Profesión

El consejo farmacéutico, clave para la correcta elección del fotoprotector adecuado

El Colegio de Farmacéuticos de Jaén sale a la calle para informar sobre los errores frecuentes en fotoprotección y ofrecer recomendaciones personalizadas. La iniciativa busca prevenir daños cutáneos, envejecimiento y patologías como el cáncer de piel.

El Colegio de Farmacéuticos de Jaén ha lanzado una campaña informativa destinada a corregir los errores más frecuentes en materia de fotoprotección. Esta iniciativa, enmarcada en la acción andaluza 'Cuidar tu piel, nuestra prioridad', quiere ofrecer recomendaciones personalizadas para prevenir daños cutáneos, envejecimiento prematuro y patologías graves como el cáncer de piel. Los profesionales recuerdan que no existe un único producto válido para todas las personas ni para todas las actividades desarrolladas al aire libre.

La vocal de Dermofarmacia del Colegio, Carmen Sola, explicó que una fotoprotección eficaz requiere "adaptar el producto a cada piel y utilizarlo correctamente". Según la experta, uno de los fallos más habituales consiste en aplicar "menos cantidad de la necesaria o no renovar la protección con la frecuencia adecuada". Durante la jornada, los farmacéuticos incidieron en evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00 horas, además de mantener la protección en días nublados o durante actividades cotidianas en entornos urbanos y laborales.

Los farmacéuticos recomiendan también el uso de ropa adecuada, gafas de sol homologadas, sombreros y fotoprotección labial. Asimismo, instaron a la población a hidratar la piel tras la exposición y a aumentar el consumo de agua para prevenir la deshidratación. Sola advirtió sobre la falsa sensación de seguridad de ciertos hábitos, pues las cremas bronceadoras no protegen frente a la radiación y reutilizar envases abiertos del año anterior redujo la eficacia de los filtros solares.

Metodología para la dosificación del producto

La aplicación del fotoprotector debe realizarse al menos media hora antes de la exposición, con renovaciones cada dos horas. Los profesionales mostraron el sistema de la regla de los dedos para calcular la cantidad necesaria en cada zona corporal. Según este método, se recomendó aplicar una línea de producto equivalente a un dedo índice para la calva; dos dedos para el rostro o los brazos; y cuatro dedos para las piernas, el pecho o la espalda. No se olvidaron zonas sensibles como las orejas, la nariz o los pies.

Por otro lado, los farmacéuticos recuerdan que determinados medicamentos aumentaron la sensibilidad cutánea al sol, lo que pudo provocar reacciones de fotosensibilidad o fotoalergia. Por este motivo, recomendaron consultar siempre con el farmacéutico, especialmente en el caso de pacientes crónicos o polimedicados. También se indica extremar las precauciones en colectivos vulnerables como niños, personas mayores y mujeres embarazadas, que resultaron especialmente sensibles a la radiación ultravioleta.

Adaptación del filtro según el entorno

La acción informativa pone el foco en la necesidad de adaptar la protección al entorno específico y a la actividad realizada. En la playa, los expertos insistieron en la reaplicación tras el baño, mientras que en la ciudad recordaron que las manos también sufrieron fotoenvejecimiento y las gafas de sol debieron usarse todo el año. Para los trabajadores de exteriores, subrayan que la exposición solar resultó acumulativa durante las cuatro estaciones, incluso en espacios cerrados como los invernaderos.

En entornos de montaña, los farmacéuticos advirtieron de que la altitud favorece tanto la deshidratación como una mayor incidencia de la radiación. Para estos casos, recomiendan reforzar la hidratación, adaptar el filtro solar y emplear formatos en barra para las zonas más expuestas. Sola concluye asegurando que cada piel tiene necesidades diferentes, por lo que el asesoramiento de la farmacia resulta esencial para seleccionar el fotoprotector adecuado según la edad o la medicación.

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