Terapéutica

El 67% de los envases de benzodiacepinas en España se prescribe a mujeres por ansiedad e insomnio

España lidera el consumo mundial de benzodiacepinas, un problema de salud pública que afecta especialmente a las mujeres. Expertos advierten sobre el riesgo de patología dual y las barreras de acceso al tratamiento.

España ocupa el primer puesto a nivel mundial en el consumo de benzodiacepinas y otros hipnosedantes. Se estima que más del siete por ciento de la población toma estos fármacos a diario y las cifras de consumo superan las 110 dosis diarias por cada 1.000 habitantes. Esta situación constituye uno de los principales retos de salud pública en el país, según expuso María del Mar Sánchez Fernández, médico de adicciones del Servicio de Psiquiatría del Hospital General Universitario de Ciudad Real. La especialista intervino en las XIX Jornadas de Género y Patología Dual, organizadas por la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) y la Fundación Patología Dual en Ciudad Real.

La problemática afecta especialmente al colectivo femenino. Las benzodiacepinas representan la única sustancia con capacidad adictiva cuyo consumo es superior en mujeres. El 67% de los envases de estos medicamentos se receta a pacientes femeninas, en gran medida para el abordaje del insomnio, que motiva el 52% de las prescripciones, y de la ansiedad, causante del 51%. Además, en la población mayor de 65 años, el 53% de las mujeres presenta un consumo por prescripción inadecuada.

Este incremento refleja a juicio de la experta, una realidad social y sanitaria compleja vinculada a la sobrecarga emocional, las desigualdades de género y la medicalización del malestar psicológico. Las Unidades de Conductas Adictivas y las Unidades de Salud Mental registran además, un aumento de las demandas de tratamiento, principalmente de mujeres, por el uso problemático de estos fármacos. El tratamiento farmacológico se convierte en un problema ante situaciones de uso prolongado, durante más de cuatro semanas, o si aparecen señales de dependencia como la tolerancia, la incapacidad de interrumpir el fármaco sin sufrir ansiedad de rebote, la interferencia en la vida diaria o la automedicación fuera de la pauta prescrita.

Riesgo de comorbilidad psiquiátrica

Muchas de las pacientes con consumo problemático presentan de forma simultánea otras adicciones o trastornos mentales, una condición clínica denominada patología dual que se encuentra influenciada tanto por factores biológicos como sociales. Entre las manifestaciones psicopatológicas más frecuentes en este perfil destacan los trastornos de ansiedad, la depresión mayor, la distimia, el Trastorno por Estrés Postraumático y trastornos del sueño como el insomnio crónico. Asimismo, se observa el uso combinado de benzodiacepinas con alcohol, tabaco o analgésicos opioides para potenciar el efecto calmante o paliar el síndrome de abstinencia, aunque en menor proporción que en los hombres.

A pesar de que las mujeres registran menores tasas globales de consumo de drogas, cuando desarrollan problemas adictivos experimentan una mayor vulnerabilidad biológica y psicológica, una peor evolución clínica y una mayor comorbilidad psiquiátrica. A estos factores se añade el estigma social, que genera culpa, aislamiento y ocultamiento de la adicción.

Esta situación, explica la experta, dificulta la entrada de las mujeres en los circuitos de atención asistencial, de forma particular si son madres o asumen cargas familiares, al carecer con frecuencia de redes de apoyo para ausentarse de sus hogares. Los centros de tratamiento y rehabilitación de adicciones se diseñaron históricamente desde una perspectiva masculina, lo que supone un obstáculo para el acceso femenino. Ante este escenario, la especialista destacó la necesidad de incorporar la perspectiva de género en salud mental y adicciones para avanzar hacia modelos de atención integrales, preventivos y sensibles a la realidad biopsicosocial de las mujeres.

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