La adición de una terapia individualizada basada en ARNm a la inmunoterapia adyuvante tras la intervención quirúrgica en pacientes con melanoma de alto riesgo redujo en un 42% el riesgo de recurrencia o fallecimiento. Estos resultados preliminares proceden del ensayo clínico de fase 3 INTerpath-001, presentados en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica de 2026. La pauta evaluó intismerán autógeno en combinación con pembrolizumab frente al tratamiento habitual con pembrolizumab en monoterapia.
La inmunoterapia anti-PD-1 representa el abordaje estándar tras la resección en esta patología, aunque un porcentaje relevante de pacientes continúa experimentando recidivas de la enfermedad. Ensayos previos en fase 3 donde se probó la adición de un segundo inhibidor de puntos de control inmunitario no consiguieron superar la eficacia alcanzada por el tratamiento anti-PD-1 administrado en solitario. En cambio, intismerán aplica un procedimiento centrado en la secuenciación del tejido tumoral del paciente para localizar neoantígenos propios de su neoplasia. A partir de este análisis genómico, el diseño codifica hasta 34 neoantígenos en moléculas de ARNm con el propósito de guiar a los linfocitos T hacia las células tumorales residuales.
El estudio contó con la participación de 1.137 pacientes adultos intervenidos de melanoma cutáneo en estadios IIB a IV. La muestra se aleatorizó en proporción dos a uno para recibir la pauta de 400 mg de pembrolizumab por vía intravenosa cada seis semanas junto con un miligramo de intismerán por vía intramuscular cada tres semanas, o bien pembrolizumab acompañado de placebo. El objetivo primario establecido en el protocolo fue la supervivencia libre de recurrencia, mientras que entre las variables secundarias figuraron la supervivencia libre de metástasis a distancia, la supervivencia global y los parámetros de seguridad.
Tras una mediana de seguimiento situada en 24,6 meses a 30 de junio de 2026, la rama experimental registró una reducción estadísticamente significativa en el riesgo de recaída o muerte, con una tasa de riesgo de 0,58 y un intervalo de confianza del 95% situado entre 0,45 y 0,75. A los dos años de seguimiento, el 82,2% de los pacientes asignados a la combinación permaneció con vida y libre de enfermedad tumoral, frente al 70,0% registrado en el grupo control tratado exclusivamente con pembrolizumab. Asimismo, la probabilidad de desarrollar metástasis a distancia o fallecer disminuyó un 38%, con una tasa de riesgo de 0,62. A los 24 meses, la supervivencia libre de metástasis a distancia alcanzó el 88,5% en la rama con la vacuna frente al 80,2% del comparador.
La respuesta clínica se mantuvo homogénea entre los distintos perfiles de riesgo, tanto en los pacientes diagnosticados en estadios IIB a IIIB como en aquellos con enfermedad más avanzada en estadios IIIC a IV. Por su parte, la supervivencia global presentó datos inmaduros en este corte intermedio del estudio, con una tasa de riesgo de 0,77 y un intervalo de confianza no significativo de entre 0,45 y 1,31, lo que demandará un periodo de observación más dilatado en el tiempo para comprobar el traslado definitivo a la supervivencia.
Tolerabilidad y efectos adversos
En el apartado de seguridad, la incidencia de acontecimientos adversos de grado tres o superior se situó en el 23,6% en el grupo de combinación y en el 20,3% en el de pembrolizumab con placebo. La interrupción simultánea de los dos fármacos a consecuencia de eventos tóxicos fue requerida en el 6,5% de los pacientes tratados con la vacuna y en el 5,3% de la cohorte control. Las reacciones adversas notificadas con mayor asiduidad en la rama experimental fueron pirexia en el 52,2% de los casos frente al 8,2% del control, dolor en el punto de inyección en el 51,0% frente al 9,5% y astenia en el 38,5% frente al 29,7%, manifestándose en su mayoría con intensidad leve y curso transitorio.
Georgina Long, especialista de Melanoma Institute Australia y de la Universidad de Sídney, además de investigadora principal de la comunicación ‘INTerpath-001: Phase 3 study of the mRNA-based individualized neoantigen therapy (INT) intismeran autogene (intismeran) plus pembrolizumab (pembro) vs pembro alone for adjuvant treatment of resected stage IIB-IV melanoma (MEL)’, valoró el mecanismo de acción de esta estrategia: «Este es el primer estudio de fase 3 que demuestra que un tratamiento diseñado a partir de la “huella dactilar” única del propio tumor de cada paciente puede reducir el riesgo de recurrencia o muerte por cáncer». Long añadió que esta huella se identifica mediante secuenciación tumoral y que a partir de ella «se crea un “cartel de se busca” del cáncer en forma de ARNm, que muestra al sistema inmunitario exactamente qué debe buscar y atacar».
Sobre la repercusión asistencial directa, Long subrayó el beneficio para los afectados: «Para un paciente, disponer de más tiempo sin melanoma constituye un beneficio importante por sí mismo». No obstante, la especialista apuntó a la conveniencia de prolongar la monitorización: «Se necesita un seguimiento más prolongado para demostrar si existe un impacto en la supervivencia específica por melanoma y en la supervivencia global, así como para determinar si el beneficio inicial que estamos observando en los distintos estadios y subgrupos se mantiene y qué pacientes son los que más se benefician».
Por su parte, James Larkin, copresidente científico del congreso y ajeno al desarrollo del ensayo, calificó los hallazgos de paso sustancial en la adyuvancia de los estadios II y III, remarcando que la reducción de recaídas resulta clínicamente relevante y que la combinación mostró un perfil de tolerabilidad adecuado. De cara al futuro, Larkin señaló la necesidad de ejecutar investigaciones complementarias para esclarecer si la técnica resulta extrapolable a otras indicaciones neoplásicas, existiendo ensayos en marcha en cáncer de pulmón, vejiga y riñón. Asimismo, puntualizó la separación conceptual del tratamiento: «Esto es muy diferente de vacunar a personas que no tienen cáncer con el objetivo de reducir el riesgo de que desarrollen cáncer posteriormente».



César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
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