Profesión

Pacientes y farmacéuticos, un binomio inseparable para avanzar en humanización

Los representantes de asociaciones de pacientes señalan en Infarma Madrid 2026 la necesidad de evolucionar hacia un modelo asistencial más humano, donde la oficina de farmacia actúe como un agente de proximidad y confianza.
Alicia Moro, coordinadora de la Estrategia de Pacientes y vocal de No Ejercientes en funciones del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM); Juan Manuel Ortiz, presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados y Cardiovasculares (AMAC); África Luca de Tena, presidenta de la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA); Pilar Martínez Gimeno, presidenta de honor de la Asociación Diabetes Madrid (ADM), y Pilar Laguna, patrono y directora de Comunicación de la Asociación Visual TEAF.

La humanización de la asistencia sanitaria y el papel que en ella juega el farmacéutico se ha situado en el centro del debate durante la celebración de la segunda jornada de Infarma Madrid 2026. Los representantes de diversas organizaciones de pacientes coincidieron en que el sistema requiere una atención cercana e individualizada que trascienda los protocolos clínicos. La mesa de debate 'La voz del paciente en la oficina de farmacia', celebrada este miércoles 25 de marzo, sirvió para profundizar en las necesidades de quienes conviven con patologías crónicas y el papel que desempeña el profesional farmacéutico en su acompañamiento.

Alicia Moro, coordinadora de la Estrategia de Pacientes y vocal de No Ejercientes en funciones del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), moderó un encuentro que buscó dar visibilidad a las historias que subyacen a cada tratamiento. Según afirmó Moro, el objetivo de la sesión fue conocer estas vivencias para mejorar la atención y, por extensión, el conjunto del sistema sanitario.

Pilar Laguna, patrono y directora de Comunicación de la Asociación Visual TEAF, definió la humanización como la piedra angular de la asistencia. Laguna reclamó una atención que mire a los ojos y que pregunte al usuario cómo se encuentra, combinando el rigor profesional con una escucha activa. Para la representante de los afectados por el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, el farmacéutico debe aportar una visión 360 grados que ayude a eliminar estigmas e impulsar la prevención mediante la información.

Por su parte, África Luca de Tena, presidenta de la Asociación de Afectados por la Dermatitis Atópica (AADA), señaló que la empatía resulta esencial para empoderar al paciente. Luca de Tena lamentó que el sistema sanitario no siempre comprenda la impredecibilidad de ciertas patologías. En este contexto, valoró el ingrediente de familiaridad que aporta la farmacia comunitaria, factor que contribuye a generar un vínculo de confianza estrecho. Asimismo, recalcó la importancia de llamar al paciente por su nombre para evitar que la atención se deshumanice.

Hacia un modelo de acompañamiento integral

Juan Manuel Ortiz, presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados y Cardiovasculares (AMAC), abundó en esta idea al señalar que conocer el entorno del paciente fomenta la empatía. Ortiz subrayó la necesidad de acompañar al enfermo y, de manera muy especial, cuidar al cuidador, destacando el papel fundamental que esta figura desempeña en el proceso de salud. El representante de AMAC insistió en que el nombre propio es una herramienta de acercamiento que nunca debe olvidarse en el mostrador.

Finalmente, Pilar Martínez Gimeno, presidenta de honor de la Asociación Diabetes Madrid (ADM), reivindicó a las organizaciones de pacientes como el primer eslabón para el acompañamiento. Martínez Gimeno solicitó a los profesionales sanitarios que prescriban asociaciones para que el paciente perciba que no está solo. Según concluyó, la identidad de la persona va mucho más allá de su enfermedad, por lo que resulta imperativo cooperar entre todos los agentes para eliminar etiquetas sociales.

La sesión puso de manifiesto que la farmacia comunitaria, por su capilaridad y cercanía, se mantiene como el punto de acceso más humano del sistema. Los ponentes recalcaron que la formación técnica del farmacéutico, sumada a su capacidad de comunicación, lo convierte en un aliado estratégico para mejorar la calidad de vida de los pacientes y asegurar que estos se sientan escuchados y comprendidos en su realidad cotidiana.

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