Terapéutica

Los oncólogos se suben al tren de la sostenibilidad de la mano de la optimización

En la última edición del congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) han proliferado las sesiones que abordan la carga económica de la enfermedad sobre los pacientes y sobre los sistemas sanitarios. Los oncólogos presentan sus estrategias para atenuar el impacto de la “toxicidad financiera”.

Casi tanto como el entusiasmo por los últimos avances en el campo de la oncología, aumenta la preocupación por la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y la carga financiera para los pacientes y sus familias. También se van conociendo más propuestas para mejorar la situación. Las más recientes vienen de la mano de los oncólogos que acuden estos días en Madrid al congreso ESMO 2026.

Una de las primeras voces de ese ‘coro’ es la del presidente de la sociedad científica, Fabrice André: «Hemos asumido la importante responsabilidad de investigar cómo podemos optimizar los tratamientos que estamos proporcionando a nuestros pacientes, ajustando sus dosis y duración de manera que mantengan su máxima eficacia con menores efectos secundarios», declaraba en la primera rueda de prensa, haciendo hincapié en que prefiere el término “optimizar” a “desescalar” terapias.

Para André, los beneficios derivados de la optimización son tres: menos efectos secundarios, ahorro de costes en recursos sanitarios y mejor acceso a las terapias (por esa reducción de coste). 

Yelena Janjigian y James Larkin, que presiden el comité científico de ESMO, destacaron la dificultad de diseñar ensayos e identificar variables para estudios de desescalada, apostando por la colaboración entre quienes están más próximos a los procesos clínicos: los propios pacientes y los profesionales sanitarios que colaboran en la atención. Además, ponían de relieve el éxito que han alcanzado algunos de estos intentos, sobre todo en el campo de la radioterapia, que ha sido posible reducir en numerosas ocasiones “o eliminarse por completo”, puntualizaba Janjigian.

El “exorbitante” coste de la atención

En la sesión titulada ‘El exorbitante coste de la atención al cáncer’ Vijay M. Patil, del centro de investigación Hinduja en Bombay (India), ha presentado cuatro estrategias orientadas a facilitar la sostenibilidad de la inmunoterapia con inhibidores puntos de control inmunitarios.

Él propone fomentar la investigación sobre empleo de dosis bajas, identificando las mínimas compatibles con eficacia y seguridad y, cuando la evidencia sea disponible, aplicar ese criterio. En esta esfera estaría la segunda medida: optimizar la dosis biológica, usando la evidencia sobre farmacocinética.

En tercer lugar se refería al empleo de biosimilares  y, por último, a la generación de conocimiento con ensayos pragmáticos, de optimización de dosis y, en general, estudios que contribuyan a establecer cuidados en salud que tengan presente la dimensión de sostenibilidad.

De todas formas, también se molestaba en puntualizar que “no basta con tener tratamientos que podemos permitirnos, el último objetivo clínico es la disponibilidad”.

Aumentan las aprobaciones de biosimilares en el área de oncología

Elisabeth De Vries, del Centro Médico Universitario de Groninga (Países Bajos), celebró en el encuentro el aumento de los biosimilares disponibles para los tratamientos de oncología: en terapias dirigidas para HER2 (7 aprobaciones en Estados Unidos y 10 en Europa); VEGF (6 en Estados Unidos y 8 en Europa); y CD20 (4 en Estados Unidos y 6 en Europa). 

A estos se suman biosimilares para tratamientos de soporte: G-CSF -factor estimulante de colonias de granulocitos- (13 en Estados Unidos y 17 en Europa); eritropoyesis (1 en Estados Unidos y 5 en Europa); salud ósea y eventos esqueléticos (19 en Estados Unidos y 29 en Europa). Los totales son de 50 y 75 biosimilares disponibles en cada uno de estos mercados, respectivamente.

Comentarios

Noticias relacionadas

Actividades destacadas