La Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (Efpia) considera que una relación estratégica entre autoridades e industria es clave para identificar de forma conjunta los desafíos actuales a la competitividad y dar forma a una estrategia óptima para hacerles frente. Y eso es lo que está sucediendo en Japón.
La adopción de la Política Básica de Gestión y Reforma Económica y Fiscal de Japón 2026 (Honebuto) envía el mensaje claro de que las ciencias de la vida no son simplemente parte del sistema sanitario, sino un activo económico. Más que un documento anual de política fiscal, el Honebuto establece las prioridades clave del gobierno y sitúa la innovación farmacéutica en el corazón de la estrategia de crecimiento de Japón, escribe Gelin.
Entre los mensajes clave, destaca que el país se ha comprometido a fortalecer el ecosistema de ciencias de la vida en territorio nacional redoblando sus esfuerzos en innovación farmacéutica.
El autor propone, de hecho, seguir los pasos de Japón y aprovechar su "valiosa" lección creando un foro permanente para la colaboración público-privada, el Consejo Público Privado.
"No se espera ni se pide a la industria que responda a agendas políticas predeterminadas, sino que los responsables políticos trabajan con el sector para comprender qué se necesita para atraer inversión, innovación y fabricación", apunta.
Propone adoptar la misma mentalidad en la UE, que podría ayudar a formar un Grupo de Trabajo Farmacéutico Europeo, reuniendo a la Comisión Europea, los Estados miembros y la industria para proporcionar la plataforma estratégica necesaria para alinear las políticas sanitaria, industrial y comercial tras una agenda compartida de competitividad.
Recompensar la innovación
El compromiso exige políticas que permitan que el mercado de medicamentos innovadores patentados crezca a un ritmo comparable al crecimiento medio del 9,6%, que es el observado en otros mercados del G7.
Las recompensas a la innovación son varias: mejoras en los precios de los medicamentos de marca en su inclusión inicial en el Seguro Nacional de Salud (NHI) y mantenimiento de precios adecuados durante el periodo de la patente. El siguiente paso es que Japón garantice que la implementación del Honebuto refleje plenamente sus ambiciones de competitividad, incluyendo una mejor alineación de los precios iniciales con las condiciones del mercado estadounidense y la eliminación de mecanismos que erosionan los precios durante el periodo de patente, añade.
La 'nación más favorecida'
El documento da fe del impacto que podría tener la política de precios basada en la "Nación Más Favorecida" (MFN, por sus siglas en inglés) de EE. UU. sobre el atractivo de Japón para la innovación farmacéutica.
Los cambios en la dinámica global de precios pueden influir en dónde invierten las empresas, realizan ensayos clínicos y lanzan nuevos medicamentos, reconoce el documento.
En el mundo actual, la competitividad farmacéutica ya no se determina únicamente por la política nacional; las decisiones tomadas en un mercado importante configuran cada vez más las decisiones de inversión en muchos otros.
Los argumentos para actuar son convincentes. La industria farmacéutica basada en la investigación es uno de los mayores activos estratégicos de Europa. El sector invirtió 60.000 millones de euros en I+D en Europa en 2025, sustenta 2,3 millones de empleos y es el mayor contribuyente de la UE a su balanza comercial exterior. Sin los productos farmacéuticos, el superávit comercial de 133.000 millones de euros de la UE en 2025 se habría convertido en un déficit comercial de 93.000 millones de euros.
Cada euro invertido en medicamentos innovadores genera 5,67 euros en valor económico y social. Si Europa logra crear las condiciones para la innovación, la inversión, la fabricación y el comercio, su economía florecerá; la alternativa es seguir viendo cómo la investigación, el capital y el talento gravitan hacia otros lugares.
Japón ha tomado su decisión. Europa debe decidir ahora su propio camino, concluye.



Lilisbeth Perestelo: