El Consejo de Gobierno del País Vasco ha dado luz verde este martes a la prórroga por un periodo de dos años del convenio de colaboración suscrito entre el Departamento de Salud, la Diputación Foral de Álava y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Álava. Esta decisión permite dar continuidad al proyecto piloto de mejora de la atención farmacéutica en el ámbito rural, denominado 'Botika etxean eskura' ('Medicamento disponible en casa'), tras constatar la positiva respuesta de todos los agentes implicados durante su fase inicial.
La iniciativa centra su actividad en las comarcas de Añana y Montaña Alavesa, con el objetivo de garantizar la entrega de medicamentos a domicilio y elevar la calidad de la asistencia farmacéutica prestada a la población residente. El Departamento de Salud del Gobierno Vasco y el Departamento de Equilibrio Territorial y Ordenación del Territorio de la Diputación Foral de Álava financiaron este proyecto con una dotación total de 250.000 euros.
El programa persigue que el paciente reciba los medicamentos prescritos conforme a las pautas establecidas por su facultativo. Para ello, los profesionales farmacéuticos revisan y controlan el uso de la medicación con el fin de identificar problemas relacionados con los fármacos y prevenir resultados negativos asociados a su consumo. Esta labor de seguimiento farmacoterapéutico se realiza directamente en el domicilio de los usuarios, lo que otorga al proyecto un carácter pionero en el modelo de atención rural del País Vasco.
Criterios de inclusión y seguimiento
La población diana de esta iniciativa se compone de personas que residen fuera del núcleo urbano donde se ubica su farmacia de referencia. Los beneficiarios deben presentar necesidades de ayuda con su medicación o dificultades de movilidad y desplazamiento, ya sean de carácter temporal o permanente. Asimismo, el protocolo exige cumplir con requisitos adicionales como tener reconocido al menos un grado dos de dependencia, presentar patologías mal controladas o encontrarse en situaciones de vulnerabilidad.
Además de la entrega física de los fármacos, la iniciativa pretende mejorar la adherencia al tratamiento mediante la preparación de sistemas personalizados de dosificación en aquellos casos donde se considere necesario. El proyecto fomenta una comunicación fluida con los profesionales de Atención Primaria de Osakidetza, a quienes los farmacéuticos trasladan las observaciones relevantes detectadas sobre el tratamiento o el estado general de los pacientes durante las visitas domiciliarias.
Esta prórroga consolida una estructura de colaboración institucional que busca paliar las dificultades de acceso a la prestación farmacéutica en zonas de baja densidad demográfica. Al integrar la revisión del uso de los medicamentos y el control profesional en el entorno doméstico, las autoridades sanitarias esperan evitar complicaciones derivadas de una gestión inadecuada de la farmacoterapia en perfiles de alta fragilidad. El modelo reafirma el papel de la oficina de farmacia como agente esencial dentro del sistema de salud para el mantenimiento de la calidad asistencial en el medio rural alavés.



Lilisbeth Perestelo: