Alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas humanas conocidas tienen su origen en los animales. Gran parte de las patologías emergentes detectadas en las últimas décadas pertenecen a esta categoría. El cambio climático, la globalización y la creciente interacción entre personas, animales y medio ambiente favorecen la aparición y expansión de estas amenazas sanitarias. Ante este escenario, la Asociación Española de Bioempresas (AseBio) entrevistó a Marta Sitjà, directora de I+D de Sanidad Animal, y a Laura Ferrer, directora de I+D de Salud Humana de HIPRA, para analizar el papel de la biotecnología y del enfoque One Health en la preparación ante futuras emergencias.
Las expertas señalaron que la movilidad global de personas y mercancías, junto a la convivencia estrecha con la fauna silvestre y los animales domésticos, permite que patógenos antes limitados encuentren nuevas vías de transmisión. Por ello, la compañía biotecnológica situó la prevención en el centro de su estrategia de innovación a través del desarrollo de vacunas. Esta visión busca integrar la salud animal, humana y ambiental para reducir la circulación de los patógenos antes de que se expandan o muten.
La innovación resulta clave para anticiparse a los riesgos. La pandemia de la covid-19 supuso un punto de inflexión para impulsar soluciones como el consorcio europeo en el que participa la firma para desarrollar una vacuna frente al Virus del Nilo Occidental. Este proyecto de cuatro años se encuentra en el ecuador de su desarrollo y busca dar respuesta a una enfermedad que carece de tratamiento aprobado o vacuna autorizada para uso humano.
La preparación ante futuras amenazas exige reforzar la cooperación entre administraciones, comunidad científica e industria. Las portavoces concluyeron que el sector requiere una inversión sostenida, marcos regulatorios ágiles y capacidades industriales robustas para mejorar la respuesta sanitaria global.




Lilisbeth Perestelo: