El consejero de Salud, César Pascual, ha presentado en el Hospital Sierrallana el 'Plan de Prevención del Suicidio en Cantabria 2026-2029', la hoja de ruta que marcará las actuaciones del sistema sanitario y de las distintas administraciones implicadas para prevenir la conducta suicida, mejorar la detección precoz y reforzar la atención a las personas en situación de riesgo y a sus familias.
Durante su intervención, Pascual explicó que el documento es el resultado de un largo proceso de trabajo conjunto entre profesionales del Servicio Cántabro de Salud, la Consejería de Salud y asociaciones vinculadas a este ámbito. El consejero defendió la necesidad de abordar el suicidio desde el rigor y la responsabilidad, advirtiendo de que este problema vivió atrapado entre dos errores, el silencio y la simplificación. Pascual recordó que durante años apenas se habló de este problema por temor a consecuencias, mientras que posteriormente surgió la creencia de que bastaba con visibilizarlo para resolverlo.
El responsable de la sanidad regional insistió en que la conducta suicida afecta a todas las edades y constituye un desafío que trasciende el ámbito sanitario. Para el consejero, este no es un problema sanitario, sino un problema de toda la sociedad, por lo que apeló a la implicación de familias, docentes, entrenadores deportivos, profesionales sanitarios y del conjunto de la ciudadanía para detectar cambios de comportamiento y señales de alerta que permitan actuar de forma temprana. Uno de los mensajes centrales de la presentación fue la necesidad de comprender el sufrimiento que hay detrás de estas conductas.
El documento parte de la evidencia de que la conducta suicida es un fenómeno complejo y multifactorial que requiere una respuesta transversal. Según recoge el plan, Cantabria registró en 2022 una tasa ajustada de mortalidad por suicidio de 10,05 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, mientras que en 2023 descendió hasta 7,80. Asimismo, durante el pasado año el teléfono 024 de prevención a la conducta suicida atendió más de 742 llamadas procedentes de la comunidad autónoma.
Ejes estratégicos de la norma
Para dar respuesta a esta realidad, el Plan de Prevención del Suicidio en Cantabria 2026-2029 se estructura en siete grandes ejes estratégicos, 21 líneas de actuación y 82 acciones concretas que abarcan desde la sensibilización social y la alfabetización en salud mental, hasta la atención integral, el seguimiento clínico, la reducción del estigma, la mejora de los sistemas de información y la investigación aplicada.
Entre sus principales objetivos figuran la reducción de la tasa de suicidio en Cantabria, el fortalecimiento de la detección precoz y la continuidad asistencial, así como el desarrollo de estructuras de gobernanza sólidas que garanticen la coordinación interinstitucional y la evaluación continua. La norma también apuesta por reforzar la formación y capacitación de los profesionales, la intervención multidisciplinar y coordinada entre los diferentes ámbitos implicados, y la postvención.
Con la puesta en marcha de este plan, el Gobierno de Cantabria refleja su compromiso con la salud mental a través de medidas que incluyen el refuerzo de los equipos de salud mental, la incorporación de psicólogos clínicos en Atención Primaria, la mejora de infraestructuras, la ampliación de recursos para la infancia y la adolescencia, y el sostenimiento de una red asistencial continua.



Lilisbeth Perestelo: