Opinión

La necesaria Atención Farmacéutica para los mayores que viven en residencias

Artículo de opinión de José María Vergeles, diputado en la Asamblea de Extremadura; ex vicepresidente segundo de la Junta de Extremadura y ex consejero de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, acerca de la Atención Farmacéutica en las residencias de mayores.

Claramente asistimos a un cambio demográfico demoledor. Las cifras de nacimientos suponen cada año la mitad de los fallecimientos. Paralelamente a esta tendencia demográfica, la esperanza de vida aumenta gracias a las condiciones de salubridad y nuestro sistema sanitario. Además, las personas con discapacidad, que antes fallecían de forma prematura por enfermedades concomitantes al origen de su discapacidad, ahora tienen una esperanza de vida muy superior. Entramos por tanto en una era donde el estado del bienestar vendrá marcado por el fomento de la autonomía de la persona en primer lugar y por unos cuidados a lo largo de la vida de la mayor calidad posible.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) así lo pone de manifiesto en su informe sobre el impacto que supondrá para nuestros sistemas sanitarios y sociales el incremento del envejecimiento de la población y el afrontamiento de enfermedades crónicas que conllevan situaciones de dependencia en las personas cuyas redes sociales de cuidados son cada vez menores. Las estimaciones son que el gasto en sanidad a partir de 2050 en ningún caso podrá bajar del 8,1% del Producto Interior Bruto (PIB), con un incremento en Atención Primaria de Salud y Farmacia, y un descenso en hospitales. El gasto en educación baja en todas las etapas formativas. Y el gasto en cuidados de larga duración que en 2024 suponía un 0,80 % del PIB, subirá hasta el 1,6 en 2050.

La nueva brecha de desigualdad social a la que se enfrenta nuestra sociedad es en el acceso en igualdad de condiciones a los cuidados a lo largo de toda la vida, donde la línea que diferencia los cuidados sanitarios y sociales van a ser cada vez menores. Y esto se da en un país donde nuestro Sistema Nacional de Salud está preparado para la atención de la enfermedad aguda, con un importante hospitalocentrismo. Pero también en un país donde nuestro sistema de protección social no está desarrollado para esta nueva situación, con un número de profesionales claramente insuficientes y unas condiciones de trabajo manifiestamente mejorables.

Es bueno recordar en este punto que la atención a las personas en situación de dependencia en nuestro país está fuera del Sistema de Financiación Autonómica, mientras que el Sistema Nacional de Salud está incluido. Hay evidencias que nos demuestra que aquello que no está incluido en el Sistema de Financiación Autonómica es más discrecional, por tanto esto es un reto de país. No podemos ver los hachazos que recibió la atención a la dependencia en el Real Decreto Ley 20/2012 al resguardo de la crisis económica de 2008.

Querámoslo o no nuestro país no está aun preparado para atender las situaciones de dependencia graves en el entorno comunitario y se decide ir a vivir a un centro residencial. Pues en un centro residencial se debe mantener plenamente la autonomía, sin caer en el edadismo. Pero esto no ocurre así en el derecho del ciudadano a la libre elección de la oficina de farmacia en nuestro país, donde los gestores de los centros residenciales eligen la oficina de farmacia que más les conviene. La consecuencia de esto es catastrófica para la atención farmacéutica. Nuestro modelo español de farmacia no está basado en los medicamentos, está basado en la atención farmacéutica que acompaña a los medicamentos. Los estudios de prevalencia de la polimedicación en centros residenciales llegan a establecer que hasta el 99% de los residentes tienen polimedicación, con un incremento de hasta el 27% de reacciones adversas, Los estudios de prevalencia de la prescripción inapropiadas no arrojan mejores cifras, hay mucha variabilidad, pero dicen que es un problema extendido, todos basados con los criterios Beers o Stop/Start.

Esa atención farmacéutica se le hurta a la persona en los momentos en los que recibe más medicamentos (polimedicación) y más frágil (vulnerabilidad). Y así está demostrado que los efectos adversos de los medicamentos, las interacciones y los fallos de dosificación generan un incremento de la morbimortalidad de la población residente de estos centros residenciales. No habrá calidad de la atención en los centros residenciales hasta que no se asegure la atención farmacéutica en ellos. Propongo hacerlo por Ley, es un problema de salud pública de primera magnitud.

Hasta ahora estaba establecido que la atención farmacéutica a los centros residenciales de más de 100 residentes se realizaba por los servicios de farmacia hospitalaria del hospital de referencia. Queda bonito en el papel, irrealizable en la práctica se necesita un incremento de los profesionales de las farmacias hospitalarias donde se implanten centros residenciales de esta magnitud. No se puede exigir lo que no se puede dar. Por tanto, un centro residencial de estas dimensiones que desee implantarse en una determinada zona, para su autorización debe presentar la adscripción real a un servicio de farmacia hospitalaria. Debe ser un requisito indispensable.

Sin embargo, el nuevo modelo de atención a las personas en situación de dependencia, afortunadamente, huye de esos centros residenciales. La tendencia es hacia centros más pequeños y divididos en unidades de convivencia, centros sectorizados. Aquí el drama es mayor. Para los centros residenciales de menos de 100 residentes la atención farmacéutica la tiene que prestar una oficina de farmacia, pero donde le residente ha perdido el derecho de elegirla y donde le traen los medicamentos a la residencia. Nos enfrentamos a un verdadero problema de salud pública, urge que la patronal de los centros residenciales, los colegios oficiales de farmacéuticos y la política sanitaria alcancen un acuerdo que se traslade a una norma con rango de Ley con la exigencia de las oficinas de farmacia a prestar la atención farmacéutica, los gestores de los centros residenciales promuevan y faciliten esa labor y los políticos exijan esta atención como un objetivo de autorización y acreditación del centro residencial. Por ciento, en comunidades autónomas con una amplia dispersión geográfica tenemos muchas oficinas de farmacias con una viabilidad económica comprometida, donde la implantación de un centro residencial es una oportunidad increíble. Solo se puede ganar.

Por una vez adelantémonos con las normas antes que el problema sea mayor. La atención farmacéutica de calidad salva vidas y promueve la autonomía de las personas, yo quiero que una parte de mis impuestos, que pago gustoso, vayan para asegurar este derecho.s.


José María Vergeles Blanca, es médico de Familia y diputado en la Asamblea de Extremadura. Ex vicepresidente segundo de la Junta de Extremadura y ex consejero de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura.

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