Terapéutica

La formulación magistral gana peso en lesiones superficiales de cáncer de piel

Su empleo como herramienta complementaria optimiza el tratamiento y ofrece soluciones ante el desabastecimiento.

El aumento de la incidencia del cáncer de piel en España impulsó el debate sobre las herramientas terapéuticas disponibles. Según datos del Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer, en 2024 se diagnosticaron más de 20.800 nuevos casos de esta patología, una cifra que representa algo más de un 7% de todos los tumores detectados en ese ejercicio. Dentro de este balance, la inmensa mayoría, concretamente entre un 70% y un 80%, se correspondió con carcinomas. En este contexto epidemiológico, la formulación magistral se posiciona como una herramienta complementaria dentro del manejo de determinadas formas de cáncer cutáneo, de manera especial en estadios precoces o lesiones superficiales.

El manejo clínico de estas afecciones abarca opciones como la cirugía, la crioterapia o la radioterapia. No obstante, en situaciones determinadas se recurre a tratamientos tópicos, una alternativa indicada en lesiones superficiales o de bajo riesgo, así como en pacientes que presentan limitaciones para someterse a intervenciones de carácter más invasivo. La farmacéutica y directora técnica de Acofarma, Roser Masanas, señala que cuando se requieren terapias tópicas, la formulación magistral puede ser de gran utilidad, ya que permite ajustar la concentración del principio activo, seleccionar el vehículo más adecuado según la zona o la lesión y mejorar la tolerancia. Esta personalización de la forma farmacéutica y de la dosis facilita la adherencia y contribuye a optimizar los resultados clínicos.

Tratamientos adaptados en fases precoces

Esta situación se manifiesta en casos de queratosis actínicas, que constituyen lesiones provocadas por la acumulación de daño solar crónico, de relevancia en términos de prevención y tratamiento temprano. Asimismo, la elaboración individualizada resulta de utilidad en cánceres de piel superficiales, tales como el carcinoma basocelular superficial y el carcinoma escamoso superficial, también denominado enfermedad de Bowen. El primero destaca por ser el tumor cutáneo más común, con un crecimiento lento y bajo potencial metastásico, mientras que el segundo se limita a la capa más superficial de la piel y cuenta con un pronóstico favorable.

En este ámbito de actuación, la preparación de medicamentos individualizados facilita la adaptación de principios activos como el 5-fluorouracilo, el imiquimod, los retinoides tópicos o la vitamina D. Dichos componentes operan mediante mecanismos diversos, entre los que se incluyen la destrucción selectiva de las células tumorales, la estimulación de la respuesta inmunitaria o la regulación de la proliferación celular. Además, esta práctica aporta ventajas adicionales como la posibilidad de combinar diferentes activos en una única preparación, la incorporación de sustancias antiinflamatorias o queratolíticas para mitigar efectos secundarios y la eliminación de componentes irritantes como conservantes agresivos, alcoholes o parabenos.

Masanas remarca la importancia de la calidad de cada uno de los componentes en la actividad de formulación. La farmacéutica afirmó que trabajar con materias primas que cumplen con los más altos estándares y sistemas de control rigurosos permite ofrecer la máxima garantía, lo que aporta seguridad y confianza. Por otra parte, esta modalidad da respuesta a situaciones de desabastecimiento o ante la ausencia de especialidades farmacéuticas comercializadas que se ajusten a las necesidades específicas. De este modo, se refuerza el papel del farmacéutico como profesional sanitario especializado en farmacotecnia, con capacidad para diseñar preparaciones que aseguren la estabilidad del tratamiento dentro de la práctica clínica.

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