Terapéutica

Financiación y acceso, ejes de los retos de los nuevos fármacos contra la obesidad

El 67º Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición analizó las barreras de acceso y destacan el papel de la biología en la reganancia de peso

El manejo de la obesidad afronta una transformación histórica gracias a la disponibilidad de nuevas opciones farmacológicas que consiguen pérdidas de peso comparables a las de la cirugía bariátrica. Sin embargo, los especialistas participantes en el 67º Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), celebrado en Santiago de Compostela, lamentaron las limitaciones existentes en la financiación y acceso a estos medicamentos dentro del sistema público de salud. Los expertos advirtieron de que considerar estas intervenciones como tratamientos estéticos perjudica a los pacientes y limita la continuidad de unos abordajes que deben entenderse desde una perspectiva de enfermedad crónica.

La recuperación ponderal tras una pérdida de peso inicial constituye uno de los mayores desafíos en la práctica clínica diaria. Esta reganancia no responde de forma exclusiva a una falta de adherencia o a un retorno a malos hábitos de vida, sino a potentes mecanismos biológicos y defensivos del organismo. Durante la ponencia ‘La huella epigenética en la obesidad y en la recuperación del peso perdido’, Ana Belén Crujeiras, investigadora y directora del grupo de Epigenómica en Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y Ciberobn, explicó que la patología puede dejar una memoria molecular en las células mediante modificaciones epigenéticas que regulan la función génica sin alterar la secuencia del ADN.

Estas alteraciones epigenéticas actúan sobre procesos clave como la regulación del apetito, el metabolismo energético, la inflamación y la función del tejido adiposo. Según expuso la investigadora, la susceptibilidad genética y epigenética influye en las adaptaciones biológicas que suceden a la pérdida de peso, entre las cuales se encuentran la reducción del gasto energético y la alteración de las señales hormonales de hambre y saciedad. De este modo, las células de un individuo que sufrió obesidad pueden quedar preparadas para responder de forma desfavorable al reencontrarse con un entorno obesogénico.

El análisis epigenético orientado a definir intervenciones personalizadas no se aplica aún en la rutina asistencial. La investigación actual busca identificar biomarcadores que permitan avanzar hacia una medicina de precisión en la obesidad, con el objetivo de precisar qué personas presentan mayor riesgo, cuáles responderán mejor a una terapia determinada y quiénes requerirán un seguimiento más intensivo. En esta línea, el estudio de la patología evolucionó desde el análisis de genes candidatos hacia la evaluación simultánea de cientos de miles de posiciones genómicas combinadas con transcriptómica, metabolómica, microbiota, composición corporal y variables clínicas, además del uso de relojes epigenéticos para estimar la edad biológica.

Mecanismos de readaptación metabólica

La reganancia ponderal exige una evaluación multidisciplinar que identifique causas conductuales, biológicas, psicológicas, médicas o quirúrgicas para reajustar el tratamiento de manera individualizada. Ana Ramos-Levi, médica adjunto del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y profesora asociada de la Universidad Complutense de Madrid, remarcó en la sesión ‘Abordaje clínico de la recuperación ponderal’ que este fenómeno constituye una readaptación metabólica fisiológica. La respuesta hormonal tras la pérdida de peso acondiciona un incremento del apetito y una disminución del gasto energético, lo que vuelve indispensable el seguimiento activo a largo plazo.

El perfil de los pacientes que experimentan reganancia resulta heterogéneo e incluye tanto a personas jóvenes con buena respuesta inicial al tratamiento farmacológico o quirúrgico como a pacientes de mayor edad. Los profesionales sanitarios recomendaron evitar que el paciente afronte la situación de forma aislada y apostaron por esquemas integrales con medidas nutricionales, conductuales y, cuando proceda, opciones farmacológicas, endoscópicas o quirúrgicas.

La continuidad de los tratamientos farmacológicos tropieza con las dificultades de acceso y la falta de cobertura pública. Ante estas barreras, la pauta de administración y el ajuste individualizado de las dosis surgieron como herramientas estratégicas para mantener la continuidad terapéutica y la eficacia a largo plazo en determinados perfiles asistenciales.

Factores psicológicos y entorno

La dimensión psicológica interactúa de forma directa con los procesos biológicos durante la recuperación del peso perdido. Lilliam Flores, consultora de la Unidad de Obesidad del Hospital Clínic de Barcelona, expuso en la ponencia ‘Aspectos psicológicos en la recuperación ponderal: no todo es biología (o sí…)’ que, tras adelgazar, aumentan los pensamientos obsesivos sobre la comida y la percepción de deseabilidad de los alimentos, al tiempo que se reduce la sensación de saciedad. Este comportamiento responde a un mecanismo defensivo del cerebro que activa la alimentación emocional al detectar la bajada de peso.

Los especialistas aconsejaron buscar acompañamiento médico especializado en lugar de confiar de forma exclusiva en la fuerza de voluntad, dado que los impulsos biológicos del hambre y la saciedad operan fuera del control consciente. Asimismo, destacaron la importancia de cuidar el descanso y controlar el estrés para reducir los niveles de cortisol y equilibrar las hormonas del apetito, así como evitar la autoculpa para mejorar la adherencia terapéutica. En casos de obesidad grave, señalaron la necesidad de valorar la farmacoterapia y la cirugía bariátrica en combinación con apoyo psicológico.

El congreso concluyó con un llamamiento a las instituciones sanitarias, educativas y de salud pública para que reconozcan formalmente la obesidad como una enfermedad crónica. Las expertas solicitaron la actualización de los protocolos clínicos y de la formación médica, la garantía de acceso a tratamientos basados en la evidencia científica dentro del sistema de salud y la financiación de investigaciones sobre mecanismos neurobiológicos e intervenciones combinadas. Asimismo, reclamaron políticas públicas para regular la publicidad de ultraprocesados, mejorar el etiquetado alimentario y erradicar el estigma del peso en la comunicación pública y sanitaria.

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