Profesión

La SEFH valora adaptar su Código de Ética al reto que marca la IA y el rol del paciente

El Grupo de Trabajo Ethos de la SEFH celebró una jornada técnica en Madrid para identificar los retos emergentes de la farmacia hospitalaria. La inteligencia artificial y el transhumanismo centran el debate sobre la actualización del código ético.

El Grupo de Trabajo Ethos de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria ha celebrado en Madrid la jornada técnica 'Herramienta para ayudarnos a afrontar los desafíos éticos de la Farmacia Hospitalaria hoy: actualización del Código de Ética Farmacéutica'. El encuentro sirvió para evaluar la vigencia del texto actual, aprobado en 2015, y detectar las áreas que requieren una revisión urgente para adaptarse a la práctica asistencial contemporánea.

Ana Mª Mulet, coordinadora del grupo, explicó que el documento vigente introduce un cambio de paradigma al pasar de un modelo centrado en el medicamento a uno centrado en el paciente. No obstante, señaló que la irrupción de fenómenos como la Inteligencia Artificial o el transhumanismo demanda una reflexión específica que no figura de forma expresa en la redacción actual. El objetivo de estas sesiones consistió en generar un espacio de debate para recoger propuestas que aseguren que el código siga como una herramienta útil en un contexto en evolución.

La jornada contó con la participación de diferentes especialistas que analizaron el compromiso ético en la práctica clínica avanzada. Julia Sánchez, farmacéutica del HU Valdecilla, defendió que la ética y la técnica son conceptos indivisibles en la actividad diaria. Según la ponente, el código debe orientar la actitud del profesional hacia la búsqueda de la excelencia individual, especialmente ante realidades tecnológicas complejas.

Formación en bioética y relevo generacional

Uno de los puntos más críticos del análisis fue la responsabilidad del farmacéutico en su relación con otros perfiles sanitarios. Paula Hernando, farmacéutica del hospital Ernest Lluch de Calatayud, advirtió sobre la necesidad de reforzar la formación en bioética dentro del colectivo. Hernando aludió a un estudio realizado por ETHOS que revela que el 90 % de los profesionales más jóvenes desconoce el contenido del código vigente. Para la experta, este dato evidencia la urgencia de impulsar el conocimiento del marco deontológico en un entorno donde la calidad asistencial depende de decisiones éticas coordinadas.

En el ámbito de la responsabilidad social, la mesa moderada por Ana Aranda e integrada por José López Guzmán recordó que la responsabilidad es una propiedad inherente a la libertad del profesional. Los ponentes subrayaron que principios como la honestidad, la lealtad y la veracidad deben regir la influencia de los actos del farmacéutico sobre la sociedad. Esta dimensión social incluye también el respeto al entorno y al medio ambiente como aspectos clave para procurar el bienestar del paciente.

Impacto de la transformación digital

La relación con el paciente también ocupó un lugar central en las ponencias de Ana Mª Mulet y María Jesús López, del Hospital Universitario Santa Cristina. Ambas destacaron que el perfil del paciente actual es el de una persona activa, informada y protagonista de sus decisiones de salud. En este contexto, el código se articula a través de las denominadas cinco S: saber, servicio, solidaridad, sostenibilidad y sensibilización.

Por último, José Manuel Martínez Sesmero, del Complejo Universitario de Toledo, analizó el impacto de la transformación digital. Martínez Sesmero afirmó que la inteligencia artificial representa una oportunidad para redefinir el papel de la profesión farmacéutica. A su juicio, la ética y la gobernanza deben constituir el cimiento necesario para construir una práctica que resulte más segura, equitativa y centrada en las personas. El cierre de la jornada corrió a cargo de José Antonio Martín, farmacéutico del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria.

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