El Consejo General de Colegios Farmacéuticos presentó un escrito de alegaciones al anteproyecto de ley del Estatuto Marco, una norma que calificó de "esencial en la regulación sanitaria". La organización colegial defendió en su propuesta técnica que la clasificación de estos profesionales guarde una relación directa con su formación y con la responsabilidad que la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias atribuye a cada uno de ellos.
Según argumentó la entidad coelgial, esta regulación estatal "establece las condiciones laborales de los profesionales sanitarios que tienen la condición de personal estatutario, lo cual no sólo afecta a las condiciones materiales del profesional, sino también a su ejercicio profesional en este ámbito".
El Consejo General planteó también su postura en otros aspectos clave, como es "el reconocimiento de determinadas circunstancias para estos profesionales (penosidad, etc.)" y la garantía de que las unidades asistenciales "se atienden por profesionales con formación y competencia exigidas para ello en la regulación sanitaria". Asimismo, las alegaciones de los farmacéuticos persiguen reforzar los controles sobre la colegiación.
A inicios del pasado mes de junio, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos hizo pública sobre postura sobre la aprobación de la norma, lamentando que el texto saliera adelante "sin el consenso de las profesiones sanitarias", a las que definió como las "responsables últimas de la salud de los ciudadanos". Con esta postura, el sector farmacéutico se sumó a la línea de la Organización Médica Colegial, entidad que también denunció la falta de acuerdo con los profesionales médicos.
La institución sostuvo que una norma de semejante envergadura e impacto sobre el Sistema Nacional de Salud "requería un impulso diferente". A su juicio, el proyecto debió estructurarse desde el "consenso necesario tras meses de negociación y análisis de las propuestas constructivas remitidas desde todos los colectivos sanitarios". Desde el Consejo General consideraron que estas aportaciones técnicas habrían contribuido a mejorar la sostenibilidad y la calidad asistencial del sistema sanitario público, facilitando "unas condiciones más adecuadas para el ejercicio de cientos de miles de profesionales sanitarios". Entre ellos se encuentran los farmacéuticos de hospital y los analistas clínicos, cuyas labores asistenciales con los pacientes "estarán sujetas en gran medida a la futura regulación estatal".
Por todo ello, la corporación farmacéutica reiteró que cualquier reforma que aspire a ser estable y duradera en el ámbito sanitario debe construirse obligatoriamente "desde el diálogo leal y la participación efectiva de todos los agentes implicados". El órgano nacional argumentó que "obviar las aportaciones sectoriales debilita la estructura de las normas que rigen el funcionamiento del personal de salud". Finalmente, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos realizó un llamamiento explícito a las fuerzas políticas con representación en las Cortes Generales. La organización solicitó a los grupos parlamentarios que, durante el próximo proceso de tramitación en el Congreso y el Senado, "se incorporen las propuestas aportadas por las profesiones sanitarias" con el objetivo de "construir el mejor Estatuto Marco posible mediante la vía parlamentaria".


Lilisbeth Perestelo: