La exclusión de la Directiva sobre el Tratamiento de las Aguas Residuales Urbanas (UWWTD) del paquete de simplificación Ómnibus presentado por la Comisión Europea no cerró el debate en torno a esta norma. Por el contrario, reactivó las críticas de la industria innovadora, que volvió a poner el foco en las carencias del análisis económico que sustenta la aplicación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) y en la necesidad de revisar su alcance sectorial.
Desde el sector se cuestionó de forma expresa el estudio de costes en el que Bruselas basó su decisión de mantener intacta la Directiva. Según trasladaron fuentes de la industria, el análisis presenta una falta de transparencia significativa, ya que no detalla el origen de los datos empleados ni los supuestos utilizados para calcular el impacto económico. Además, subrayaron que durante su elaboración no se consultó a los sectores directamente afectados por la norma, lo que, a su juicio, limita su validez técnica.
La industria innovadora también criticó el enfoque excesivamente restrictivo del estudio. En este sentido, apuntó que el análisis se centró principalmente en actualizar los costes a partir de los efectos de la inflación, sin evaluar de manera adecuada el impacto real que la Directiva tendrá sobre el sector farmacéutico y, en particular, sobre los medicamentos de uso humano. Esta aproximación, advirtieron, dificulta una valoración completa de las consecuencias económicas y operativas derivadas de la aplicación de la RAP en su configuración actual.
Impacto real y asignación de cargas
Uno de los principales puntos de fricción identificados por la industria es la asignación de la carga económica derivada del tratamiento cuaternario de las aguas residuales. A juicio del sector, el planteamiento actual no garantiza una correcta aplicación del principio comunitario de ‘quien contamina, paga’, al no tener en cuenta de forma precisa la contribución real de cada sector a la presencia de microcontaminantes en el agua.
En este contexto, la industria innovadora reclamó que cualquier estimación de costes se base en una evaluación rigurosa y transparente, que permita calcular de manera precisa tanto el impacto económico como la carga tóxica atribuible a cada actividad industrial. Solo a partir de este análisis, defendieron, puede diseñarse un sistema de financiación de la RAP que sea proporcional y equilibrado.
Además, el sector advirtió de que una aplicación desequilibrada de la Directiva podría generar efectos indirectos sobre la sostenibilidad del sistema del medicamento, especialmente en un contexto marcado por tensiones inflacionistas, problemas de suministro y una presión creciente sobre los márgenes industriales.
Ampliar el ámbito de la RAP
Otro de los ejes centrales del posicionamiento de la industria innovadora es la necesidad de ampliar el ámbito de aplicación de la RAP a todos los sectores industriales que generan microcontaminantes en las aguas residuales urbanas. En la configuración actual de la Directiva, la responsabilidad recae de forma casi exclusiva sobre las industrias farmacéutica y cosmética, una limitación que el sector considera incompatible con los principios de proporcionalidad y no discriminación recogidos en la normativa comunitaria.
Desde la industria se insistió en que existen múltiples actividades industriales que contribuyen a la presencia de contaminantes emergentes en el agua y que, por tanto, deberían asumir una parte proporcional de los costes asociados a su eliminación. Mantener un reparto limitado, señalaron, no solo distorsiona el principio de responsabilidad ambiental, sino que puede generar desequilibrios competitivos entre sectores.
Petición de suspensión de la implementación
A la vista de estas carencias, la industria innovadora planteó la necesidad de suspender la implementación de la Directiva hasta disponer de una evaluación completa y contrastada. Esta revisión debería abordar no solo los costes agregados del tratamiento cuaternario, sino también su impacto específico sobre los medicamentos, el acceso de los pacientes y la viabilidad económica de la cadena de suministro farmacéutica.
Desde el sector se subrayó que esta petición no cuestiona los objetivos medioambientales de la Unión Europea ni la necesidad de mejorar la calidad de las aguas, sino que persigue garantizar una aplicación técnicamente sólida y jurídicamente equilibrada de la normativa.
De este modo, la industria innovadora dejó claro que la decisión de la Comisión de mantener fuera la Directiva de Aguas Residuales del paquete Ómnibus no zanjó el debate. Al contrario, confirmó que la configuración de la RAP y el reparto de costes asociados al tratamiento de microcontaminantes seguirán siendo uno de los principales puntos de tensión en la agenda regulatoria europea en materia ambiental y farmacéutica.











César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: