Política

El ECDC pide reforzar la preparación en la UE tras el primer caso importado de Ébola

Tras registrarse en Francia el primer Ébola importado en un médico procedente de la República Democrática del Congo, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades descartó un riesgo alto de transmisión comunitaria en Europa.

La aparición del primer caso importado de la enfermedad del Ébola en suelo europeo ha activado los mecanismos de vigilancia sanitaria. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha solicitado formalmente a los Estados miembros de la Unión Europea que continúen con las inversiones destinadas a reforzar la preparación de sus sistemas de salud de cara a garantizar una respuesta rápida.

La alerta saltó tras la confirmación oficial de un positivo en un médico que regresó a Francia procedente de la República Democrática del Congo, región afectada por el brote actual de la enfermedad. A pesar de la confirmación de este primer paciente en el entorno comunitario, el organismo internacional subrayó que el riesgo de que se produzca una transmisión sostenida dentro de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo es muy bajo en este momento.

Esta consideración de seguridad se mantiene condicionada a que los países apliquen de forma estricta medidas eficaces relacionadas con la detección temprana, el aislamiento inmediato y el tratamiento correcto de los pacientes que muestren síntomas compatibles con el virus.

Con el objetivo de facilitar las tareas de los servicios de salud pública, la institución europea desarrolló una lista de verificación esencial y de carácter práctico. Esta herramienta técnica busca que las autoridades nacionales de cada país revisen sus procedimientos internos actuales y fortalezcan de forma directa la capacidad de respuesta de todo el sistema sanitario asistencial.

Herramientas de control sanitario

La documentación técnica elaborada por el organismo busca asegurar una reacción rápida ante la eventual sospecha de nuevos casos detectados en las fronteras europeas. La evaluación de riesgos realizada determinó que el colectivo de los trabajadores sanitarios, así como aquellas personas que mantengan un contacto directo con los enfermos o con las comunidades locales en las zonas de origen afectadas por el brote, son los que presentan una mayor probabilidad de exposición al virus.

La institución recordó que el mecanismo de transmisión de la enfermedad exige un contacto directo con la sangre o con otros fluidos corporales procedentes de personas o de animales que estén infectados, independientemente de si estos se encuentran vivos o muertos. Por este motivo, los técnicos insistieron en que el patógeno no se propaga por vía aérea y descartaron que los mecanismos habituales de transmisión incluyan la tos o los estornudos dentro de los espacios públicos cotidianos.

El organismo ha acumulado un volumen relevante de directrices técnicas destinadas a la gestión del brote actual de la enfermedad. Este conjunto normativo incluye pautas detalladas para la evaluación del riesgo orientadas a dar soporte a las autoridades sanitarias una vez que se identifica un positivo, así como consejos específicos para la prevención de infecciones, el control de las medidas asistenciales y recursos de soporte para los laboratorios que manejan las muestras biológicas. La entidad elogió la actuación llevada a cabo por las autoridades de salud francesas desde la detección del positivo y confirmó que mantiene una comunicación estrecha con los responsables para vigilar la evolución de la situación epidemiológica.

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