El oncólogo Yüksel Ürün, de la Universidad de Ankara (Turquía), ha presentado en el congreso anual de ESMO su análisis sobre la disponibilidad y capacidad de pagar por los medicamentos contra el cáncer de próstata en Europa.
En un análisis de ESMO sobre disponibilidad de análogos de LHRH (hormona liberadora de la hormona luteinizante, “la piedra angular para el tratamiento del cáncer de próstata), esta oscila entre el 97,7% en los países de ingresos más elevados y el 57,1% en los que tienen menos recursos, “donde casi la mitad de los pacientes se queda sin acceso a esta terapia”. Ürün avanzaba que todos los datos de este estudio de ESMO se conocerán con detalle a través de la revista JAMA, donde ya ha sido aprobado para su publicación.
Cuando se trata de terapias relativamente nuevas (inhibidores de la vía del receptor de andrógenos como abiraterona, enzalutamida y apalutamida), de nuevo, “la mitad de nuestros pacientes no tienen acceso a ellas, y el factor novedad no importa, también se ha observado con docetaxel, para el cual el acceso es más amplio, pero no universal, y aún hay que trabajar para mejorarlo”, ha indicado el ponente.
En cuanto a los inhibidores de PARP, la disponibilidad es aún peor que la del resto de terapias.

La paradoja del precio
El experto declaró que le parece “paradójico” que, además de esta heterogeneidad, no exista relación entre el precio de los tratamientos y el beneficio clínico que aportan.
Él se remite a un estudio publicado en 2020 en The Lancet Oncology y otro trabajo de 2019 (BMJ Open), pero en esta edición de ESMO se ha dado a conocer un análisis español que apunta a esa disparidad entre precios y beneficio clínico, del cual ha informado Diariofarma.
“Somos conscientes de que tratar el cáncer en Europa cuesta 228.000 millones al año, pero mejorar la eficiencia de ese coste es clave… y va a requerir más transparencia en lo tocante a precios, incluyendo acuerdos que ahora son confidenciales y eso puede disparar los precios en países pequeños con menor capacidad de negociación”, ha añadido. Asimismo, lamentaba que el código postal siga siendo un factor predictor de la evolución de la enfermedad.
Para combatir esta tendencia, propone evitar duplicidades en los procesos de aprobación (de hecho, celebra los procedimientos de evaluación conjuntos en Europa, ya en marcha), compartir evidencia de forma temprana y dar voz a los reguladores de menor tamaño.
También se decanta por las medidas de “optimización” propuestas por ESMO, con dosis y duración de los tratamientos ajustados para buscar la mayor eficiencia posible y reducir la toxicidad.
“La sostenibilidad no se define por hacer menos, sino por hacerlo lo mejor posible”, concluyó.



María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps).:
César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia:
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.: