Cada verano, millones de personas disfrutan de las playas y zonas de baño con la confianza de que el agua reúne las condiciones sanitarias adecuadas. Detrás de esta garantía existe un trabajo técnico y de vigilancia desarrollado por profesionales sanitarios que, en muchas ocasiones, pasa desapercibido para la ciudadanía. Entre ellos destacan los farmacéuticos de Salud Pública, responsables de una labor esencial para garantizar la seguridad de las aguas de baño de la comunidad autónoma.
Con el objetivo de dar visibilidad a esta función profesional, la Vocalía Autonómica de Administración Pública y Entidades Privadas del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CACOF), que lidera Eduardo Forján, elaboró un documento divulgativo en el que se pone de manifiesto el papel que desempeñan estos profesionales dentro del Programa de Vigilancia Sanitaria de Aguas de Baño de Andalucía. Este material se complementará con infografías informativas que se difundirán a través de las redes sociales de la corporación.
Los farmacéuticos que ejercen como agentes de Salud Pública son los encargados de ejecutar y supervisar buena parte de las actuaciones que integran este programa de control oficial. Su trabajo comienza en las propias playas y zonas de baño, donde realizan o supervisan la toma de muestras de agua siguiendo estrictos criterios técnicos y normativos que garantizan la validez de los resultados analíticos.
Además de la recogida de muestras, los farmacéuticos llevan a cabo inspecciones visuales de las zonas de baño para detectar posibles incidencias que puedan afectar a la calidad ambiental y sanitaria del entorno. Entre estos indicadores se encuentra la presencia de residuos, espumas, hidrocarburos, proliferación de algas, restos orgánicos o medusas.
Vigilancia durante la temporada oficial
El Programa de Vigilancia Sanitaria contempla controles periódicos durante toda la temporada oficial de baño, que se extiende entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, además de actuaciones especiales en determinados periodos festivos. Las muestras obtenidas se analizan en los laboratorios de Salud Pública de cada provincia para determinar la presencia de dos indicadores microbiológicos fundamentales: Escherichia coli y enterococos intestinales. Estos microorganismos se utilizan internacionalmente como referencia para evaluar posibles contaminaciones de origen fecal.
Los resultados analíticos permiten clasificar las aguas de baño en diferentes categorías de calidad. Asimismo, sirven de base para la adopción de medidas de protección de la salud pública cuando se detectan niveles que puedan representar un riesgo para los bañistas.
Cuando una muestra presenta resultados que superan los valores de referencia establecidos por la normativa, la intervención del farmacéutico de Salud Pública adquiere una especial relevancia. En estos casos, estos profesionales realizan nuevas tomas de muestras en plazos reducidos, investigan el posible origen de la contaminación, inspeccionan la zona afectada y elaboran los correspondientes informes sanitarios para las autoridades competentes. Su actuación resulta determinante para la adopción de medidas como recomendaciones temporales de no baño o, en situaciones de mayor riesgo, la prohibición del baño hasta que se restablezcan las condiciones sanitarias adecuadas.



Lilisbeth Perestelo: