La gripe representa una amenaza para la salud comunitaria que va más allá de su afección en la población de edad avanzada. Los niños y adolescentes sufren complicaciones graves e incluso la muerte a causa de esta infección. Por este motivo, la vacunación antigripal infantil persigue dos metas complementarias: la protección directa de los propios menores y la disminución en la transmisión del virus. Esta menor circulación del patógeno genera una protección indirecta en otros grupos de población, especialmente en personas mayores y pacientes con patologías crónicas.
Esta estrategia de prevención se analizó durante el taller ‘La gripe no entiende de edades: el papel de niños y adolescentes en la enfermedad del adulto’, impartido por Sonia Vázquez, integrante del Grupo de Trabajo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), en el transcurso del VIII Congreso de la Sociedad Madrileña de Médicos Generales y de Familia (SEMG Madrid).
Desde el primer nivel asistencial, los profesionales sanitarios desempeñan una función esencial para informar a las familias, resolver dudas sobre las inmunizaciones y fomentar medidas preventivas. Vázquez, que ejerce como médica de familia en el Centro de Salud Paseo Imperial de Madrid, señaló que la gripe conlleva consecuencias severas en las etapas infantiles. Por ello, la comunicación de los beneficios individuales y colectivos de la vacunación resulta un factor determinante para mejorar la percepción del riesgo y facilitar la toma de decisiones informadas por parte de los progenitores.
La médica de familia remarcó que la enfermedad no constituye un proceso banal en la infancia. La vacuna proporciona una protección directa a los menores, una premisa fundamental para prevenir complicaciones graves y reducir los ingresos hospitalarios vinculados a esta infección respiratoria. Además, la inmunización en este segmento de edad disminuye la carga global de la patología en todos los tramos de edad.
La reducción de la incidencia gripal en la infancia ayuda a proteger al conjunto de la comunidad. En este escenario, la Atención Primaria actúa como una pieza clave para incrementar las coberturas de vacunación, mitigar el impacto del virus en el sistema sanitario y avanzar hacia una cobertura preventiva de mayor alcance poblacional.
La experiencia internacional avala la estrategia
La efectividad de estas medidas cuenta con el respaldo de programas aplicados en otros países. Inglaterra dispone de un plan de vacunación antigripal infantil que abarca desde los dos años hasta la etapa escolar a los 16 años. El objetivo del modelo británico consiste en proteger de manera directa a la población infantil y recortar la difusión del virus en la comunidad.
Durante la campaña 2025-2026, las autoridades sanitarias de Inglaterra calcularon que su programa global de vacunación evitó más de 104.000 hospitalizaciones y 7.100 fallecimientos. Aunque tales estimaciones corresponden al conjunto del plan y no únicamente al tramo pediátrico, los datos reflejan las ventajas de incorporar la inmunización infantil dentro de la planificación global contra la gripe.
La literatura científica también ha evaluado los efectos indirectos de vacunar a los menores. Un estudio publicado en 2011 examinó el programa escolar de vacunación antigripal implantado en Japón entre 1978 y 1994. Las conclusiones de dicho trabajo asociaron esa medida con un descenso del 36 % en la mortalidad vinculada a la gripe en personas mayores de 65 años.
Estos resultados reafirman la utilidad de la vacunación en edades tempranas dentro de una estrategia integral de salud pública. No obstante, las evidencias recuerdan que la meta prioritaria de estas intervenciones radica en salvaguardar la salud de los propios niños y adolescentes.
Abordaje multidisciplinar en la cita asistencial
El congreso de SEMG Madrid sirvió también para revisar otros aspectos de relevancia para la práctica médica diaria en el ámbito de la Atención Primaria. Entre los contenidos expuestos figuró la aplicación de la inmunoterapia en la alergia respiratoria, así como el análisis de las interacciones entre virus y bacterias junto a sus implicaciones en materia de prevención.
Los asistentes debatieron sobre el tratamiento temprano de la diabetes, el abordaje clínico de Helicobacter pylori y las novedades en la vacunación antineumocócica. Asimismo, la reunión abordó la actualización de procedimientos en hipertensión arterial y la atención integral de los pacientes con obesidad.
El programa científico se completó con sesiones de carácter práctico centradas en el uso de la ecografía clínica para la evaluación diagnóstica de la disnea, junto a la exposición y defensa de las comunicaciones científicas seleccionadas por el comité del congreso.


César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia.:
Raquel Yotti, comisionada del Perte para la Salud de Vanguardia:
Juan Yermo, director general de Farmaindustria.:
Lilisbeth Perestelo: