Opinión

No es país para enfermos: ordenar el ruido de la sanidad pública

No es país para enfermos
Christian Bengoa Artículo de opinión de Christian Bengoa, gestor sanitario en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid) y director de ‘No es país para enfermos’, en el que expone los objetivos y planteamientos del pódcast.
Christian Bengoa

En España hablamos de la sanidad pública como si fuera, a la vez, un motivo de orgullo y una fuente inagotable de frustración. Entre el “somos la envidia del mundo” y las colas en urgencias, el sistema se ha convertido en un escenario de ruido casi permanente. En No es país para enfermos, un pódcast de ocho episodios sobre política sanitaria que he dirigido junto al periodista Adrián Sebastián, intentamos bajar el volumen de ese ruido y mirar el Sistema Nacional de Salud con orden.

El primer episodio, ‘¿La mejor sanidad del mundo?’, intenta poner orden en ese caos. Miramos a un gran hospital como si fuera una ciudad: miles de trabajadores, decenas de miles de decisiones clínicas al día, toneladas de tecnología, contratos, normas, turnos, burocracia. El oyente entra en la trastienda de un sistema que mueve cerca del 11% del PIB y que, sin embargo, muchas veces se gestiona a golpe de ocurrencia o titular. Ahí empezamos a ver la brecha entre el relato idealizado y la experiencia real de pacientes y profesionales.

En el segundo episodio, ‘Enfermos para siempre’, bajamos al nivel del paciente crónico. Personas que viven décadas con una enfermedad inflamatoria, con diabetes, con insuficiencia cardiaca, encadenando consultas, pruebas y urgencias. La medicina ha logrado que vivamos más, pero el sistema no se ha reorganizado para acompañar bien esa vida larga con enfermedad. La Atención Primaria hace de dique de contención, los hospitales se convierten en grandes geriátricos de agudos y las familias sostienen buena parte de los cuidados sin apenas apoyo. El resultado es un circuito que gasta muchos recursos y, sin embargo, no ofrece la continuidad ni la prevención que necesitaría esa “avalancha de crónicos”.

El octavo episodio, ‘Cómo salvar la mejor sanidad del mundo’, formula la pregunta de fondo: ¿vamos a seguir como estamos, vamos a racionar silenciosamente o nos atrevemos a transformar el modelo? Seguir como estamos significa normalizar las listas de espera, aceptar que conseguir cita en el centro de salud sea cada vez más difícil, resignarnos a que la gente con recursos huya hacia seguros privados mientras el resto hace cola. Racionar silenciosamente es lo que ya ocurre cuando la espera se convierte en barrera de acceso, cuando determinados tratamientos solo llegan a quien insiste más o sabe moverse mejor por el sistema.

La tercera opción, transformar el modelo, exige algo más incómodo: tomar decisiones. Reordenar recursos hacia la cronicidad, reforzar de verdad la Atención Primaria, dar más protagonismo a la enfermería, invertir en salud pública y en prevención, integrar mejor sanidad y servicios sociales, utilizar la tecnología para reducir burocracia en lugar de añadir pantallas. Son cambios que afectan a estructuras, a poder y a rutinas asentadas desde hace décadas.

Lo paradójico es que, como recuerda en el pódcast Manel del Castillo, presidente de CAIROS, no nos faltan diagnósticos. Hay informes y estrategias elaborados por sociedades científicas, comités de expertos y administraciones autonómicas que repiten casi siempre las mismas líneas de actuación. Hemos leído esos documentos y se parecen mucho entre sí. No estamos ante un problema de ideas, sino de ejecución y de prioridades.

La crisis de la sanidad pública es compleja y no admite soluciones mágicas. Hay tensiones presupuestarias, un mercado laboral sanitario global, una ciudadanía que exige más y mejor, y una organización pensada para un tipo de paciente que ya no es el predominante. Pero complejo no significa insoluble. Sabemos bastante bien qué habría que hacer para que el sistema siga siendo universal, fuerte y digno de confianza.

Si trabajas en el sistema, probablemente reconocerás las escenas y los dilemas que se cuentan en estos episodios. Quien quiera pasar del eslogan al análisis puede escuchar la serie completa en No es país para enfermos, que cuenta con el apoyo de la Fundación FIC.


Christian Bengoa es gestor sanitario en el Hospital Clínico San Carlos (Madrid) y director de ‘No es país para enfermos’

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