El análisis de las Cuentas Nacionales de Transferencia (NTA) para España, correspondiente al ejercicio 2022, ofrece una radiografía precisa de cómo la variable salud condiciona la economía de los individuos a lo largo de su vida. El informe, elaborado por investigadores de FEDEA y diversas instituciones académicas, señala que el sistema sanitario público español actúa como un mecanismo de redistribución fundamental, con un impacto que se intensifica de forma sustantiva al entrar en la madurez.
Dinámica del gasto sanitario
El perfil de los consumos en especie, donde la sanidad es protagonista junto a la educación, presenta una distribución irregular marcada por las necesidades biológicas y sociales de cada etapa. Según los datos obtenidos de las Cuentas Etarias de los Miembros de los Hogares (CEMH), la sanidad muestra un primer pico de intensidad en los años iniciales de vida. Tras este periodo, el gasto se mantiene en niveles moderados y estables durante la juventud y la primera etapa de la edad adulta.
Sin embargo, el punto de inflexión se sitúa en el entorno de los 55 años. A partir de esa edad, el consumo de servicios de salud e intervenciones sanitarias inicia un crecimiento pronunciado que no se detiene hasta las fases finales del ciclo vital. Este incremento es uno de los factores que explica por qué el consumo público es mayor en los individuos de edades avanzadas que en los grupos de edad intermedia.
Déficit del ciclo vital
Este comportamiento del gasto sanitario influye directamente en lo que la metodología NTA define como déficit de ciclo vital. Esta magnitud representa la diferencia entre el consumo total de una persona y sus rentas laborales. En España, los individuos mayores de 60 años entran en una situación deficitaria persistente porque sus ingresos del trabajo caen sustancialmente mientras que sus necesidades de consumo, impulsadas por la sanidad, se mantienen o crecen.
Hacia los 80 años, el consumo total empieza a reducirse ligeramente, pero el peso de la sanidad dentro de ese consumo sigue siendo determinante. El estudio resalta que, a partir de los 65 años, las prestaciones públicas más que duplican la cuantía de las obtenidas por los jóvenes, debido principalmente al efecto combinado de las pensiones y la atención sanitaria.
Fiscalidad en salud
Un aspecto relevante para el sector es el análisis del IVA y su impacto en el consumo privado de productos relacionados con la salud. El informe revela que, aunque el consumo privado general crece hasta los 75 años, la recaudación por IVA disminuye a partir de los 65 años.
Esta aparente contradicción se explica por la composición de la cesta de la compra de los mayores. Las personas de edades avanzadas destinan una mayor proporción de sus recursos a productos que gozan de tipos reducidos, superreducidos o exenciones, como es el caso de los medicamentos y otros productos sanitarios de primera necesidad. El tipo medio efectivo del impuesto aumenta hasta los 50 años, momento en el que inicia un descenso continuado que favorece la capacidad de gasto de los pensionistas en bienes preferentes.
Sostenibilidad y envejecimiento
La principal aportación del trabajo, según sus autores, es establecer una base metodológica para la producción recurrente de estas cuentas. En un contexto de envejecimiento demográfico intenso como el que afronta España, disponer de datos anuales resulta crítico para evaluar la sostenibilidad del sistema.
El sector público asume un papel dual: como canalizador de transferencias monetarias y como proveedor de servicios en especie. El componente sanitario, por su propia naturaleza, concentra la redistribución hacia los mayores, ampliando la brecha entre lo que este colectivo aporta a través de impuestos y lo que recibe del Estado del bienestar.
Los resultados confirman que el hogar también opera como una institución aseguradora, especialmente para los jóvenes, pero es el sector público quien sostiene el grueso de la factura sanitaria en la vejez. Este marco proporciona una evidencia sólida para discutir la equidad intergeneracional en un país donde las bases gravadas y los programas de gasto están íntimamente ligados a la estructura etaria de la población

Lilisbeth Perestelo:
César Hernández, director general de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad:
Kilian Sánchez, secretario de Sanidad del PSOE y portavoz de la Comisión de Sanidad del Senado.:
Rocío Hernández, consejera de Salud de Andalucía:
Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE):