Terapéutica

La prescripción diferida puede reducir casi a la mitad el consumo de antibióticos en AP

La implantación de la prescripción diferida en Valladolid Oeste redujo en un 46,6% la dispensación de antibióticos. El estudio presentado en el congreso de Sefap constata una amplia implicación de los médicos y pediatras de atención primaria del área.

La implantación de la prescripción diferida en el ámbito de la atención primaria demostró una notable capacidad de contención terapéutica al evitar el 46,6% de los tratamientos antibióticos prescritos a lo largo de un año. Esta experiencia, desarrollada en el ámbito de la Gerencia de Atención Primaria Valladolid Oeste, supuso evitar de forma efectiva más de 1.400 tratamientos con antimicrobianos. Los resultados de este trabajo se dieron a conocer en Oviedo durante la celebración del 29º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (Sefap), cita técnica que congregó en el Palacio de Congresos a cerca de 500 profesionales del sector llegados de distintos puntos de España.

El procedimiento clínico evaluado consiste en la emisión de la receta del antibiótico combinada con una instrucción asistencial precisa: el paciente no debe comenzar la toma de forma inmediata. La indicación establece que únicamente acuda a la farmacia a retirar el medicamento y comience su administración si los síntomas experimentan un empeoramiento o si no se aprecia mejoría clínica transcurridos unos días. Asimismo, el acto médico incorpora una explicación pormenorizada acerca de cuáles son los criterios clínicos que justifican el tratamiento.

Esta herramienta asistencial se dirige de manera preferente a pacientes afectados por infecciones respiratorias agudas no complicadas, cuadros en los que suele existir incertidumbre diagnóstica respecto al origen bacteriano del proceso y dudas sobre la necesidad real del uso de fármacos antimicrobianos. La farmacéutica de atención primaria de la Sanidad de Castilla y León (Sacyl), Ana María Sierra Santos, expuso los pormenores de la iniciativa durante el encuentro científico, donde subrayó las ventajas prácticas del protocolo en el día a día de las consultas médicas.

“Es una estrategia sencilla de aplicar en la práctica clínica habitual, reduce el uso innecesario de los antimicrobianos y promueve su utilización más adecuada, al tiempo que permite que el paciente disponga del tratamiento en caso de no presentar mejoría clínica o de experimentar un empeoramiento de los síntomas, lo que también le proporciona tranquilidad”, explicó Sierra Santos ante los asistentes al congreso farmacéutico.

El análisis de las dispensaciones que sí llegaron a materializarse aportó datos relevantes sobre la conducta y la adherencia del paciente a las pautas de espera acordadas en la consulta. Del 53,4% de las prescripciones diferidas que finalmente concluyeron con la dispensación efectiva del fármaco en las oficinas de farmacia, en un 17,36% de las ocasiones los usuarios esperaron al menos tres días desde que la receta estuvo disponible en el sistema hasta que acudieron a retirarla.

Comprensión del paciente sobre antibióticos

Este comportamiento constató la repercusión de la medida en la concienciación social y el empoderamiento del enfermo ante el manejo de su patología infecciosa. A juicio de la especialista de Sacyl, estos porcentajes demuestran que la iniciativa no se limita a frenar el consumo injustificado desde el punto de vista cuantitativo, sino que repercute directamente en la educación sanitaria del usuario.

“Lo que demuestran estos resultados es que esta medida no sólo contribuye a reducir la utilización de los antibióticos cuando no son necesarios, sino que también ayuda a mejorar la comprensión del paciente sobre la utilidad y la necesidad real de los antibióticos. Con la prescripción diferida, de hecho, el paciente se hace cómplice de los profesionales en la lucha contra las resistencias microbianas”, reflexionó Sierra Santos durante su intervención en el foro profesional.

El estudio de la Gerencia de Atención Primaria Valladolid Oeste examinó igualmente la penetración de esta práctica entre los facultativos de los equipos de salud. El grado de implantación registró cotas elevadas entre los prescriptores: el 93% de los cupos de medicina de familia y la totalidad de los cupos de pediatría recurrieron a la prescripción diferida al menos en una ocasión en el periodo de doce meses evaluado.

En términos de frecuencia de uso asistencial, la media se situó en 13,5 prescripciones diferidas emitidas por cada cupo médico, mientras que en las consultas pediátricas la actividad alcanzó un promedio de 21,45 actuaciones por cupo. Estos registros confirmaron que la herramienta se difundió con holgura en el área asistencial, si bien la farmacéutica puntualizó la conveniencia de perseverar en las acciones divulgativas y de capacitación para afianzar el recurso de forma estructural dentro de la rutina de trabajo habitual de los centros de salud cuando esté indicada.

Integración en los programas PROA

La contención en la utilización indebida de los antimicrobianos figura entre los objetivos centrales de las políticas sanitarias contemporáneas. La resistencia a estos medicamentos constituye una amenaza de salud pública de primer orden, motivo por el cual la reducción del uso innecesario de antibióticos se erigió en una prioridad del Plan Nacional frente a las Resistencias de los Antibióticos (PRAN), así como de las comisiones clínicas encargadas de velar por su adecuado empleo.

En este marco operativo, el colectivo farmacéutico de atención primaria asume un papel de soporte activo integrado en los Programas de optimización de uso de antibióticos (PROA). Una de las metas prioritarias de estas estructuras multidisciplinares radica justamente en consolidar y extender la prescripción diferida entre los prescriptores de los centros de salud.

“El Farmacéutico de Atención Primaria, como miembro de este equipo, desarrolla una importante labor de formación y apoyo mediante la elaboración de materiales divulgativos y la realización de sesiones formativas en atención primaria, con la finalidad de garantizar que la prescripción diferida se aplique de forma segura y adecuada”, concluyó Sierra Santos respecto a la aportación de su disciplina en el control de las resistencias microbianas.

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