Terapéutica

Un estudio revela que la melatonina a dosis altas puede reducir la mortalidad en críticos con covid

El trabajo abre la puerta a realizar ensayos en patologías con fisiopatología similar como el shock séptico (la infección grave), la parada cardiaca resucitada y el ictus isquémico y hemorrágico

Un estudio liderado por el Profesor. Miguel Sánchez, académico de número de Medicina Intensiva de la Real Academia Nacional de Medicina de España y emérito del Hospital Clínico San Carlos, y que acaba de publicar la revista científica Journal of Medical Virology, muestra que la administración oral de dosis altas de melatonina en pacientes críticos con covid-19 se asocia a una mejor evolución clínica y a una reducción significativa de la mortalidad.

El origen del estudio se remonta a los primeros meses de la pandemia de covid-19, cuando se observó que los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI) presentaban tasas de mortalidad muy elevadas y existían pocas opciones terapéuticas eficaces. En este contexto, el equipo del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Clínico San Carlos de Madrid llevó a cabo un estudio abierto, cuasi experimental (no aleatorizado), para evaluar si la melatonina, una hormona conocida principalmente por regular el sueño, podía mejorar la evolución de estos pacientes.

La melatonina no solo regula los ritmos circadianos, sino que también posee propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. “Algunos estudios previos habían sugerido que podría tener efectos beneficiosos frente a infecciones graves y procesos inflamatorios intensos, como los que se observan en la covid-19 severa; sin embargo, su papel en pacientes críticos apenas se había explorado al inicio de la pandemia”, afirma Miguel Sánchez.

El profesor Miguel Sánchez.

El estudio incluyó a 335 pacientes consecutivos ingresados en UCI por covid-19 grave entre marzo de 2020 y abril de 2021. Los pacientes fueron incluidos en cuatro periodos de estudio consecutivos alternando el tratamiento estándar (grupo control sin melatonina) o tratamiento estándar con dosis altas (50, 100 o 200 mg diarios en una dosis) de melatonina oral administrada a las 21.00 h.

“Comenzamos recogiendo los datos del primer grupo control de 40 casos de referencia (sin melatonina) a finales de marzo de 2020. En los siguientes 162 casos se prescribió melatonina (50 mg a 82 pacientes, 100 mg a los siguientes 40 pacientes, y finalmente 200 mg a otros 40 casos”, explica el Profesor Sánchez.

“Como observamos un importante descenso de la mortalidad a los 90 días en los casos tratados con melatonina y se estaban introduciendo cambios en el manejo clínico de la covid-19, como los corticoesteroides, los antivirales, la colchicina, el manejo respiratorio, etc., decidimos detener la administración de melatonina para observar si la mejora no era atribuible a la melatonina, sino a esas modificaciones. Los siguientes 93 casos ‘control’ sin melatonina tuvieron una mortalidad del 34%, por lo que decidimos añadir una cuarta fase de 40 pacientes que sí recibieron una dosis diaria de 100 mg, en la que volvimos a observar una reducción significativa de la mortalidad”, subraya.

Los resultados fueron muy llamativos: la mortalidad a los 90 días fue significativamente menor en los dos grupos tratados con melatonina, un 20,8% frente al 36,1% a los grupos sin melatonina. “Este efecto significativo se mantuvo incluso tras tener en cuenta las variaciones de la carga asistencial de la UCI y otros factores clínicos relevantes que también pueden influir en la mortalidad. Además, los pacientes que recibieron melatonina mostraron una mejor evolución del fallo orgánico desde los primeros días de ingreso”, sostiene este académico.

El tratamiento con melatonina también se asoció a menos complicaciones graves. “Se observaron menos infecciones nosocomiales, especialmente neumonía asociada a ventilación mecánica, menos necesidad de intubación, menor incidencia de barotrauma pulmonar y una reducción global de los eventos adversos graves. Asimismo, los pacientes tratados con melatonina pasaron menos días con soporte respiratorio y tuvieron estancias más cortas tanto en la UCI como en el hospital”, reconoce este especialista en medicina intensiva.

La melatonina a dosis altas durante periodos prolongados fue bien tolerada. No se detectaron eventos adversos atribuibles al tratamiento, lo que refuerza su perfil de fármaco seguro.

Para el profesor Sánchez, “el tipo de diseño cuasi experimental se utiliza cuando no es posible realizar el estudio experimental de diseño ideal, como sería un estudio aleatorizado (la asignación a recibir melatonina se produce al azar), doble ciego (ni el médico ni el paciente conocen el grupo asignado) y controlado (comparado) con placebo. 

Ejemplos de estudios cuasi experimentales son los que investigan el efecto de introducir en la sociedad una medida de salud pública (como una vacuna, la prohibición del tabaco, etc.), en cuyo caso se compara la situación previa con la situación a posteriori de la introducción de la medida. 

En nuestro caso no quisimos esperar a poder fabricar el tratamiento y el placebo y a la consiguiente autorización de la Aemps, que requiere un diseño doble-ciego y aleatorizado. Sin embargo, la fortaleza de nuestro diseño es que se realizaron dos secuencias ‘antes y después’, observándose el mismo efecto en las dos ocasiones”. La denominación “pragmático”, continúa este académico, “se refiere a que se intenta reflejar la práctica clínica incluyendo a todos los casos consecutivos prácticamente sin criterios de exclusión, incluimos 335 de 339 pacientes y no se reclutaron únicamente un par de casos muy leves, un caso que ingresó para cuidados paliativos y otro en el que no se prescribió melatonina por error”.

El estudio, asegura, abre la puerta a la posibilidad de investigar la melatonina no solo en la covid-19, sino también en futuras pandemias y en otras enfermedades graves caracterizadas por la inflamación sistémica y el estrés oxidativo. ¿Cuáles son los próximos pasos? “Nuestra intención es realizar un ensayo, esta vez doble ciego, aleatorizado, comparado con placebo y multicéntrico, en patologías con fisiopatología similar, como el shock séptico (la infección grave), la parada cardiaca resucitada, porque se liberan radicales libres al reanudarse la circulación, y el ictus isquémico y hemorrágico, debido al efecto neuroprotector de la melatonina”, concluye Sánchez.

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