El Ministerio de Sanidad se ha sumado a la conmemoración del Día Mundial de la Higiene de Manos bajo el lema internacional 'La acción salva vidas'. Esta iniciativa subrayó la necesidad de fortalecer los protocolos de prevención y control en todos los niveles asistenciales para mitigar el impacto de las infecciones asociadas a la atención sanitaria. Según los datos manejados por el departamento ministerial, estas patologías representaron un desafío significativo para la seguridad del paciente durante el último ejercicio.
Un estudio publicado en Eurosurveillance en febrero de 2026 reveló que estas infecciones son responsables del 3,2% de las muertes ocurridas en el ámbito hospitalario. Esta cifra se tradujo en 6.774 fallecimientos anuales, mientras que la incidencia global afectó al 7,5% de los pacientes hospitalizados. Los indicadores actuales del Programa de Higiene de Manos del Sistema Nacional de Salud situaron la adherencia de los profesionales en el 61% en cuanto a la práctica de lavado y empleo de soluciones hidroalcohólicas. Aunque el ministerio valoró de forma positiva la evolución de estos datos, reconoció que todavía existió un margen de mejora relevante.
Nuevos indicadores para el control asistencial
Para abordar esta situación, Sanidad está trabajando en la actualización de los indicadores de seguimiento. El objetivo de este proceso técnico consiste en mejorar la calidad y la capacidad de comparación de las métricas obtenidas. La planificación ministerial prevé que la recogida sistemática de estos nuevos datos comenzase a partir de 2027, permitiendo un análisis más preciso de la eficacia de las intervenciones preventivas.
La evidencia científica confirmó que la higiene de manos constituye la intervención más sencilla y eficaz para interrumpir la transmisión de microorganismos, especialmente aquellos con perfiles multirresistentes. En este sentido, la administración insistió en que el uso de guantes no sustituye en ningún caso la desinfección manual. La cartelería distribuida en los centros sanitarios recordó la obligatoriedad de realizar este procedimiento antes y después de cada contacto asistencial, independientemente de los equipos de protección individual utilizados por el personal.
La estrategia se alineó con las directrices de la Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035. El ministerio continuó su colaboración con las comunidades autónomas y las sociedades científicas para consolidar esta práctica mediante formación práctica y cursos autoguiados destinados tanto a centros sanitarios como a entornos residenciales.



Lilisbeth Perestelo: