Profesión

Farmacéuticos de Guipúzcoa advierten sobre el uso medicamentos para dormir sin control

Ante el incremento del insomnio en verano, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guipúzcoa instó a evitar la automedicación con psicofármacos. La institución remarcó que los tratamientos para dormir requieren siempre supervisión de un profesional.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guipúzcoa (COFG) ha recordado que la adopción de una correcta higiene del sueño constituye la mejor herramienta para combatir el insomnio. La entidad colegial incide en la necesidad de evitar la automedicación y advirtió de que la utilización prolongada de fármacos para dormir requiere una supervisión continuada por parte de un profesional sanitario. Mantener la estancia fresca, prescindir de las pantallas antes de acostarse, guardar una hidratación adecuada y respetar una rutina diaria son algunas de las recomendaciones para mejorar el descanso durante la época estival.

El insomnio se define como la insatisfacción con la cantidad o la calidad del sueño que persiste al menos tres noches por semana durante un periodo mínimo de tres meses. Esta alteración repercute negativamente en la vida cotidiana de las personas y no puede atribuirse a ninguna otra enfermedad médica o mental. Las farmacéuticas Usua Cilveti y Ane Otaegui explicaron que esta patología suele manifestarse mediante la dificultad para conciliar el descanso, despertares frecuentes a lo largo de la noche o un despertar demasiado temprano sin opción de volver a dormirse, dos síntomas recurrentes en la población de mayor edad.

Las especialistas explicaron que el sueño experimenta transformaciones a medida que la persona avanza en edad. En las personas mayores resulta habitual dormir entre 6,5 y 7 horas, sufrir un mayor número de despertares nocturnos, registrar un periodo de sueño profundo más corto y presentar una mayor sensibilidad frente a condicionantes externos como la luz o los ruidos ambientales. A estas circunstancias se suman otros factores como las micciones nocturnas, el dolor derivado de patologías crónicas o la ansiedad.

La prevalencia del trastorno se incrementa con los años y afecta de forma más intensa a las mujeres y a personas que padecen otras patologías de base. Según los datos trasladados por el colectivo farmacéutico, la dolencia afecta a un porcentaje comprendido entre el 12 % y el 40 % de la población mayor de 65 años. En el colectivo femenino, las variaciones hormonales condicionan el descanso a lo largo de las distintas etapas vitales, ya que la probabilidad de sufrir insomnio aumenta desde la pubertad y puede agravarse durante el embarazo y la perimenopausia. Asimismo, la bajada de estrógenos en el climaterio propicia un sueño más ligero y propicia la aparición de sofocos.

Criterios no farmacológicos en las guías

Las consecuencias de este problema abarcan desde el cansancio y la somnolencia diurna hasta la disminución de la concentración, la memoria y el rendimiento físico e intelectual. De igual forma, eleva el riesgo de sufrir ansiedad, depresión y dolencias cardiovasculares, además de incrementar la posibilidad de caídas y accidentes. Frente a esta situación, las profesionales subrayaron que las principales guías de práctica clínica colocan las medidas no farmacológicas como la primera opción terapéutica ante el insomnio.

Para abordar esta circunstancia, las farmacéuticas aconsejaron mantener horarios estables para acostarse y levantarse, limitar las siestas a un máximo de 20 minutos y realizar ejercicio físico durante el día, evitando su práctica en las horas inmediatamente anteriores al descanso. También recomendaron cenar de manera ligera, restringir el consumo de cafeína y alcohol, reducir la exposición a pantallas electrónicas y asegurar que el dormitorio permanezca oscuro, silencioso y a una temperatura adecuada. Si transcurridos unos 20 minutos no se logra conciliar el sueño, se aconseja levantarse de la cama y llevar a cabo una actividad relajante hasta sentir somnolencia.

Cilveti y Otaegui enfatizaron que las terapias farmacológicas destinadas al insomnio deben usarse de forma exclusiva cuando las prescriba un profesional sanitario y durante el periodo de tiempo más breve posible. En este sentido, las guías clínicas desaconsejan el empleo prolongado de benzodiacepinas y otros fármacos hipnóticos, de forma especial en personas mayores, debido a que incrementan el riesgo de sufrir dependencia, deterioro cognitivo, caídas y fracturas óseas. Las expertas sugirieron revisar los hábitos de descanso y consultar con la oficina de farmacia antes de iniciar cualquier tratamiento.

Durante los meses de verano, las elevadas temperaturas entorpecen la conciliación del descanso. El COFG aconsejó ventilar la vivienda a primera hora de la mañana y por la noche, recurrir a ropa de cama ligera elaborada con tejidos naturales y tomar una ducha templada antes de acostarse para reducir la temperatura corporal. Por último, la organización recordó que algunos medicamentos pueden influir en la regulación térmica o la hidratación, por lo que instó a los pacientes a consultar al farmacéutico si detectan problemas continuados o dudas sobre su medicación habitual.

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