Un equipo internacional de investigadores, con la participación de Javier Pascual, oncólogo médico del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (HUVV) e IBIMA Plataforma Bionand, ha logrado una mejora encaminada a cambiar el tratamiento del cáncer de mama avanzado. Los resultados del ensayo clínico de fase III Serena-6, publicados en el New England Journal of Medicine, demuestran que cambiar de forma temprana a un medicamento de nueva generación llamado camizestrant puede doblar el tiempo de control de la enfermedad en determinadas pacientes, comparado con el tratamiento hormonal convencional.
En muchas pacientes con cáncer de mama avanzado “ER-positivo/HER2-negativo” (es decir, tumores que crecen gracias a las hormonas y no por la proteína HER2), el tratamiento estándar combina un inhibidor de la aromatasa (que reduce la producción de estrógeno) con un fármaco que frena la división celular (inhibidor de CDK4/6). Esta estrategia funciona bien al principio, pero en alrededor del 40 % de los casos el tumor ‘aprende’ a evadir la falta de hormonas gracias a mutaciones en un gen llamado ESR1. Cuando eso ocurre, los fármacos dejan de hacer efecto y el cáncer vuelve a crecer.
El ensayo Serena-6 parte de una idea sencilla: detectar esas mutaciones de resistencia antes de que el tumor crezca en una exploración por imagen (TAC o resonancia). Para ello, se analiza cada 2-3 meses la 'sangre de las pacientes en busca de 'fragmentos” de ADN tumoral circulante (ctDNA). Cuando se identifica una mutación en ESR1, en lugar de esperar a que el cáncer avance clínicamente, se cambia de inmediato a camizestrant, un nuevo tratamiento hormonal que ataca directamente el receptor de estrógeno, destruyéndolo por completo y venciendo así la mutación.
Resultados
En el estudio participaron 3.256 mujeres con cáncer de mama avanzado que llevaban al menos seis meses recibiendo el tratamiento hormonal estándar, de las cuales 315 desarrollaron mutaciones en el gen ESR1, detectables mediante un análisis de ADN tumoral en sangre (ctDNA). Estas pacientes se dividieron al azar en dos grupos: uno de 157 mujeres que, al detectar la mutación en la sangre, cambiaron de inmediato a camizestrant manteniendo el inhibidor de CDK4/6; y otro de 158 que siguieron con la terapia habitual (inhibidor de aromatasa manteniendo también el inhibidor de CDK4/6) hasta que la progresión del tumor se hizo visible en las pruebas de imagen.
Los resultados indican que en el grupo que cambió a camizestrant, la mediana de tiempo durante el cual el cáncer no avanzó fue de 16,0 meses, mientras que en el grupo que continuó con el tratamiento convencional este periodo se quedó en 9,2 meses. “Pasar a camizestrant redujo un 56 % el riesgo de que la enfermedad empeorara o causara la muerte durante el periodo de seguimiento”, indican.
Además, la calidad de vida de las pacientes mejoró. Quienes recibieron camizestrant tardaron una media de 23 meses en notar un deterioro en su salud y bienestar general, frente a los 6,4 meses que tardaron las que siguieron con la terapia anterior.
Javier Pascual indica que “al adelantarnos a la progresión del tumor gracias al análisis de ADN en sangre, conseguimos semanas o meses adicionales de control de la enfermedad y de calidad de vida para las pacientes. Camizestrant es la primera terapia hormonal capaz de degradar por completo el receptor de estrógeno, incluso cuando éste sufre una mutación. En lugar de esperar a que el tumor ‘se vea’ en un escáner, atacamos directamente la causa de la resistencia.”
El ensayo SERENA-6 no solo confirma la eficacia de este medicamento en el cáncer de mama avanzado ER+/HER2–, sino que abre la puerta a un modelo de “medicina de precisión” basado en biomarcadores detectables en sangre. En lugar de esperar a que el tumor avance en las pruebas de imagen, los oncólogos podrán anticiparse gracias al ADN tumoral circulante y ofrecer tratamientos más eficaces justo en el momento en que aparece la resistencia.
“Este ensayo demuestra que podemos adelantarnos a la progresión del tumor identificando mutaciones en sangre. Gracias a ello, las pacientes cambian a un fármaco más eficaz justo cuando su tumor empieza a ‘despertar’, logrando así semanas o meses de control adicionales sin grandes efectos secundarios. Es un paso adelante en la medicina de precisión”, concluye Pascual.
En los próximos meses, el equipo investigador seguirá estudiando el impacto a largo plazo de esta estrategia, así como protocolos de seguimiento más frecuentes para detectar mutaciones aún antes. Además, se diseñarán nuevos ensayos para comprobar si otros tipos de cáncer responden de la misma manera ante un cambio de fármaco guiado por análisis de ctDNA. Si se confirman estos resultados, podríamos estar ante un nuevo estándar de cuidado oncológico en el que la biología de cada paciente marque el rumbo del tratamiento











César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: