¿Quién es responsable cuando un sistema de IA comete un error o causa daño?, esta es la pregunta que se hace el nuevo informe de la OMS/Europa, ‘Inteligencia Artificial en la Salud: Estado de Preparación en la Región Europea de la OMS’, y para la cual no puede encontrar una respuesta consistente en el conjunto de Estados europeos, incluido España.
La OMS celebra que las nuevas herramientas “están ya ayudando a los médicos a detectar enfermedades, reducir las tareas administrativas y comunicarse con los pacientes en toda la Región Europea de la OMS, pero “ el rápido auge de la IA en la atención sanitaria se está produciendo sin las redes de seguridad legales básicas necesarias para proteger a los pacientes y al personal sanitario”.
El trabajo, basado en las respuestas de 50 de los 53 Estados Miembros de la Región, ofrece la primera visión regional integral de cómo se está adoptando y regulando la IA en la salud. “La IA ya es una realidad para millones de profesionales sanitarios y pacientes en toda la Región Europea”, asegura Hans Henri P. Kluge, Director Regional de la OMS para Europa. “Pero sin estrategias claras, protección de datos, salvaguardias legales e inversión en alfabetización en IA, corremos el riesgo de agravar las desigualdades en lugar de reducirlas”.
Si bien casi todos los países de la Región Europea reconocen el potencial de la IA para transformar la atención sanitaria —desde el diagnóstico hasta la vigilancia epidemiológica y la medicina personalizada—, la preparación sigue siendo desigual y fragmentada. Solo cuatro países (el 8 %) cuentan con una estrategia nacional específica de IA para la salud, y otros siete (el 14 %) están desarrollando una.
“Nos encontramos ante una encrucijada», declaró la Dra. Natasha Azzopardi-Muscat, Directora de Sistemas de Salud de la OMS para Europa. «O bien la IA se utiliza para mejorar la salud y el bienestar de las personas, reducir la carga de nuestros profesionales sanitarios y disminuir los costes de la atención sanitaria, o bien podría socavar la seguridad del paciente, comprometer la privacidad y afianzar las desigualdades en la atención. La decisión está en nuestras manos”.
Casi 9 de cada 10 países (86 %) afirman que la incertidumbre jurídica es el principal obstáculo para la adopción de la IA. Ocho de cada 10 países (78 %) señalan las limitaciones financieras como un obstáculo importante. Mientras tanto, menos de 1 de cada 10 países (8 %) cuenta con normas de responsabilidad civil para la IA en salud, que determinan quién es responsable si un sistema de IA comete un error o causa daño.
La situación de España no es muy diferente a la del resto de los países. En un cuestionario concreto sobre la implantación de este tipo de estrategias, el organismo internacional reconoce que se están tomando iniciativas; de hecho alaba la implementación del programa piloto de IA para la detección precoz de enfermedades en atención primaria, pero achaca la falta de una normativa adecuada a los retos que plantea la Inteligencia Artificial y de una hoja de ruta planificada.
“Sin normas jurídicas claras, los profesionales sanitarios pueden mostrarse reticentes a utilizar herramientas de IA y los pacientes pueden no tener una vía de recurso clara si algo sale mal», asegura David Novillo Ortiz, Asesor Regional en Datos, Inteligencia Artificial y Salud Digital. Por ello, la OMS/Europa insta a los países a clarificar la rendición de cuentas, establecer mecanismos de reparación por daños y garantizar que los sistemas de IA se sometan a pruebas de seguridad, equidad y eficacia en el mundo real antes de su uso por parte de los pacientes.
Ia inversión es insuficiente.
Las herramientas de IA están cada vez más presentes en los sistemas de salud de la Región. Treinta y dos países (64 %) ya utilizan diagnósticos asistidos por IA, especialmente en imagen y detección. La mitad de los países de la Región (50 %) ha introducido chatbots de IA para la interacción y el apoyo al paciente, mientras que 26 (52 %) han identificado áreas prioritarias para la IA en salud. Sin embargo, solo una cuarta parte de los países ha asignado fondos para implementar dichas áreas prioritarias.
Entre sus principales motivaciones para adoptar la IA en salud, los países citaron con mayor frecuencia la mejora de la atención al paciente (98 %), la reducción de la presión sobre el personal (92 %) y el aumento de la eficiencia y la productividad (90 %).
El informe insta a los países a desarrollar estrategias de IA que se alineen con los objetivos de salud pública, invertir en personal capacitado en IA, fortalecer las garantías legales y éticas, involucrar al público de forma transparente y mejorar la gobernanza de datos transfronteriza.
“La IA está a punto de revolucionar la atención médica, pero su promesa solo se hará realidad si las personas y los pacientes siguen siendo el centro de cada decisión», concluyó Kluge. “Las decisiones que tomemos ahora determinarán si la IA empodera a los pacientes y a los profesionales de la salud o los deja atrás”.













César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):
Juan José Pedreño, consejero de Salud de Murcia: