España mantiene una posición destacada a nivel internacional en investigación clínica en cáncer gracias a la experiencia de los profesionales sanitarios y a la capacidad investigadora de los hospitales. Sin embargo, conservar este liderazgo exige reducir las barreras administrativas, coordinar mejor la labor entre centros y facilitar que los pacientes accedan a ensayos clínicos más ágiles y eficientes. Esta fue la principal conclusión expuesta por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) durante una rueda de prensa previa al ‘Congreso ESMO 2026’, que se celebra en Madrid del 23 al 27 de octubre.
En 2025 se autorizaron en España 962 ensayos clínicos con medicamentos, de los cuales 378 correspondieron a la especialidad de oncología, lo que supuso cerca del 40 % del total según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Javier de Castro, presidente de SEOM, señaló que este dato demuestra que España es líder mundial en ensayos clínicos en cáncer gracias al trabajo de los profesionales, los grupos cooperativos y una estructura sanitaria que permitió agilizar estos estudios. No obstante, advirtió de la necesidad de simplificar los procedimientos, puesto que la regulación europea no debería perjudicar a países que cuentan con trámites más ágiles, sino favorecer que todos alcancen ese grado de rapidez y eficiencia.
Garantizar que los pacientes participen en las investigaciones independientemente del hospital en el que reciban atención médica constituye otro de los grandes retos del sector sanitario. La falta de información, las dificultades para desplazarse y las desigualdades en los recursos de los centros suelen limitar la presencia de los usuarios en este tipo de procesos. Javier Puente, secretario de la Junta Directiva de SEOM y jefe de la Unidad de Tumores urológicos del Hospital Clínico San Carlos, explicó que las barreras se acumulan al conocer la existencia de un estudio adecuado, llegar a tiempo a la valoración y asumir el número de visitas requeridas. Para solucionar esta situación, defendió reforzar la coordinación hospitalaria y agilizar las derivaciones.
Para avanzar hacia una mayor equidad, Puente planteó cuatro prioridades operativas: mejorar la información disponible, acelerar las derivaciones entre centros, reducir las barreras de participación y acortar los tiempos de puesta en marcha de las investigaciones. Asimismo, destacó la función divulgativa de SEOM junto con las asociaciones de pacientes, así como la promoción de herramientas como el Registro Español de Estudios Clínicos (REec) y el sistema europeo de información sobre ensayos clínicos (CTIS). El objetivo final reside en facilitar que cualquier paciente pueda ser valorado para ingresar en un ensayo adecuado, aun cuando este se ejecute en otra instalación hospitalaria.
Carga administrativa e información inútil
Por su parte, Andrés Cervantes, expresidente de ESMO, puso el foco en la ineficiencia que supone recopilar entre 10 y 20 veces más información de la que finalmente se utiliza para solicitar la autorización de un fármaco. Esta práctica genera una notable carga administrativa sobre los equipos investigadores y restringe los recursos que podrían destinarse a otras labores científicas. Cervantes subrayó que si esa información no se usa para la aprobación de un medicamento, resulta indispensable racionalizar su recogida y eliminar los procedimientos prescindibles.
Para corregir este problema, ESMO impulsó una iniciativa dentro del Foro Estratégico de la Industria de la ESMO, en colaboración con la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO). La medida busca simplificar el registro de datos y recortar actuaciones innecesarias en los estudios, contribuyendo a estructurar un entorno de investigación más sostenible a escala mundial. Además, el expresidente de ESMO criticó las trabas del Reglamento europeo sobre productos sanitarios para diagnóstico in vitro (IVDR), cuyos requisitos retrasan en ocasiones la incorporación de personas a los ensayos.
Cervantes valoró los avances alcanzados en España mediante la colaboración entre SEOM, Farmaindustria, la AEMPS y la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios, que acordaron establecer una vía rápida para nuevos medicamentos, especialmente en ensayos de fase 1 aplicados por primera vez en humanos. Sin embargo, advirtió de que estas mejoras no suceden de forma homogénea en Europa. Por ello, la sociedad europea continúa trabajando con los agentes implicados para favorecer una regulación más eficiente que permita que la llegada de nuevos medicamentos a los pacientes sea más rápida, menos burocrática y más eficaz.
Digitalización para optimizar los procesos
La transformación digital y la inteligencia artificial también ocuparon un lugar central durante el encuentro como herramientas clave para gestionar datos, monitorizar enfermos y avanzar hacia estudios más eficientes. Elena Castro, oncóloga médica del Hospital Universitario 12 de Octubre, remarcó el potencial del análisis de datos clínicos para impulsar la investigación, aunque advirtió sobre los retos de su interpretación. La cantidad de información generada es abrumadora y exige regular su aprovechamiento para extraer conclusiones válidas que beneficien el conocimiento del cáncer.
En esta misma línea, De Castro añadió que las herramientas digitales modernas permiten mejorar la captura de datos y la monitorización de pacientes en comparación con los métodos tradicionales. Finalmente, SEOM y ESMO insistieron en la importancia de respaldar la investigación académica independiente encabezada por los grupos cooperativos. Simplificar los procedimientos no solo mejorará la atención sanitaria y reducirá costes asociados, sino que contribuirá directamente a garantizar la sostenibilidad del sistema de salud.


César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia:
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.:
Lilisbeth Perestelo: