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Sanidad animal: la EMA pide mejorar los reportes sobre falta de eficacia en tratamientos antiparasitarios

El Día de la Seguridad de los Medicamentos Veterinarios de 2026 subraya la importancia de notificar acontecimientos adversos. La campaña actual alerta sobre el riesgo que supone para la salud animal y humana la pérdida de eficacia de estos fármacos.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Federación de Veterinarios de Europa (FVE) han celebrado este miércoles el Día de la Seguridad de los Medicamentos Veterinarios. Esta iniciativa anual busca concienciar sobre la relevancia de la farmacovigilancia y el seguimiento constante de la seguridad en los tratamientos destinados a animales. En 2026, la campaña focaliza sus esfuerzos en la falta de eficacia esperada de los productos antiparasitarios, medicamentos esenciales para repeler o eliminar organismos como pulgas, garrapatas, ácaros y gusanos.

El objetivo prioritario de esta jornada consiste en incentivar la notificación de acontecimientos adversos sospechosos que ocurrieron tras el uso de fármacos. Estas reacciones no solo afectan a los animales, sino que pudieron tener un impacto directo en las personas expuestas y en el medio ambiente. Entre los eventos que los organismos reguladores instan a reportar figuraron los efectos secundarios, las reacciones inesperadas, el impacto ambiental y, de manera destacada este año, la falta de eficacia de los tratamientos.

Riesgos de la resistencia antiparasitaria

La resistencia antiparasitaria se produce cuando una sustancia química, utilizada en las dosis recomendadas, dejó de actuar contra los parásitos diana. Según la información difundida por la EMA, este fenómeno aparece tras un uso inapropiado o innecesario de los productos, o por desviaciones respecto a las instrucciones recogidas en el prospecto. El uso repetido de una misma clase de sustancias durante periodos prolongados y la infradosificación incrementan significativamente el riesgo de que los parásitos desarrollasen mecanismos de defensa frente al fármaco.

La falta de eficacia esperada deriva en fallos terapéuticos que comprometen la salud de los animales y suponen un riesgo sanitario para los humanos. La campaña subraya que la observación de parásitos o la pérdida de peso en el animal tras la administración del tratamiento son señales de que el medicamento puede no haber funcionado correctamente. Por ello, se insiste en la necesidad de consultar los prospectos para asegurar una administración adecuada y segura.

Cuando estos reportes identifican amenazas previamente no detectadas, las autoridades competentes toman medidas regulatorias, tales como la inclusión de nuevas advertencias en la información del producto. De este modo, la participación activa de veterinarios y usuarios garantizó la disponibilidad de medicamentos más seguros y el mantenimiento de la sanidad animal en todo el territorio europeo.

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