Durante la mañana del domingo, García se ha reunido con el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, y con la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), Isabel Muñoz. Posteriormente, ha mantenido un encuentro con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas. La ministra ha agradecido el sobreesfuerzo de los profesionales sanitarios: "Entiendo el agotamiento de los profesionales, pero la presión (asistencial) está disminuyendo."
La ministra ha visitado el Centro de Salud Otero y el Hospital Universitario de Ceuta, donde mantenido encuentros con la Junta de Personal y con representantes del Colegio de Médicos. Posteriormente, se reunirá con organizaciones sociales que trabajan sobre el terreno.
En una comparecencia previa, ha admitido que la situación "ha desbordado las capacidades de la ciudad", pero ha negado rotundamente en repetidas ocasiones que se haya producido un colapso de los servicios sanitarios, que los ceutíes hayan dejado de acudir a las consultas o de recibir la atención habitual y el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas "si se habilitan espacios para garantizar condiciones de salubridad para los migrantes".
"Todos los servicios están perfectamente activos para los ceutíes", ha añadido.
La ministra ha iniciado su intervención con un recuerdo para las personas que han perdido la vida intentando llegar a Ceuta y para sus familias, y ha reconocido el trabajo realizado por los profesionales sanitarios durante estas dos semanas. “En estas dos difíciles semanas no ha habido ningún colapso sanitario. Pero que no haya colapso no significa que no haya tensión y que no haya esfuerzo. Significa exactamente lo contrario: que el esfuerzo lo han hecho ellos y ellas, los profesionales sanitarios”.
El mismo 30 de julio, ha relatado García, INGESA activó el Nivel 1 del Plan de Catástrofes Externas del Hospital Universitario de Ceuta con cinco objetivos: mantener la actividad sanitaria ordinaria de la población ceutí, evitar que la atención a las personas migrantes interfiriese con la del resto de la población, incrementar los puntos de asistencia, diversificar los flujos asistenciales y evitar la concentración de pacientes en un único dispositivo.
Todo en orden
Durante estas dos semanas, ha insistido, no se ha suspendido ni aplazado una sola consulta ni una sola intervención programada. Desde el primer día se establecieron circuitos diferenciados y se reforzó la asistencia mediante la apertura de los centros de salud en horario de mañana y tarde, dispositivos específicos durante fines de semana y festivos y un punto de atención en la playa del Trampolín.
La distribución de la asistencia ha permitido, además, descargar la presión sobre el hospital: el 60% de las atenciones se ha canalizado a través de Atención Primaria y el 40% por las Urgencias hospitalarias. El Hospital Universitario dispone actualmente de 212 camas funcionantes, de las que 101 están ocupadas y 111 permanecen libres, sobre una capacidad máxima de 246.
“Hemos podido responder a una situación excepcional, con un incremento muy importante de la demanda asistencial, sin alterar la atención sanitaria ordinaria de los ceutíes, sin saturar el hospital y utilizando de forma ordenada todos los recursos disponibles”.
La ministra ha señalado que “la planificación, la anticipación y el trabajo de todos los profesionales han permitido que el sistema sanitario de Ceuta respondiera con solvencia en un momento especialmente exigente”.
Las cifras del Ministerio
Entre el 31 de julio y el 14 de agosto, INGESA ha realizado 5.801 asistencias, a las que se suman más de 2.500 atenciones prestadas por el dispositivo de refuerzo de Cruz Roja en la playa del Trampolín. El mayor pico asistencial, ha resaltado la ministra, se registró el 31 de julio, con 1.149 atenciones en un solo día. El 14 de agosto fueron 322, lo que supone una reducción del 72% respecto al momento de máxima presión. Durante este periodo, las cifras diarias han oscilado entre las 221 asistencias del 3 de agosto y las 418 del día 8, hasta estabilizarse en torno a una media de 330 atenciones diarias.
Actualmente hay 28 pacientes migrantes ingresados y el hospital mantiene la mitad de sus camas funcionantes disponibles. A ello se suma la incorporación de más de 60 profesionales de refuerzo, manteniendo las vacaciones y los descansos de la plantilla. “Hemos tenido capacidad para atender a miles de personas en muy poco tiempo, absorber el momento de mayor presión y recuperar progresivamente una situación de estabilidad”.
García ha atribuido esta evolución a la planificación de INGESA, la coordinación entre los diferentes dispositivos y, especialmente, al esfuerzo de los profesionales sanitarios y del conjunto de trabajadores públicos que han participado en la respuesta. Una vez estabilizada la presión asistencial, la ministra ha señalado que la principal preocupación sanitaria se encuentra en las condiciones de insalubridad en las que permanecen muchas de las personas llegadas a la Ciudad Autónoma. “En Ceuta no hay una crisis sanitaria: tenemos una crisis humanitaria con un importante riesgo sanitario”.
García ha explicado que la actuación más urgente pasa ahora por prevenir esos riesgos mejorando las condiciones en las que permanecen estas personas. “La actuación sanitaria más urgente ya no está dentro del hospital: está en garantizar unas condiciones dignas y seguras fuera de él. Y eso pasa, en primer lugar, por sacar a la gente de la playa”.
El Ministerio de Sanidad ha reforzado el trabajo que viene realizando el personal de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Ceuta con la participación del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES). Desde este lunes, un profesional del CCAES se desplazará a Ceuta para trabajar sobre el terreno y colaborar técnicamente con la Ciudad Autónoma, administración competente en materia de salud pública, en la reducción de los riesgos sanitarios. La prioridad en este momento es garantizar condiciones adecuadas de agua, higiene, saneamiento y alojamiento, con el objetivo de disminuir cuanto antes los riesgos asociados a la situación de estas personas.
La ministra ha concluido reconociendo también la respuesta de la sociedad ceutí y el trabajo desarrollado durante estas dos semanas por profesionales, organizaciones sociales, voluntariado y ciudadanía. García ha defendido la necesidad de proteger este esfuerzo colectivo frente a quienes intenten utilizar una crisis humanitaria para señalar, enfrentar o alimentar discursos racistas.
“Vamos a seguir poniendo todos los recursos sanitarios que hagan falta durante todo el tiempo que hagan falta”, ha asegurado. La ministra ha cerrado su intervención subrayando que “nuestra responsabilidad es doble y no admite renuncias: garantizar toda la normalidad a los ceutíes y toda la dignidad a quienes llegan”.



Lilisbeth Perestelo: