Terapéutica

Un estudio confirma el papel de la farmacia comunitaria en la detección temprana de la ERC

Un estudio observacional multicéntrico realizado en 141 farmacias comunitarias de toda España confirma la eficacia y fiabilidad del cribado de la enfermedad renal crónica mediante la medición de creatinina y el cálculo de la tasa de filtración glomerular, con resultados comparables a otros entornos asistenciales.

Un estudio observacional multicéntrico realizado en farmacias comunitarias de toda España confirmó la eficacia y la fiabilidad del cribado de la enfermedad renal crónica (ERC) mediante la medición de creatinina en sangre y el cálculo de la tasa de filtración glomerular (TFG). Los resultados obtenidos fueron comparables a los de otros entornos sanitarios y reforzaron el papel de la farmacia comunitaria como un recurso relevante en futuras estrategias de detección precoz de esta patología.

El estudio, denominado Crierfac, fue impulsado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Ssemergen, la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (Sefac) y AstraZeneca. Su objetivo fue evaluar la eficacia del cribado de la ERC en personas sin diagnóstico previo a través de un modelo desarrollado en farmacias comunitarias.

En el trabajo participaron 141 farmacias comunitarias distribuidas en 40 provincias españolas, que incluyeron a un total de 2.116 pacientes. Todos ellos fueron sometidos a una medición de creatinina en sangre y al cálculo de la TFG mediante la fórmula CKD-EPI, con el fin de identificar posibles alteraciones de la función renal.

Resultados del cribado en farmacia comunitaria

Según los resultados finales del estudio, el 75,2 por ciento de los participantes obtuvo un resultado negativo en el cribado, mientras que el 19,3 por ciento presentó un resultado positivo y fue derivado a Atención Primaria tras la primera o la segunda evaluación. Estos datos permitieron constatar la capacidad de la farmacia comunitaria para identificar de forma temprana a personas con posible ERC.

En función del resultado obtenido, los participantes fueron clasificados en distintos grupos. Las personas con una TFG superior a 60 ml/min/1,73 m² se consideraron sin indicios de enfermedad renal crónica y no requirieron seguimiento adicional. Aquellas con valores de TFG entre 45 y 60 ml/min/1,73 m² fueron citadas para una segunda evaluación al cabo de un mes, con el objetivo de confirmar o descartar una alteración persistente de la función renal.

Por último, las personas con una TFG inferior a 45 ml/min/1,73 m² se consideraron con un resultado positivo para ERC y fueron derivadas a su médico de cabecera para una valoración clínica más exhaustiva y la adopción de las medidas oportunas. Este circuito permitió establecer un proceso estructurado de cribado y derivación desde la farmacia comunitaria hacia Atención Primaria.

Coordinación con Atención Primaria

Los resultados del estudio pusieron de relieve el potencial de la colaboración entre la farmacia comunitaria y Atención Primaria para mejorar la continuidad asistencial. La participación de ambos ámbitos se consideró un elemento clave para el éxito del cribado y para garantizar el seguimiento adecuado de los pacientes con resultados positivos o dudosos.

La especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Ensanche de Vallecas, María Lourdes Martínez-Berganza, destacó que “un programa de cribado como este podría integrarse en la práctica de la farmacia comunitaria, especialmente si se refuerzan los mecanismos de coordinación con atención primaria”. En este sentido, subrayó que “sería esencial establecer circuitos de comunicación claros y bidireccionales entre la oficina de farmacia y el centro de salud, de modo que se garantice la continuidad asistencial y se facilite el seguimiento del paciente”.

Desde Atención Primaria también se valoró el impacto del trabajo conjunto en términos de prevención y detección temprana. La especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Atención Primaria Dr. Robert, en Badalona, Noemí Pérez-León, señaló que “este trabajo coordinado refuerza el papel de la farmacia como agente de salud pública y contribuye a una atención más preventiva, accesible y centrada en el paciente”.

El papel del farmacéutico comunitario

Desde la farmacia comunitaria, los profesionales participantes resaltaron el valor añadido de este tipo de iniciativas más allá de la dispensación de medicamentos. Luis Salar, farmacéutico participante en el estudio, recalcó que “este tipo de iniciativas permiten demostrar que la farmacia va más allá de la dispensación de medicamentos y puede desempeñar un papel activo en la prevención y detección precoz de enfermedades”.

Además, destacó que “la cercanía y la relación de confianza que el farmacéutico mantiene con sus pacientes, muchos de ellos desde hace años, hacen que este tipo de programas sean bien acogidos y percibidos como una acción natural orientada a su bienestar”. Esta proximidad facilitó la participación de personas sin diagnóstico previo y favoreció la aceptación del cribado en el entorno comunitario.

El estudio también evidenció la capacidad operativa de la farmacia comunitaria para desarrollar procedimientos protocolizados de cribado, con criterios homogéneos de medición, clasificación y derivación. La utilización de la fórmula CKD-EPI y la definición de umbrales claros de TFG permitieron estandarizar la actuación en las distintas farmacias participantes.

Importancia de la detección precoz

La detección temprana de la enfermedad renal crónica resultó especialmente relevante en el contexto de una patología que suele evolucionar de forma silenciosa. Según los datos recogidos en el propio material del estudio, la ERC afecta a cerca del 10 por ciento de la población mundial, con variaciones entre países. En España, la prevalencia se sitúa en torno al 15 por ciento y aumenta con la edad, hasta alcanzar el 27,9 por ciento en personas mayores de 70 años.

Los síntomas de la ERC suelen pasar desapercibidos hasta fases avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son más limitadas. Por este motivo, la identificación precoz de alteraciones en la función renal se consideró un elemento clave para mejorar el abordaje clínico y reducir el impacto de la enfermedad.

En este contexto, el estudio Crierfac mostró que la farmacia comunitaria puede contribuir de forma efectiva a la detección precoz de la ERC en población sin diagnóstico previo, actuando como un punto de acceso cercano y accesible al sistema sanitario. Los resultados comparables a otros entornos asistenciales reforzaron esta idea y abrieron la puerta a su posible integración en estrategias más amplias de salud pública.

Un modelo extrapolable

Los impulsores del estudio señalaron que el modelo evaluado podría servir de base para futuras iniciativas de cribado en el ámbito comunitario, siempre que se mantenga una adecuada coordinación con Atención Primaria. La experiencia adquirida en este proyecto permitió identificar los elementos necesarios para garantizar la calidad del proceso, desde la formación de los profesionales hasta la definición de los circuitos de derivación.

El estudio también puso de manifiesto la capacidad de la farmacia comunitaria para asumir nuevas funciones asistenciales en el marco de la prevención y la detección precoz de enfermedades crónicas. La participación de 141 farmacias en 40 provincias evidenció la posibilidad de desplegar este tipo de programas a gran escala.

En conjunto, los resultados del estudio Crierfac confirmaron que la implicación de la farmacia comunitaria en el cribado de la enfermedad renal crónica resultó eficaz y fiable, y que su integración en estrategias coordinadas con Atención Primaria puede aportar valor añadido al sistema sanitario en el ámbito de la prevención.

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