La Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS) ha diseñado en marcha un protocolo pionero para supervisar y estandarizar la participación de los pacientes en la elaboración de sus informes técnicos. El trabajo, publicado en IJATHC busca superar las colaboraciones meramente simbólicas para consolidar un marco de trabajo transparente, medible y auditable en el seno de la evaluación de tecnologías sanitarias. El modelo proporciona una estructura evaluativa que resulta transferible a otros organismos internacionales interesados en reforzar la legitimidad social de sus dictámenes.
La metodología desarrollada por la red pública española responde a la necesidad de disponer de un mecanismo continuo de monitorización frente al carácter aislado o puntual que históricamente ha tenido la integración de los usuarios en los procesos evaluativos. Para la construcción de este sistema, los investigadores adaptaron el marco de referencia del proyecto europeo Patients Active in Research and Dialogues for an Improved Generation of Medicines. A través de una consulta estructurada mediante metodología Delphi en la que participaron profesionales multidisciplinares y representantes de colectivos de enfermos, la RedETS ha aprobado un conjunto de 35 indicadores clave distribuidos en las dimensiones de estructura, proceso y resultado.
El protocolo traduce estos indicadores en tres cuestionarios independientes adaptados al perfil de los diferentes actores que intervienen en el ciclo de trabajo técnico. La primera herramienta indaga en las estructuras directivas de las agencias sobre la asignación de recursos y los apoyos institucionales disponibles. La segunda consulta a los coordinadores de cada informe para registrar la metodología de colaboración empleada y las dificultades encontradas en la práctica. El tercer cuestionario recoge de forma directa la experiencia de los propios enfermos involucrados, evaluando la claridad de la información recibida, las motivaciones expresadas y la percepción final sobre el nivel de influencia de sus comentarios en las conclusiones del documento.
Diagnóstico de la colaboración en el sistema nacional
El análisis del primer ciclo anual de aplicación del protocolo, llevado a cabo en marzo de 2025 sobre la totalidad de los 49 informes publicados por la red entre enero de 2024 y febrero de 2025, permitió elaborar un diagnóstico preciso sobre el grado de integración de los usuarios. Los resultados reflejan un compromiso institucional en crecimiento, situando la cifra de documentos con participación directa en el 41 %, lo que representa un total de 20 evaluaciones. No obstante, las mediciones revelan la persistencia de importantes barreras metodológicas y operativas que condicionan la efectividad de las actividades de consulta.
En el conjunto de los 29 informes que no contaron con aportaciones de enfermos, los registros diferencian entre los trabajos donde nunca se proyectó esta colaboración, que sumaron 23 evaluaciones, y aquellos seis casos en los que los equipos técnicos intentaron articular el reclutamiento pero la iniciativa fracasó. Los coordinadores atribuyeron esta falta de concreción a los problemas para localizar a representantes adecuados, la ausencia de respuesta por parte de las entidades contactadas, la escasez de recursos asignados a las tareas de apoyo y la estrechez de los plazos cronológicos impuestos para la entrega de las evaluaciones.
El seguimiento de las metodologías empleadas en los 20 informes que sí contaron con colaboración directa mostró que la integración de los pacientes suele producirse en fases muy delimitadas de la investigación y no de forma continua. La mayoría de estas intervenciones se centró en la revisión preliminar de los protocolos de trabajo o en la comprobación final de los borradores técnicos. Además, en 17 de estos 20 documentos el tiempo dedicado a las actividades participativas supuso menos del 25 % del volumen total de trabajo del proyecto, apoyándose la labor predominantemente en la perspectiva de un único individuo aportado por una organización.
Barreras identificadas por los participantes
El procesamiento de las respuestas aportadas por los diez pacientes que completaron su cuestionario específico de entre los 33 participantes identificó varios aspectos críticos en el desarrollo de las actividades. Aunque las personas consultadas manifestaron una valoración positiva de su experiencia y destacaron el deseo de contribuir a mejorar la calidad de la atención sanitaria como su principal motivación, señalaron condicionantes que dificultan una aportación más sustantiva.
Entre las principales trabas destacadas por los ciudadanos figuran la complejidad del lenguaje excesivamente técnico utilizado en los documentos de trabajo, la falta de definición inicial respecto a cuál era el cometido exacto que se esperaba de ellos y la ausencia posterior de información o retroalimentación sobre la incorporación o el rechazo de sus aportaciones en el texto definitivo redactado por las agencias. Los pacientes solicitaron fijar pautas de comunicación más accesibles, anticipar el momento de su incorporación a las evaluaciones y garantizar canales bidireccionales de contacto a lo largo de todo el proceso.
Coordinadores técnicos y directivos de las entidades evaluadoras coincidieron en diagnosticar problemas similares. Los profesionales destacaron la necesidad de disponer de herramientas prácticas para la selección de perfiles, guías para la adaptación de contenidos científicos a formatos comprensibles y una asignación presupuestaria específica que permita formalizar la preparación de los participantes.
Un modelo para la toma de decisiones
La investigación defiende que la implantación de sistemas de monitorización periódicos constituye un elemento imprescindible para convertir el principio normativo de la implicación ciudadana en una práctica auditable, transparente y sujeta a mejora continua. Los autores remarcan que evaluar de forma sistemática el cómo, el cuándo y el cuánto de la aportación del enfermo resulta esencial para evitar que estas dinámicas deriven en formalismos administrativos que no modifiquen la deliberación técnica.
El protocolo de la red pública española adquiere significación en el escenario europeo actual tras la puesta en marcha del Reglamento 2021/2282 sobre Evaluación de Tecnologías Sanitarias, texto legal que establece la obligación de incorporar la perspectiva de los enfermos en las evaluaciones clínicas conjuntas a escala comunitaria pero deja a criterio de cada Estado la configuración práctica de los sistemas de seguimiento. En este contexto, la experiencia documentada por la red estatal ofrece un procedimiento estandarizado que permite vigilar la representatividad de las muestras, verificar la gestión de los conflictos de intereses y aportar legitimidad a las decisiones sobre la cobertura pública de las prestaciones sanitarias.



Lilisbeth Perestelo: