La administración de dos dosis de la vacuna recombinante frente al herpes zóster (RZV) se asociaría con una reducción del 51% en el riesgo de demencia en adultos de 65 años o más. Así lo plantea el estudio ‘Recombinant zoster vaccine is associated with a reduced risk of dementia’, publicado en Nature Communications, a partir de datos de Kaiser Permanente Southern California.
El trabajo, firmado por Emily Rayens y colaboradores, analiza una cohorte retrospectiva emparejada de 65.800 personas vacunadas con dos dosis de RZV entre el 1 de abril de 2018 y el 31 de diciembre de 2020 y 263.200 individuos no vacunados utilizados como comparadores. Según los resultados descritos en la publicación, la vacunación con dos dosis se asoció con un hazard ratio ajustado de 0,49 (intervalo de confianza del 95%: 0,46–0,51), lo que equivale a una reducción relativa del 51% en el riesgo de demencia.
De acuerdo con el estudio, durante el periodo de seguimiento se diagnosticaron 2.401 casos de demencia en el grupo vacunado, con una tasa de incidencia de 10,74 por 1.000 personas-año, frente a 10.983 casos en el grupo no vacunado, con una tasa de 23,04 por 1.000 personas-año. La incidencia acumulada también fue inferior en el grupo que recibió RZV, siempre según los datos recogidos en el artículo.
Los autores indican que la asociación observada se mantuvo tras aplicar modelos de regresión de Cox con ponderación por probabilidad inversa de tratamiento, técnica destinada a equilibrar las características basales entre grupos. Según el estudio, los resultados fueron consistentes en distintos grupos de edad y en diferentes grupos raciales y étnicos.
En el análisis por sexo recogido en la publicación, la reducción del riesgo sería mayor en mujeres que en hombres. El hazard ratio ajustado fue de 0,45 en mujeres y de 0,55 en hombres, siempre según las estimaciones del estudio.
Posibles mecanismos biológicos
El artículo sitúa sus hallazgos en el contexto de investigaciones previas que han asociado el herpes zóster con un mayor riesgo de demencia. Según exponen los autores, una posible explicación biológica podría estar relacionada con la reactivación del virus varicela-zóster (VZV), que permanece latente en el sistema nervioso tras la infección primaria.
El estudio señala que, aunque el mecanismo exacto no está demostrado, se han planteado hipótesis como la inducción de neuroinflamación en el sistema nervioso central o la aparición de vasculopatía asociada a la reactivación viral. Asimismo, se menciona la posibilidad de que la reactivación del VZV pudiera favorecer la activación subclínica de otros virus en el cerebro, como el virus del herpes simple tipo 1, lo que teóricamente podría contribuir a procesos neurodegenerativos.
En este contexto, los autores plantean que, si la reactivación del VZV desempeñara un papel en el desarrollo o aceleración de la demencia, la prevención del herpes zóster mediante vacunación podría estar vinculada a una menor incidencia posterior de deterioro cognitivo. No obstante, el trabajo no demuestra un mecanismo causal.
Análisis de sesgos
Con el objetivo de explorar el posible sesgo del “vacunado sano”, el estudio incluyó un análisis comparativo con personas vacunadas con Tdap pero no con RZV. En este caso, el hazard ratio ajustado fue de 0,73 (intervalo de confianza del 95%: 0,67–0,79), lo que, según los autores, sugiere que la asociación persistiría incluso tras considerar este posible factor de confusión.
Además, los investigadores evaluaron resultados negativos de control y realizaron diversos análisis de sensibilidad, incluidos modelos con definiciones alternativas de demencia y variaciones en el inicio del seguimiento. Según se detalla en la publicación, la asociación entre dos dosis de RZV y menor riesgo de demencia se mantuvo en estos escenarios.
El propio estudio subraya que se trata de un análisis observacional retrospectivo y que no puede establecer causalidad. Los autores indican que, aunque los resultados serían consistentes y estadísticamente significativos, se necesita investigación adicional para comprender los posibles mecanismos subyacentes y confirmar estos hallazgos en otros entornos y con periodos de seguimiento más prolongados.

Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):