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Un plan de acogida para el paciente con asma grave diseñado desde Farmacia Hospitalaria

Desde la Farmacia Hospitalaria se persigue dar una respuesta más eficaz al paciente con estas patologías

En 2022-2023, desde el servicio Farmacia del Hospital Ramón y Cajal se lanzó el proyecto Asfarma, para la humanización en la atención al paciente con asma grave. El objetivo era  aplicar una serie de medidas que puedan impactar positivamente, en los resultados en salud. El objetivo era definir desde la Farmacia Hospitalaria, la unidad de asma ideal que respondiese a las necesidades de sus usuarios. 

El resultado de aquel trabajo fueron 7 soluciones transformadoras, entre ellas el diseño de un plan de acogida (onboarding), como “una de las tareas prioritarias”, según explica Hilario Martínez Barros, farmacéutico del hospital madrileño y uno de los impulsores de esta iniciativa. Las razones por las se decantaron priorizar este plan se basan en tres puntos: “Tiene un elevado componente emocional para los pacientes; marca la relación paciente-profesional; y se proporciona mucha información (sobre el asma, el funcionamiento de la unidad, etc) que conviene que esté lo más estructurada posible, sea uniforme por parte de todos y, en la medida de lo posible, se adapte a cada individuo”, explica Martínez Barros.

Los resultados de este trabajo han sido publicados en Farmacia Hospitalaria en un trabajo firmado por además de por Martínez Barros, por María Muñoz García, Darío Antolín Amérigo, Silvia Sánchez Cuéllar, Ana Morales Tirado, Ana de Andrés Martín, Gonzalo de los Santos Granados, Laura Yeguas Ramírez, Enrique Blitz Castro, Alfonso Santamaría Gadea, Belén de la Hoz Caballer, Sagrario Martín Aragón, David González de Olano, Ana María Álvarez-Díaz; un conjunto multidisciplinar de farmacéuticos hospitalarios, alergólogos e investigadores.

El trabajo usó una metodología basada en un diseño centrado en las personas, “que trata de crear productos o procesos que sean útiles y utilizables por los usuarios finales al adaptarse a sus necesidades reales”. Por ello, explica Martínez Barros, “se les involucra a lo largo de todo el proceso, en primer lugar, para conocer a fondo su experiencia y los puntos clave que la determinan y, posteriormente, se les hace partícipe del diseño de las soluciones. El resultado final tiene como objetivo no sólo que realice las tareas previstas (es decir, que sea funcional), sino también que la experiencia sea agradable”. 

El plan consiste en establecer una incorporación controlada a la unidad, “entendiendo por controlada a que esté dotada de una estructura y/o protocolo común”. Para ello se diseñaron tres ejes. En primer lugar la información que debía proporcionarse al paciente y en qué momento: esto abarca tanta información sobre el asma (qué es, los inhaladores...) como sobre la unidad (quiénes somos, funcionamiento, localización, contacto...); en segundo lugar, la detección sobre cuales son los momentos claves de la acogida, incluyendo a los profesionales que intervienen y finalmente la definición del material que se proporciona al usuario.

Entre otras, se recuperan algunas soluciones del proyecto Asfarma que podían ser de utilidad en esta acogida, que ya están recogidas en los puntos anteriores, tales como el kit de aterrizaje (conjunto de artefactos e información que se deben entregar al paciente a su llegada a la unidad), el diario del paciente (documento para anotar de forma estructurada aspectos relacionados con la enfermedad y su experiencia), etc.

“El farmacéutico sí ha participado en el diseño y el contenido del material que debe entregarse, especialmente aquel que involucra a la medicación sea o no de dispensación hospitalaria. En este caso concreto nosotros hemos impulsado la realización de este proyecto en un marco más de la innovación, pero otros hospitales que deseen implementar algo similar sin duda el farmacéutico es una figura que está especializada a trabajar por procesos y que, por tanto, aportará valor en el diseño de la acogida, aunque no forme parte directa de esos primeros contactos”, explica Martínez Barros.

El plan acaba de comenzar esta misma semana reclutando a los pacientes que van a servir para hacer un estudio de validación sobre las medidas que se van a poner en marcha y en el que incluirán centenar y medio de personas. 

Desde la Farmacia Hospitalaria se persigue dar una respuesta más eficaz al paciente con asma grave que suele llegar a este servicio, generalmente, con problemas en un control adecuado de la enfermedad, que pueda necesitar monoclonales, problemas de adherencia… aproximadamente el 3-4% de todos los pacientes que tienen en asma.

De cara al futuro, una vez los resultados validen la necesidad de la implantación del programa y generar un caldo de cultivo, que “ayude a empezar a ver las cosas de otra manera”, a cambiar las formas de organización y a “aportar una base a la transformación orientada al bienestar del paciente”.

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