La Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo ha dado luz verde a una propuesta para exigir a la Comisión Europea la elaboración de un proyecto de ley que establezca requisitos mínimos destinados a prevenir, eliminar y reducir los riesgos vinculados al estrés laboral, la depresión y el agotamiento. La iniciativa, que busca garantizar una cobertura legal integral de la salud mental laboral, fue respaldada en comisión con 41 votos a favor, 12 en contra y cuatro abstenciones. La propuesta plantea que este nuevo desarrollo legislativo vaya precedido de una evaluación de impacto exhaustiva que analice el marco regulatorio vigente.
Los eurodiputados exigieron obligaciones vinculantes para que las empresas garanticen condiciones de trabajo seguras y dignas. Asimismo, reclamaron que tanto la Comisión Europea como los Estados miembros reconozcan formalmente que los riesgos psicosociales del entorno de trabajo son desencadenantes directos de enfermedades profesionales. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, más de 840.000 personas fallecen anualmente debido a problemas de salud derivados de estos factores en el ámbito de las relaciones laborales.
Protocolos contra la violencia y el acoso
El texto elaborado por la comisión parlamentaria remarca la necesidad de que los empleadores adopten e implementen políticas internas específicas para definir y prohibir conductas que vulneren la dignidad o la salud de los trabajadores. Entre estas conductas se incluyen el acoso moral, las conductas discriminatorias y cualquier tipo de violencia, incluyendo la procedente de terceros. Las medidas deben incorporar mecanismos de detección precoz, protocolos preventivos y sistemas de apoyo oportuno para el personal expuesto a estas situaciones.
Para mitigar estos condicionantes, los representantes europeos recomendaron la realización periódica de evaluaciones de riesgo por parte de las empresas. Estas medidas deben permitir examinar situaciones de alta intensidad de trabajo o cargas laborales excesivas y traducirse en planes de acción con correcciones concretas. Las reestructuraciones de plantilla, la implantación masiva del teletrabajo y la adopción de herramientas informáticas de toma de decisiones requieren, según la iniciativa, una evaluación previa desarrollada en cooperación con la representación legal de los trabajadores.
Límites al control mediante algoritmos
El dictamen presta especial atención al impacto de la tecnología en la organización del trabajo. Los empleadores tendrán que garantizar que los sistemas algorítmicos no impongan un seguimiento desmedido ni cargas excesivas sobre las plantillas. Para ello, se exige que la supervisión humana esté siempre garantizada en estos procesos tecnológicos y se reitera de forma explícita el cumplimiento efectivo del derecho a la desconexión digital de los empleados fuera de su jornada laboral.
Por otro lado, la propuesta contempla medidas para favorecer el retorno de las personas que hayan permanecido en situación de incapacidad temporal por estas causas. Los eurodiputados proponen que los trabajadores ausentes por patologías ligadas a estos factores tengan derecho a un plan de reincorporación individualizado. Dicho plan incluirá ajustes en la ordenación del tiempo de trabajo, adaptación de las tareas encomendadas y una reorganización de las cargas laborales orientada a la sostenibilidad de la reincorporación.
Modificación en la carga de la prueba
Uno de los puntos clave del texto incide en el ámbito probatorio procesal. Las recomendaciones establecen que, cuando un trabajador acredite un daño o lesión en su salud debido a la exposición a condicionantes nocivos en el trabajo, se presumirá el origen laboral de la dolencia. Esta presunción legal se mantendrá salvo que la parte empleadora consiga demostrar la ausencia de vínculo entre la patología y las condiciones de la prestación laboral.
La relatora del expediente en la Eurocámara, Estelle Ceulemans, justificó la necesidad de esta iniciativa ante el incremento de estas patologías. "Este informe representa un paso adelante, ya que solicita a la Comisión Europea una propuesta legislativa para abordar el agotamiento, la depresión, el estrés y el acoso. La prevalencia de estos problemas está aumentando por toda Europa y se agrava por el uso creciente de tecnologías digitales e IA en el lugar de trabajo. No se puede abordar estos problemas estructurales relacionados con el trabajo únicamente a nivel individual. Es una obligación de salud laboral pero también un problema económico, que supone un coste anual de 100.000 millones de euros para la depresión laboral en la UE", declaró.
El trámite institucional continuará en los próximos meses dentro del calendario legislativo europeo. Está previsto que el Pleno del Parlamento Europeo someta a votación esta propuesta de iniciativa legislativa durante la sesión plenaria del 1 de octubre de 2026. En caso de ser respaldada por el hemiciclo, la Comisión Europea dispondrá de un plazo máximo de tres meses para responder al requerimiento, bien mediante la presentación de la propuesta correspondiente o bien motivando las razones de su eventual negativa a legislar en el sentido solicitado.



Lilisbeth Perestelo: