Serrano.
En conjunto, los hallazgos pueden contribuir a mejorar y personalizar el diagnóstico de esta infección, evitar tratamientos innecesarios y favorecer un uso más racional de los antibióticos en el ámbito hospitalario. Los resultados del estudio se publicaron recientemente en la revista Diagnostics. Los investigadores principales fueron Carlos Bea Serrano y María Rosa Oltra Sempere, ambos pertenecientes a la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico Universitario de València e investigadores de Incliva. En el trabajo participaron también Andreu Belmonte Domingo, Carolina Pinto Pla, Ana Ferrer Ribera, Sara Vela Bernal, Ana Isabel de Gracia León, Andrea de Castro Oliver, Lucas Serna Navarro, Celia Prades Sirvent, David Ruiz Raga, María José Galindo Puerto y María José Forner Giner, todos ellos del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico Universitario de València.











César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: