La gestión de los residuos farmacéuticos en España ha introducido ya herramientas de automatización avanzada para optimizar sus procesos de economía circular. La Planta de Clasificación de Envases y Residuos de Medicamentos de Sigre, situada en el municipio vallisoletano de Tudela de Duero, cuenta ya con tecnologías de inteligencia artificial, robótica y sistemas de clasificación avanzados en sus líneas de tratamiento. Esta modernización técnica permitió que la entidad recuperara para su posterior reciclado hasta un 74,93% de los materiales de los envases recogidos durante el ejercicio de 2025.
La optimización de la planta industrial responde al incremento en el volumen de residuos gestionados a través de la red de farmacias. A lo largo de 2025, los ciudadanos depositaron un total de 5.400 toneladas de envases vacíos o con restos de medicamentos en los puntos de recogida habilitados, lo que supuso un crecimiento del 5,16% respecto a las magnitudes registradas el año anterior. Actualmente, tres de cada cuatro hogares españoles utilizan este sistema de eliminación y el 99% de la población cuenta con acceso a este servicio en su municipio de residencia.
La separación precisa de los componentes mediante criterios tecnológicos resulta clave para evitar que los restos químicos y los materiales plásticos o de cartón terminen en entornos naturales. Aquellas fracciones de envases que no admiten una separación mecánica para el reciclaje, junto con los remanentes de fármacos, se destinaron a procesos de valorización energética. Este tratamiento térmico final evita la acumulación de desechos no degradables en vertederos y reduce de manera directa la necesidad de recurrir a combustibles fósiles en los procesos industriales de generación de energía.
Automatización y logística inversa
El rendimiento del proceso de reciclado se complementa con el diseño ambiental de la cadena de suministro. La entidad opera a través de un modelo de logística inversa que aprovecha el canal habitual de la distribución farmacéutica. Las furgonetas y camiones que realizan el reparto diario de nuevos fármacos a los establecimientos sanitarios recogen los residuos acumulados en los contenedores en el mismo trayecto de retorno. Esta planificación de las rutas de transporte evitó de forma anual la emisión de 1.400 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.
Por su parte, la industria farmacéutica ha implementado medidas de ecodiseño dirigidas a mitigar la generación de residuos desde la fase de fabricación. Desde el año 2000, los laboratorios desarrollaron más de 3.500 iniciativas destinadas a aligerar las estructuras de los contenedores comerciales de los fármacos. Esta estrategia supuso una reducción del peso medio de los envases superior al 25%. En la actualidad, cerca de 500 millones de unidades comercializadas anualmente incorporan mejoras en su diseño para facilitar su posterior clasificación automatizada.
El director general de la organización, Miguel Vega, ligó el funcionamiento de este engranaje tecnológico con los objetivos de sostenibilidad general. Con motivo de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el directivo señaló que proteger el clima y cuidar nuestra salud son objetivos inseparables, al tiempo que instó a consolidar la revisión semestral de los botiquines domésticos para garantizar la eficiencia de la planta de tratamiento.


Lilisbeth Perestelo: