Política

La dependencia fósil, un riesgo clave en la cadena farmacéutica ante crisis internacionales

Un análisis publicado en The Lancet advierte que la dependencia de los combustibles fósiles en la cadena de suministro sanitaria y farmacéutica compromete la resiliencia ante crisis geopolíticas y propone seis estrategias para acelerar su descarbonización.

La elevada dependencia de los combustibles fósiles y la petroquímica compromete la estabilidad de la cadena de suministro sanitaria y farmacéutica, exponiendo al sector a incrementos de costes e interrupciones en el acceso a productos esenciales. Un artículo de opinión publicado en la revista 'The Lancet' por especialistas de Health Care Without Harm, Unitaid y la Organización Mundial de la Salud, entre otras instituciones, advierte de que el modelo actual, caracterizado por una producción concentrada y una logística ajustada, resulta altamente vulnerable ante crisis geopolíticas y eventos climáticos extremos.

El trabajo señala que el sector sanitario aporta el 4,2 % de las emisiones netas mundiales de gases de efecto invernadero. De este volumen, más del 80 % procede directamente de la cadena de suministro, donde el carbón, el petróleo y el gas intervienen tanto en la energía requerida para la fabricación como en la composición sintética de fármacos, diagnósticos, reactivos y dispositivos médicos.

Las tensiones en el mercado energético y la volatilidad del petróleo derivadas de conflictos internacionales trasladan costes inmediatos a la producción y el transporte de insumos básicos. El análisis detalla que el precio del paracetamol experimentó subidas de más del 20 % en el Reino Unido y de un 96 % en la India, mientras que el valor del helio de uso médico, fundamental para los equipos de resonancia magnética, se duplicó en el mercado indio. Asimismo, los costes globales de los guantes de goma sintética crecieron un 40 % y los de los preservativos un 30 %.

A estas perturbaciones de origen geopolítico se suman los efectos del cambio climático, cuya aceleración multiplica los fenómenos meteorológicos extremos. Episodios como huracanes e inundaciones dañan infraestructuras de fabricación, interfieren en las rutas de distribución y disparan la demanda de medicamentos, muchos de los cuales presentan además una alta sensibilidad a las variaciones térmicas.

Medidas para la resiliencia del sector

Para responder a estos retos, el documento recoge seis estrategias interrelacionadas formuladas por el Banco Asiático de Desarrollo, Unitaid y Health Care Without Harm con el fin de avanzar hacia cadenas de suministro de bajas emisiones y preparadas ante impactos climáticos. La primera línea se centra en la innovación y el diseño de productos mediante la colaboración en investigación, la incentivación del desarrollo de alternativas de baja huella ecológica y el uso de tecnologías adaptativas.

El segundo pilar apoya la fabricación limpia a través de la descarbonización de plantas productivas y la adaptación de sus instalaciones frente a imprevistos climáticos. En tercer lugar, se plantea la necesidad de adecuar la logística y el transporte mediante la implantación de sistemas de almacenamiento con protección térmica, junto con la descarbonización y descentralización de la distribución.

La cuarta vía promueve la contratación pública sostenible para priorizar la compra de productos de bajo impacto ambiental mediante marcos normativos armónicos. Por último, las dos directrices finales abogan por crear entornos regulatorios simplificados para la innovación verde y articular mecanismos de financiación e inversión público-privada en infraestructuras logísticas resilientes.

El texto concluye que la descarbonización de las instalaciones y de la cadena de suministro farmacéutica debe ir acompañada de políticas globales de transición energética, pues la actividad sanitaria continúa dependiendo de sectores transversales como las redes eléctricas, el transporte masivo y las industrias de materiales.

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