La FDA estadounidense ha publicado la versión definitiva de su guía para fabricantes de productos de terapia celular y génica con el objetivo de establecer un plan integral, asentado en criterios científicos y de análisis de riesgo, que certifique que estos medicamentos alcanzan los estándares de potencia exigidos. La directriz técnica introduce el concepto de estrategia de garantía de potencia, diseñado para que las compañías evalúen y verifiquen de forma sistemática que cada lote de producción ofrece la capacidad terapéutica esperada antes de que sea administrado a los pacientes en los centros sanitarios.
Esta nueva normativa reemplaza a la directriz sobre pruebas de potencia para productos celulares y génicos que la autoridad sanitaria estadounidense mantenía vigente desde 2011. La regulación atañe a tratamientos orientados a patologías graves y cuadros clínicos que comprometen la vida, donde la constancia del efecto biológico resulta determinante para el pronóstico de los afectados. La legislación vigente exige a los desarrolladores constatar que las terapias actúan según lo previsto tanto en el momento de la autorización como a lo largo de todo el periodo de comercialización, por lo que el documento detalla las recomendaciones oficiales para dar cumplimiento a dicho mandato.
El director del CBER, Karim Mikhail, defendió la trascendencia del documento en el ámbito de la práctica clínica. «Los pacientes que reciben terapias celulares y genéticas a menudo están luchando contra enfermedades graves o potencialmente mortales, como cánceres y enfermedades raras, y merecen la seguridad de que el producto que se les administra funcionará como se espera.», subrayó el responsable del organismo regulador, quien recalcó el compromiso institucional con los estándares de calidad y la seguridad de las personas tratadas.
El texto técnico proporciona un marco flexible basado en el riesgo que aconseja integrar los análisis de potencia en cada uno de los tramos de la vida del medicamento. Este recorrido abarca desde las solicitudes iniciales de investigación clínica hasta el procedimiento de autorización de comercialización y la posterior verificación poscomercialización en la práctica médica real.
Control integral del proceso productivo
Entre los puntos esenciales del texto figura el control exhaustivo sobre la variabilidad intrínseca de las materias primas utilizadas al inicio del proceso. Asimismo, la autoridad sanitaria detalla las comprobaciones analíticas que deben ejecutarse durante la fabricación intermedia y las pruebas de laboratorio analíticas finales destinadas a corroborar que cada partida posee la actividad biológica vinculada al beneficio clínico previsto para el paciente.
La directriz incorpora consideraciones específicas orientadas a responder a las dificultades técnicas de ciertas modalidades complejas, entre las que sobresalen las formulaciones con periodos de validez breves, los tratamientos basados en vectores virales y las terapias dirigidas a un único paciente. En estas últimas, la escasa disponibilidad de muestra y los tiempos de entrega reducidos complican las dinámicas habituales de control de calidad en el laboratorio.
Al proporcionar una metodología predecible a las entidades que investigan en este ámbito, la guía pretende agilizar la llegada de opciones terapéuticas a enfermos que carecen de alternativas sanitarias. Desde el organismo regulador remarcan que estas directrices afianzan la protección ciudadana mediante exigencias de calidad técnica rigurosas, estimulan el desarrollo científico al reducir la incertidumbre administrativa y refuerzan la solidez de la cadena de producción de unos productos sanitarios que presentan una complejidad singular.
Para profundizar en el contenido de la directriz y facilitar su adopción práctica por parte de las entidades implicadas, la agencia estadounidense programó un seminario web informativo dirigido a los agentes del sector que tendrá lugar el 10 de diciembre de 2026.





María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps).:
César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia:
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.: