Profesión

El COFB alerta sobre la nueva pirámide alimentaria de EE.UU.: puede generar confusión

Los farmacéuticos consideran de que su representación gráfica en forma de pirámide invertida puede generar errores si no es adecuadamente interpretada y critican que el modelo no incorpora de forma explícita el riesgo medioambiental asociado a un consumo elevado de proteína animal

La nueva pirámide alimentaria de Estados Unidos (Dietary Guidelines for Americans DGA), ha sido cuestionada por diversos expertos del ámbito tanto de la salud como de la nutrición Un último trabajo dado a conocer por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona (COFB) aporta datos en este sentido y avisa que puede generar confusión en la población y no es sostenible. 

El informe, elaborado por la vocalía de Alimentación y Nutrición del (COFB), se ha diselado con el objetivo de ofrecer criterios científicos y profesionales ante esta nueva propuesta, que aunque “incorpora conceptos valiosos, como la reducción de ultraprocesados o la priorización de alimentos densos en nutrientes, su representación gráfica en forma de pirámide invertida puede dificultar la interpretación por parte de la población general”.

Por otro lado, la falta de diferenciación clara entre frecuencia de consumo, raciones y prioridad dietética puede generar mensajes equívocos, especialmente en contextos de baja alfabetización nutricional. Por este motivo, desde el COFB se considera que requiere la mediación de un profesional de la salud.

Oscar Llansó, vocal de Alimentación y Nutrición del COFB, afirma que "el farmacéutico comunitario, como agente de salud de proximidad, tiene un papel clave en traducir guías generales en recomendaciones seguras, personalizadas y basadas en evidencia".

Asimismo, considera que debe seguirse recomendando la dieta mediterránea “como herramienta fundamental de salud pública, sostenibilidad y equidad”.

El modelo estadounidense no incorpora de forma explícita el riesgo medioambiental asociado a un consumo elevado de proteína animal, especialmente de carne roja. Desde COFB se recuerda que un consumo masivo de carne roja es insostenible, tanto desde el punto de vista de la salud como medioambiental, y que este aspecto debería formar parte indisociable de cualquier recomendación dietética.

Este enfoque contrasta con las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agència de Salut Pública de Catalunya, que defienden de 3 a 4 raciones semanales de carne y no más de dos raciones semanales de carne roja.

Asimismo, la evidencia científica actual asocia un consumo elevado de carnes rojas y procesadas con mayor riesgo cardiovascular y metabólico.

A pesar de que legumbres, frutos secos y semillas están presentes, la vocalía de Alimentación y Nutrición defiende que su peso visual es limitado en la pirámide. Se recomienda que las legumbres formen parte de nuestra dieta mediterránea de 2 a 4 veces a la semana, comer un puñado de frutos secos, de 3 a 7 raciones a la semana, e incorporar las semillas a menudo en nuestras dietas (ensaladas, yogures, cremas...).

Por lo que respecta a la presencia de verduras y hortalizas, debe ser de 2 a 4 raciones diarias y de 3 raciones de fruta. Los cereales, preferentemente integrales, de 4 a 6 raciones diarias. Y el aceite de oliva virgen extra, 3-4 cucharadas al día.

El modelo europeo de dieta mediterránea sigue siendo un patrón alimentario de referencia, con una amplia evidencia científica que avala sus beneficios en la prevención de enfermedades crónicas y en la salud poblacional general.

En datos de la Consejería de Salud, cerca del 40% de los niños catalanes tienen sobrepeso u obesidad a causa de los cambios socioeconómicos y de rutinas alimentarias de las últimas décadas. Las estrategias de promoción de hábitos saludables, que fomentan los pilares de la dieta mediterránea, están consiguiendo reducir esa cifra, invirtiendo la tendencia.

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