El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) y la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que la región afronta una emergencia sanitaria por los niveles de farmacorresistencia, que permanecen muy por encima de otras zonas geográficas. Esta situación dificulta el cumplimiento de los hitos regionales y globales de la estrategia 'End TB'.
Según los datos del informe conjunto 'Tuberculosis Surveillance and Monitoring in Europe 2026'. El documento La Región Europea concentra una proporción desproporcionada de la carga mundial de tuberculosis multirresistente o resistente a la rifampicina. Mientras que a nivel global el 3,2 % de los nuevos casos presentan estas resistencias, en Europa la cifra escala hasta el 23 %. La diferencia es todavía más acusada en pacientes que recibieron tratamientos previos, donde la resistencia afecta al 53 % de los casos frente al 16 % del promedio mundial.
Esta crisis de resistencia se encuentra estrechamente vinculada a las lagunas en la detección precoz. Según el informe, uno de cada cinco casos estimados en la región no se diagnostica o no se notifica. El retraso en el diagnóstico aumenta las posibilidades de transmisión y complica el abordaje clínico. La mayor transmisión de estas cepas deriva en un elevado número de fracasos terapéuticos, factor que actúa como motor principal de la aparición de nuevas resistencias.
En el ámbito de la Unión Europea (UE) y el Espacio Económico Europeo (EEA), la prevalencia de tuberculosis resistente a la rifampicina o multirresistente es del 3,5 %. Sin embargo, la preocupación de las autoridades sanitarias se centra en los resultados de salud. El éxito del tratamiento para estos pacientes es de solo el 56 %, una cifra que se reduce al 52 % en los casos de tuberculosis pre-extensivamente resistente.
Urgencia en el acceso a regímenes orales
Ante estos datos, el ECDC y la OMS Europa realizaron un llamamiento a los Estados miembros para transformar el modelo de atención. Una de las prioridades principales consiste en expandir el acceso a regímenes de tratamiento más cortos y totalmente orales para la tuberculosis resistente. Estos esquemas terapéuticos buscan mejorar los resultados de los pacientes y reducir las tasas de pérdida de seguimiento, que actualmente comprometen la eficacia de las intervenciones.
Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, señaló que la tuberculosis resistente constituye una de las amenazas más graves que afronta la región. Kluge subrayó que invertir en diagnósticos rápidos y en regímenes orales cortos permitirá a los países alcanzar a más personas en fases tempranas de la enfermedad. "Esta estrategia resulta fundamental para mejorar los resultados clínicos y retomar la senda hacia los objetivos de eliminación fijados para 2030", aseguró.
Vigilancia en poblaciones de riesgo
El informe también pone el foco en la necesidad de fortalecer la vigilancia en entornos específicos como las prisiones. En la UE y el EEA, las personas privadas de libertad presentan un riesgo de contraer la enfermedad 13 veces superior al de la población general. El índice de notificación en estos centros es de 121,6 casos por cada 100.000 habitantes, aunque la calidad de los datos reportados sigue siendo deficiente en gran parte de la región.
Por otro lado, la coinfección por tuberculosis y virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) registró 23.000 casos estimados en la región europea durante 2024. Aunque las tasas de realización de pruebas de VIH entre pacientes con tuberculosis son elevadas, la cobertura de la terapia antirretroviral todavía no alcanza los objetivos universales de la OMS. La integración de los servicios de ambas patologías se presenta como una medida esencial para reducir la mortalidad.
Pamela Rendi-Wagner, directora del ECDC, destacó que el número de casos en la UE y el EEA descendió un 33 % en la última década, mientras que las muertes bajaron un 17 %. No obstante, Rendi-Wagner advirtió que para lograr las metas de 2030 es indispensable mantener la colaboración en detección temprana y asegurar un seguimiento sostenido de las personas diagnosticadas. El informe concluye que cerrar la brecha de detección y combatir la resistencia farmacológica no son prioridades paralelas, sino elementos indisociables de la misma lucha sanitaria.



Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):